miércoles, 18 de septiembre de 2019

LUTHER KING, ROBERT KENNEDY Y MÉXICO UN PAÍS ABURRIDO


Ante una concentración masiva de 200 mil asistentes, Martín Luther King encabezó una de las manifestaciones masivas en contra del racismo y por los derechos civiles, al pie del monumento a Lincon en Washington. Eso ocurrió el 28 de agosto de 1963.

El Líder afroamericano, recordando en su discurso a los fundadores de los Estados Unidos, les dijo a sus asistentes, que en su Declaración de Independencia, habían firmado un promisorio pagaré, en el que se establecía que todos los hombres, se les garantizaba el derecho a la vida, a la libertad y a la felicidad; pero ese cheque se les había entregado a los “negros” sin fondos, porque el Banco de Justicia estaba en “bancarrota” y se negaba a creer que no hubiera los suficientes fondos en los enormes cofres de oportunidades que ofrecía dicha Nación.

En la manifestación, el Líder exigía el cobro de ese “cheque”, un “cheque” que les daría la riqueza de la libertad y la seguridad de la justicia. Exigiendo pues que América cumpliera con su promesa, pues se vivía un momento urgente; que nunca podrían estar satisfechos; diciéndole a los manifestantes que volvieran a sus tierras, que volvieran Alabama, a Carolina del Norte, a Georgia, Luisiana, que volvieran a sus miserables aldeas, sabiendo que esa situación tarde o temprano iba a cambiar, que no se permitieran deleitarse en la desesperación.

Que aún con todas esas dificultades, dijo en medio de la efervescencia, se tenia el sueño de que esa nación se elevaría y viviera el verdadero significado de sus creencias, “que todos los hombres habían sido creando iguales”, de que tenía el sueño de un día en las montañas de Georgia, los hijos de los esclavos y de los antiguos dueños de estos, serían capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad; que algún día el Estado de Misisipi, calcinado por el calor de la injusticia, se transformaría por el oasis de la libertad y de la justicia.

El sueño de que sus hijos vivieran en una nación donde no serían juzgados por el color de su piel sino por el tenor de su carácter.

El sueño de que un día Alabama, los chicos negros y las chicas negras, serían capaces de entrelazar sus manos con los chicos blancos y las chicas blancas, como si fueran hermanas y hermanos.

El sueño de que cada valle - dijo - se elevaría en cada colina, en cada montaña, que los lugares escarpados se convertirían en llanuras y se revelaría la gloria del Señor y todos los mortales podrían verlo.

Esa era la esperanza, la fe, - les dijo convencido su líder - con la cual regresarían al sur; la fe capaz de moldear montañas de la desesperación, para convertirlas en una roca de esperanza; la fe de transformar la irritante discordia de la nación en una hermosa sinfonía de libertad, de ser capaces de trabajar juntos, de jugar juntos, de luchar juntos, de ir a presión Juntos, de defender la libertad juntos, sabiendo que un día serían libres.

Así pues, en Estados Unidos la nación más democrática del mundo, se vivían injusticias, desigualdades, racismos y para variar, asesinaban a sus líderes, como había ocurrido con el Presidente John F. Kennedy, otro líder afroamericano Malcom X y ahora, en aquel Abril de 1968, en Memphis Tennessee, al líder de tan bellas palabras.
Así pues, en la nación del Imperio, ante los discursos poéticos, los autoritarios de allá respondían con balas en los cuellos.

Si eso ocurría en la Nación más civilizada del mundo, que pregonaba la libertad y la democracia, que se podía esperar de un país pobre y subdesarrollado como el nuestro, donde oficialmente, no existían los problemas que motivaran las multitudinarias manifestaciones que se vivían en los Estados Unidos de América.

No había guerra de Vietnam, no había discriminacion, no habían hippies Rockeros y tampoco drogadictos; un país en calma que se dedicaba a organizar la olimpiada, para ofrecer la amistad del pueblo de Mexico a las naciones del mundo.

Allá asesinaban a Martín Luter King y para variar, dos meses después hicieron lo mismo con el candidato presidencial Robert Kennedy; asesinado también en una convención de su partido en junio de 1968.

¡País en guerra, de racistas, de magnicidios!. Y además.... de perros imperialistas.

