LA HISTORIA DEL CHAPO (Segunda parte)
Nunca pensó en ser famoso. Que su cabeza valiera siete millones de dólares o treinta millones de pesos, menos aún, convertirse en el criminal numero uno de todo el planeta. Aun recuerda hace más de veinticinco años cuando no era famoso, cuando tenía cuatro mujeres y más de veinte amantes, cuando su trabajo era sobornar a los militares de la zona militar de Nayarit, para esperar con calma, el aterrizaje de aquellos aviones provenientes de Colombia, con cargamento de droga, mucha droga, para poderla introducir en sus túneles en la línea fronteriza de California y Arizona. Meter y seguir metiendo droga, enlatada de chiles jalapeños y poder incrementar una gran fortuna, de la que no daba ningún quinto, a sus amigos, los hermanos Arellano Félix. Ese era Joaquín Guzmán Loera, el narcotraficante anónimo que levantaba a campesinos para darles empleo de agricultores, sicarios, transportistas, narcomenudistas y en el peor de los casos, de albañiles para que pudieran construir en la frontera sus...