Era claro, que los problemas ocurrían allá en los Estados Unidos y que Mexico, debía conservar a toda costa su paz social, antes de que que jóvenes greñudos, mugrosos y desorientados, por las “nocivas influencias del extranjero”, empezaran a contaminar los aires de tranquilidad de nuestra hermosa nación.

En México pues, por disposición del Ciudadano Presidente, ¡NO PASABA NADA!.


Y como que los jóvenes de acá dijeron: ¡PUES QUE ABURRIDOS VIEJOS!. .... ¡CREEN QUE VIVEN EN LOS TIEMPOS DE PORFIRIO!..... ¡ABAJO LA MOMIZA!




lunes, 16 de septiembre de 2019

LA DIRECCIÓN FEDERAL DE SEGURIDAD. LA POLICÍA ANTICOMUNISTA DE MÉXICO


La Dirección Federal de Seguridad fue la policía política del Presidente de la Republica, creada desde la administración del expresidente Miguel Alemán Valdez, cuya importante misión, era espiar a los enemigos del régimen; hacer un sistema de espionaje, de la misma calidad y eficiencia de la CIA Americana, quizás no con los mismos recursos tecnológicos de los americanos, pero si por lo menos, con las mismas funciones, para poder ofrecer al Presidente, “información veraz y confiable” sobre lo que hacían, decían, escribían y otros datos de la vida privada de los personajes públicos del país.

El primer Director de la DFS sería el Teniente Coronel Marcelino Inurreta de la Fuente, un ex veterano de la Revolución. El Subdirector de la Agencia, sería el Mayor Manuel Mayoral García, quien controlaba el tráfico de mariguana en todo el país; el Jefe de Control de Agentes, Juan Ramón Gurrola; los Jefes de Grupo serían Alvaro Basail de la Vía y Ernesto Moncada canalizo, también a dos tenientes y ocho subtenientes recién egresados del Heroico Colegio Militar, así como una veintena de policías. No eran ellos miembros de una policía común, era realmente una “policía de elite”. Un cuerpo de miembros policiacos, bien remunerados y capacitados por el FBI, cuya misión sería, la obediencia al Presidente de la República.

Sus primeras oficinas fueron en Plaza de la Republica Nª 6, frente al Monumento a la Revolución. Ahí en su aula de capacitación, recibirían pláticas por los agentes del FBI, respecto a como portarse, vestirse y comportarse en fiestas. Debían proteger al Presidente e investigar aquellos asuntos delicados que ordenaran sus jefes, además debían de analizar la información obtenida y realizar los operativos especiales contra los enemigos del régimen.

A estos primeros miembros de la Corporación, llegarían otros más, no con la preparación y disciplina policiaca militar, pero si con su salvajismo y brutalidad: una docena de pistoleros provenientes de Veracruz, cuatro hermanos llamados “Los Pumas” y otros dos más, apodados los “Bouzas”. Todos ellos propuestos y aceptados, por el mismísimo entonces Presidente Miguel Alemán Valdés.

El Presidente de la Republica tenía que lidiar con varios servicios policiacos. No le bastaba los agentes judiciales de la Procuraduría General de la República, o los soldados del Estado Mayor Presidencial e inclusive, hasta los policías pertenecientes al Servicio Secreto del Departamento del Distrito Federal, sino que también, requería de sus propios agentes, “hombres de estricta confianza”, que pudieran investigar asuntos de vital importancia. Bajo ese criterio, se incorporarían dos capitanes provenientes de la Secretaría de la Defensa Nacional: Luis de la Barrera Moreno y Fernando Gutiérrez Barrios, alias “El Pollo”.

Las primeras misiones que realizo la Agencia Central de Inteligencia (mexicana), fue investigar sobre la veracidad de un “platillo volador” fotografiado por el Diario El Universal. La investigación exhaustiva concluyó que no se trataba de extraterrestres, sino de una broma. Después, se dedicaron a espiar un Yugoslavo de nombre Carlos Bognadovic, Dragutin o Drago, a quien siguieron por varias semanas e intervinieron su teléfono a través de dos turnos y cuatro policías que se rolaban la misión, en una habitación secreta del Hotel Regis. El informe concluía que se trataba de un comunista y un sujeto “altamente peligroso”, que iría a una playa de Argentina, sin ser visto por la Policía. Otra de las misiones importantes que tenía que cubrir, era investigar el movimientos de lideres obreros sindicalizados (petroleros y ferrocarrileros), algunos extranjeros, periodistas criticones, a políticos priístas como en su momento lo fueron Ezequiel Padilla y Miguel Henríquez Guzmán; pero para esos días, la investigación se ampliaba a personajes como Carlos Madrazo expresidente del PRI, al propio Secretario de la Defensa Nacional Marcelino García Barragán e inclusive, hasta personajes de la farándula, como el cómico Mario Moreno “Cantinflas” o al popular conductor de programas de variedades, Paco Malgesto.

La nomina de los agentes secretos al servicio del Presidente, era muy extensa, que ni entre ellos mismos se conocían y algunos de ellos, cobraban en más de dos nominas gubernamentales. No solamente participaban en ella, miembros del Estado Mayor Presidencial, sino también, agentes de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales de la Secretaría de Gobernación, encargados de leer libros y hacer investigaciones sobre las biografías de algunos políticos priístas y disidentes; también se encontraba el Servicio Secreto de la Policía del Distrito Federal y Policías Judiciales de la Procuraduría General de la República; todos ellos, extraoficialmente bajo mandos que podían ser opuestos; uno de corte militar, presumiblemente honesto, que inculcaba además del amor a la patria y las virtudes del buen policía, frente a otro, sin nombramiento oficial alguno, quienes podían ser tipos poco escrupulosos e involucrados en empresas ilegales entre ellas el contrabando o el tráfico de narcóticos, pero que podían ser estos últimos, “hombres de confianza del Presidente”.

De esta manera el Presidente de la Republica asumía un poder exorbitante que acompañado de su “Policía Inteligente”, tenía la noble misión de mantener la estabilidad política y pacífica del país. ¡Sin comunistas¡ …¡Sin disidentes¡....¡Sin revueltas estudiantiles!. El aparato de policía y espionaje estaba listo para serle leal al Presidente y cumplir "patrióticamente" su misión 

viernes, 13 de septiembre de 2019

EL PRIISMO PERFECTO

México construye a partir de 1929, su propio proyecto de nación. Un partido contradictorio como su realismo mágico, una republica liberal (de corte americano) pero con ideas socialistas (de corte soviético). Un país, donde los mexicanos viven en libertad, de vivir en un régimen de garantías sociales, regidas bajo el poder del único jefe y líder de todos los ámbitos de la vida política, económica y social del país, que era el Presidente de la Republica. Un país, que llevo a cabo, la paradoja de ser “revolucionario”, y también “institucional”, como haciendo mostrar el mundo, que no toda revolución era para derrocar a las instituciones, ni todas las instituciones, podían dejar de ser revolucionarias.
Miguel Alemán Valdez, fue el primer presidente civil, egresado de la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la Universidad Nacional Autónoma de México; después fue sucedido sexenalmente por otros civiles: Adolfo Ruiz Cortinez, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, siendo cada uno de ellos en su respectivo momento, el jefe político del país, en un mundo, en el que la “guerra fría”, marcó el nuevo proyecto que debía consolidar el sistema político mexicano. Un país, bondadoso, donde “había para todos”, no era necesaria la guerra, la revuelta, el pronunciamiento militar, el golpe de estado; las mieles de la riqueza y de la industrialización, alcanzaba para todos; los líderes obreros adquirían curules en la cámara de diputados o en la de senadores, alguna regiduría o una presidencia municipal; los egresados de las escuelas públicas, tenían asegurado su empleo y hasta su jubilación, el milagro mexicano, era tener un empleo estable, una jubilación segura, una casa económica donde vivir, servicios médicos y educativos de calidad; un país, que solamente tenía una limitante, solo una, y esa limitante era obviamente, no poner en duda la palabra del Presidente de la Republica, ni apoyar organizaciones políticas, que no fuera la del Partido Oficial. El Partido Revolucionario Institucional.
La “Revolución Mexicana” era el ideal en el que se centraba el discurso político mexicano, una revolución que a diferencia de la Rusa, no se fundaba en las ideas excéntricas comunistas de Karl Marx y Federico Engels, ni se centraba en la grandeza de su industrialización y avances sociales sovieticos, producto de sus “planes quinquenales”; en Mexico, la revolución era su grandeza histórica y la promesa de un futuro mejor; la promesa de resolver los problemas, la promesa de repartir tierras, la promesa de recuperar los recursos naturales, la promesa de industrializar el país, la eterna promesa de que algún día hubiera en todo el país, Democracia y Justicia Social.
La revolución pues en Mexico era solo eso, pura promesa.
En la medida de sus posibilidades, “hasta que hiciera Justicia la Revolución “, PRI daba empleo a todos los que en él se incorporaban; el país no solamente se industrializaba gradualmente sino también se burocratizaba; nuevas oficinas del gobierno que aperturar, nuevas empresas que nacionalizar, nuevos cargos públicos que repartir; la riqueza era para todos, los primeros inconformes al régimen, que dudaban sobre las bondades del régimen de la revolución mexicana, serian cooptarlos por el sistema, para convertidos en “críticos oficiales” y darles a estos, empleo, con sus creaciones artísticas u opiniones intelectuales; ahí estaban Diego Rivera, Alfaro Siqueiros, Martin Luis Guzmán, Daniel Cosió Villegas, Vicente Lombardo Toledano, toda una generación de críticos al régimen “simulador” y “corrupto” de la revolución, que gozaron también del reparto del presupuesto y de las dadivas que el gobierno revolucionario y paternalista, les otorgaba.
La oposición del régimen, era encabezada por un círculo de intelectuales, que en aras de predicar a la democracia en su ideal quijotesco, lo que hacían eran “legitimar” al gobierno priísta revolucionario; el PAN, el Partido Acción Nacional, era el partido de la “reacción”, de los antiguos porfiristas y católicos, enemigos de las conquistas de la revolución; un club de hombres ilusos, que no representaban ningún daño.
Los otros enemigos del régimen, eran los comunistas que tenían ideales marxistas leninistas, algunos “comunistas oficiales” se incorporaron, al partido oficial del marxismo mexicano, el Partido Popular Socialista, mientras que los más radicales, constituyeron, sin haberse dado cuenta, en la mejor escuela de cuadros del PRI. Pues tarde o temprano, terminarían incorporados en sus filas, por muy comunistas que fueran. Mientras que los “radicales” de los “radicales”, terminaron convirtiéndose en guerrilleros y para ellos, el régimen optaba por su cooptación primero y si resistían, entonces aplicaba la”ley de los tres hierros”: el encierro, destierro o entierro.
El México del siglo XX, ya tenía identidad, nombre, historia, proyecto; era un país prospero, tranquilo, independiente; pero tenía una grave amenaza que ponía en riesgo su propio proyecto de nación; esa amenaza, ya no eran los lideres armados, no eran tampoco los lideres caciquiles y sindicales, que estaban controlados; la nueva amenaza, sería el de vivir, en un mundo bipolar, controlado, dominado y hostilizado, por las dos naciones más ricas y poderosas que querían adueñarse del mundo, los Estados Unidos de América y la Unión de Republicas Soviéticas Socialistas; una etapa histórica, al que todos le llamaron la “guerra fría” y en el que después de haber visto el genocidio de seres humanos provocado por la segunda guerra mundial y la utilización de bombas nucleares en Japón, nuestro país, no podía aislarse del mundo, por más que quisiera estar encerrado en su laberinto de soledad.
¡Mexico en la mira de la guerra fría! ... y de una clase media que comenzaba a molestarse. Una juventud, que aún no decía la última palabra. 

miércoles, 11 de septiembre de 2019

LA UNIVERSIDAD PRIISTA



Desde la mentalidad de los priístas autoritarios radicales, había que acabar con los católicos, retrogradas, reaccionarios, conservadores, enemigos de los senderos de la Revolución Mexicana, que se habían incrustado y perpetuado en las aulas de la Universidad Nacional de México. El clero había hecho posible rebelarse contra el gobierno revolucionario de Plutarco Elías Calles, desconocieron sus leyes y el principio republicano laico de la separación del Estado y la Iglesia; odiaban a Juárez, al Presidente y a las conquistas sociales emanadas de la revolución. ¡Eran los últimos porfiristas que habían sobrevivido a la etapa violenta de la revolución¡

Las organizaciones estudiantiles abundaban los católicos por todos lados, ellos eran los que habían politizado la elecciones presidenciales de 1929 y 1946; su estúpido lema, de “Este hogar es Caólico, No se acepta propaganda comunista”, había frenado por completo a la educación socialista, eran ellos, los que ponían en riesgo el triunfo de la revolución, con sus ideas anacrónicas de primero enseñar el catecismo, antes que alfabetizar.

Hombres como Antonio Caso y Manuel Gómez Morín, habían frenado las ideas progresistas de Vicente Lombardo Toledano de enseñar educación marxista; amparados éstos bajo la falaz idea de la “autonomía universitaria”, habían impedido que el ideal revolucionario (cardenista) de la educación socialista, llegará también a las universidades. Ni siquiera la negativa de darle recursos económicos a la Universidad Nacional había frenado el avance de las juventudes católicas, contrario a ello, se habían fortalecido, en la defensa de sus “buenas costumbres y credos”.

La discusión entre el modelo de Universidad tradicional defendida por los grupos católicos conservadores, frente a la visión socialista, propuesta por los gobiernos revolucionarios, se volvió caótica, cuando en 1933, el entonces Director de la Escuela Nacional de Jurisprudencia Rodolfo Brito Foucher, apoyado por un grupo de estudiantes activistas de las juventudes católicas, iniciaron una huelga en el que solicitaron la renuncia del Rector Roberto Medellín, mismo que ante las duras presiones, terminó por presentar su renuncia.

Desde las oficinas de la Policía Secreta del gobierno revolucionario, se instrumentó el plan secreto para acabar con los “conejos”, así se les llamaba a los activistas católicos, sinarquistas, reaccionarios, financiados por el Arzobispado de la Ciudad de México y que se habían adueñado de la Universidad de México. Los “conejos”, habían aumentado no solamente en simpatizantes, sino también en figuras notables, algunos de ellos eran distinguidos académicos, líderes estudiantiles que encabezaban las sociedades de alumnos en las distintas escuelas que conformaban la Universidad, inclusive dirigían la Confederación Nacional de Estudiantes y la Federación Universitaria. Una “sociedad secreta”, auspiciada desde el Vaticano, por el Papa Pio XI, quienes financiaban la constitución de la Acción Católica, movimiento político disfrazado de socialista, que conformaban en distintas naciones de Europa y de América Latina, grupos de activistas, tales como la Juventud Obrera Católica, la Juventud Estudiantil Cristiana, la Juventud Universitaria Cristiana, Juventud Agraria Cristiana y la Juventud Independiente Cristiana entre otros.

Resultaba obvio que la intromisión de sociedades secretas católicas, financiadas por el Vaticano y altos jerarcas de la Iglesia Católica en México, era un tema político de seguridad nacional. Habían enfrentado al Presidente Plutarco Elías Calles, agitado a los campesinos y organizado grupos guerrilleros o de agitadores profesionales, que habían puesto en jaque al gobierno revolucionario, con la guerra civil cristera. Inclusive, muchos de sus miembros, eran fanáticos, dispuestos asesinar al Presidente de la República; lo habían hecho ya con el general Álvaro Obregón.

Era obvio que no se quería resucitar la guerra cristera; el gobierno revolucionario, aun no estaba del todo consolidado, muchos de sus supuestos miembros, ni siquiera simpatizaban con la moral revolucionaria. Lázaro Cárdenas era acusado de comunista, por los propios miembros de su Partido. La clase política gobernante desconfiaba de las medidas políticas nacionalistas y revolucionarias implementadas. La reforma constitucional a la educación socialista, la nacionalización de los ferrocarriles, el reparto agrario y la expropiación petrolera, habían sido todos ellos acciones revolucionarias que lo único que provocaron, fue haber politizado y polarizado las elecciones presidenciales de 1940. Ni aun, las resistencias del propio régimen revolucionario y la nominación como candidato presidencial, a un hombre neutral y católico, como era Manuel Ávila Camacho, habían calmado los ánimos, de que el país, se dirigía al comunismo.

lunes, 9 de septiembre de 2019

CARLOS MADRAZO EL PRIISTA OPOSITOR DEL PRI


Carlos Alberto Madrazo, el Ex Gobernador de Tabasco, que en su juventud era un líder juvenil camisa roja, de los más fervientes admiradores del legendario revolucionario y anticlerical Tomas Garrido Carnaval, era sin duda uno de los hombres que más sospechas y desconfianzas despertaba al régimen, dado su pasado radical y discursos bravucones.

Propuesto originalmente por el Presidente Díaz Ordaz como el nuevo Jefe de Departamento del Distrito Federal que sustituiría al “Regente de Hierro” Ernesto Uruchurtu, recibió el veto del expresidente Miguel Alemán Valdez, quien le pidió que por ningún motivo lo designará como el Jefe del Departamento del Distrito Federal.

Y es que decían que Carlos Madrazo a donde iba, generaba problemas; por ejemplo aún sin tomar el cargo de Regente de la Ciudad, ya había dicho que para resolver el problema del agua en el Distrito Federal, le “cerraría la llave” a los terrenos de Satélite y Echegaray, los lujosos fraccionamientos de “Ciudad Satélite”, propiedad del expresidente Miguel Alemán Valdes.

Así que Gustavo Díaz Ordaz pensó que el lugar donde menos podía ocasionar menos problemas, sería como Presidente del PRI. En ese cargo, se requería un político con arraigo popular, que además pronunciara hermosos discursos nacionalistas; sin embargo la designación que hiciera el Presidente, fue un error, pues el nuevo líder nacional del PRI comenzó a predicar un discurso demócrata en las filas militantes de dicho partido, proponiendo que fueran las bases del partido quienes eligieran a sus presidentes municipales.

Fue así que durante el primer año de su ejercicio, se organizaron 1,200 elecciones primarias, para elegir candidatos a presidentes municipales y aunque muchas de estas elecciones, eran ganadas por las familias caciquiles de los pueblos, lo cierto era que implementar métodos democráticos en un sistema político autoritario, no era nada sano, pues ponía en riesgo la estabilidad política, así como los riesgos de ruptura en el seno del Partido. Pero más aún, implementar la democratización del PRI implicaba “cortarle el dedo” al Presidente y a los Gobernadores.

Pero el líder del PRI parecía que incitaba a la rebelión. Decía en sus mítines que no quería ver rebaños que acudieran a los mítines presionados, sino que quería ver militantes convencidos y no forzados. Simpatizantes que se reunieran semanalmente a discutir los problemas del país, que examinarán los errores del gobierno, que rindieran informes a las instancias del partido, que ayudaran a mejorar conductas de sus gobernantes, que atendieran los problemas de la colectividad. En pocas palabras, Madrazo pregonaba por un partido de militantes, no de “acarreados”.

El problema se incrementó aún más, cuando los diputados Christlieb Ibarrola y Vicente Lombardo Toledano, líderes de las fracciones parlamentarias del PAN y del PPS, de manera conjunto con el líder de los diputados del PRI Alfonso Martínez Domínguez, propusieron reformar la Constitución Política, para llevar a cabo la reelección de los diputados.

El Líder Nacional del PRI se opuso a la propuesta, pues la agenda de democratizar al Partido, no significaba la reelección de diputados, con el posible riesgo de que a la postre, se propusiera también la reelección del Presidente. Así pues, con estas declaraciones sensacionalistas, podían contravenir las ordenanzas dictadas por el propio Gustavo Díaz Ordaz, en su intención (oculta) de reelegirse.

Era momento pues de remover al líder priista, que ya para ese entonces, había organizado una estructura de comités secciónales y municipales, electos democráticamente; y quien constantemente en sus discursos ante asambleas de militantes priistas, hablaba de acercar el partido a las mujeres y a los jóvenes.

Fue el Gobernador de Sinaloa Leopoldo Sánchez Celis, quien comenzó a “operar” la remoción del líder priista, acusando a este de despedazar el Partido y el país entero. El Presidente con el “ánimo” de solucionar el conflicto entre el Gobernador y el líder del PRI, le pidió a Madrazo cesara en sus planes de democratizar el Partido. Carlos Alberto Madrazo, molesto ante la determinación, en un acto de dignidad, le entregó su renuncia.

Así, en pleno autoritarismo, el PRI vivió también su experiencia democrática fallida. Las nuevas generaciones de militantes priistas adquirieron conciencia de la imposición, la simulación, la lealtad servil; sabían que estaban obligados a cambiar por el bien del país, porque de lo contrario, sería la oposición quienes en el futuro, podrían llevar la bandera de la democracia en el país.

Gustavo Díaz Ordaz inmune al cambio, ordenó a la Dirección Federal de Seguridad, procedieran a espiar sin descanso alguno, al tabasqueño Carlos Alberto Madrazo; seguramente algo también tramaría contra Mexico. 

viernes, 6 de septiembre de 2019

LA CONJURA INTERNACIONAL (1968).


En 1968 fue el año de la “conjura internacional” contra México, así lo manifestó el Ciudadano Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos Licenciado Gustavo Díaz Ordaz en su IV Informe de Gobierno ante la H. Congreso de la Unión. Se trato de un plan orquestado desde la Habana Cuba y Praga, que tuvieron como objetivo desestabilizar al país, con motivo de la celebración de los décimo novenos juegos olímpicos a celebrarse en la Ciudad de México, del día 12 al 28 de octubre de ese mismo año.

El “Plan subversivo de Proyección Internacional” fue elaborado en el extranjero, en él, participaron diversas cedulas del Partido Comunista Mexicano. Esa al menos fue la explicación oficial. El entonces Presidente de la Republica Lic. Gustavo Díaz Ordaz al “rendir cuentas” ante el Congreso de la Unión en su IV Informe de Gobierno, expuso sobre los desordenes juveniles provocados desde el extranjero, en países como Uruguay y Francia, con el fin de desestabilizados, particularmente el último, con la llamada “Revolución de Mayo”. Sin embargo, México no fue un “islote intocado”, la celebración internacional de los juegos olímpicos, fue objeto para atentar contra la soberanía nacional y restarle lucimiento.

La “conjura internacional” concluyó las investigaciones efectuadas por el Ministerio Público Federal, fueron planeadas en la Primera Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, celebrada en la Habana Cuba, el 10 de agosto de 1967. Desde ahí se planeó llevar a cabo la revolución armada en las naciones de América Latina. La Revolución Cubana como la guerra de Vietnam, serían el motor inspirador de la desestabilización política que harían sobre el país previo a la celebración de los juegos olímpicos. Posteriormente, el Comité Central de la Liga Comunista Espartaco, el Congreso Ordinario y el Congreso Nacional de Estudiantes Democráticos, planearon con anticipación los actos tendientes a lograr los disturbios estudiantiles; a esto siguieron los mítines, asambleas, manifestaciones, tumultos, actos públicos y privados que lograron trastornar el orden jurídico establecido y causar daños a los centros educativos, edificios públicos y privados, destruir aparatos telefónicos, postes conductores de energía eléctrica, daños a vehículos de transporte publico urbano y foráneo, utilización indebida de maquinas de escribir, mimeógrafos, tinta, papelería; utilización de camiones de transporte público como barricadas, creación de bombas molotov y gran cantidad de armas de fuego para atacar los agentes de la autoridad, causándoles lesiones y homicidio, para llevar a cabo la rebelión que tuviera como objeto la separación de sus cargos a los altos funcionarios de la Federación y sustituirlos por otros que constituirían un gobierno de tipo comunista, que traería como consecuencia la abolición o reforma de la Constitución y de las instituciones que de ella emanaban.

Los delitos que incurrieron los subversivos fueron daño en propiedad ajena, ataque a las vías generales de comunicación, sedición, asociación delictuosa, invitación a la rebelión, robo, despojo, acopio de armas, homicidio y lesiones a los agentes de autoridad; cada uno de estos delitos debidamente acreditados con las inspecciones ministeriales efectuados por Agentes del Ministerio Público Federal, los partes informativos de los Agentes de la Policía Judicial, así como diversos documentos y dictámenes periciales.

En el delito de acopio de armas, se dio fe de arsenales de veinte pistolas de diferente calibres, tres rifles, una escopeta, dos cinturones de carrillera; 79 bombas molotov encontradas en las instalaciones de la Vocacional 7, junto con 300 botellas vacías, estopas y gasolina; 23 bombas molotov en los almacenes del Casco de Santo Tomás, otras 26 en la Facultad de Derecho, 30 en la Facultad de Medicina; cartuchos de dinamita colocados en la Torre 23 propiedad de la Compañía Luz y Fuerza del Centro SA en Santa María Chiconautla. Así como diversas probanzas que acreditaban el homicidio cometido contra dos miembros del Ejército Nacional. Acreditando la probable responsabilidad penal de sesenta y cinco personas, muchos de ellos estudiantes y profesores.

El Juez Primero de Distrito del Distrito Federal en Materia Penal, conoció de los ilícitos señalados en el expediente judicial 272/68 e impuso a los responsables sanciones de 5 a 17 años de prisión.

Todo esto fue la información oficial. Nunca se volvió a tocar más el tema. Ninguno de los politólogos e ideólogos del sistema político mexicano (priísta), el más conocido de ellos, Jesús Reyes Heroles, pudo dedicar armar una explicación oficial de los hechos ocurridos. El Gobierno apostó al olvido.

En ese tenor, en esa verdad oficialista, el 2 de octubre de 1968 sólo fue una balacera donde murieron civiles y militares, en una cantidad que no superaban a las tres decenas de personas, ochenta heridos y si acaso, unos mil detenidos; “hecho lamentable” “pero no relevante para la historia del país”. No era cierto, declararía el expresidente Gustavo Díaz Ordaz, “que haya existido un país antes y después de 1968”. El año inolvidable del cual, se sentía muy orgulloso el viejo gobernante. 

miércoles, 4 de septiembre de 2019

DIAZ ORDAZ Y EL CHIMPACE



La libertad de expresión era un derecho garantizado por el Estado. Para ello el régimen contaba con una empresa paraestatal como PIPSA que les dotaba a los empresarios de los medios de comunicación, de suficiente papel, a precios subsidiados, a veces a crédito, sin jamás pagarle.

A esta ayuda, el gobierno concedía otro tipo de “apoyos”, como lo era la publicidad oficial, entre ellos la Cartelera de Cines, como la Lotería Nacional; sin olvidar desde luego algunas notas que uno que otro político “encargaban”.

Fue así, como surgieron verdaderos emporios de la prensa escrita en nuestro país: El Universal, El Excélsior, Novedades, El Heraldo, La Prensa, El Día y el Gran Diario de Mexico. 

Sobre este último, el Director de dicho periódico, Federico Bracamontes, enfrentaba un litigio con varios de sus trabajadores, organizados estos en un sindicato, que amenazaban con hacerle una huelga y a quienes consideraba este, como “subversivos” al “régimen de la Revolución”. El Director mantenía una constante comunicación con el Secretario de Gobernación a quien pedía su intervención, para “solucionar” el conflicto, es decir, que lo apoyara con la Junta de Conciliación y Arbitraje, en caso de que el sindicato fuera huelga, para que este declarara “inexistente la huelga” y pudiera con ello, despedir a los trabajadores conflictivos.


El Secretario de Gobernación Luis Echeverría, no solamente apoyaba a los empresarios con créditos (otorgados por Nacional Financiera) y pagos de publicidad, sino que también, instruía las determinaciones de los órganos jurisdiccionales, para sofocar todo tipo de huelga a favor de los trabajadores.

¡Pero sucedió el histórico “error” que le costaría la vida del periódico!.

La página 3 de la edición del 23 de julio de 1966, salieron dos fotografías, la del ángulo izquierdo se observaba al Presidente en comitiva con varias personas en la Convención de gasolineros; mientras que del lado derecho, un par de primates adquiridos por él Zoológico. El “error” consistió en invertir las notas de pie de cada fotografía, decir que los primates estaban en una Convención de Gasolineros y por otra parte, decir que los miembros de la Convención entre los que se encontraba el Ciudadano Presidente, eran los primates que habían sido adquiridos por el Zoológico. 

Decir que el Presidente Gustavo Díaz Ordaz tenía cara de Chimpace, era un excelente chiste, pero no para el.


La furia no se hizo esperar. Desde “muy arriba” se ordenó “dejar de apoyar” al periódico ofensor, se le quitó la publicidad de la cartelera de cines y teatros, la de lotería nacional y hasta los edictos de la Suprema Corte de Justicia.

El Director del periódico en memorándum que le envió al Secretario le informó sobre los resultados de su investigación interna. Había cesado a 7 colaboradores del periódico por el “error” mal intencionado, pero eso era insuficiente. El Diario de Mexico dejaba de contar con los “apoyos” que le daba el Gobierno.

De nada sirvieron las disculpas dadas, el periódico comenzó a resentir el boicot implementado y ante el nulo apoyo del gobierno, el periódico poco a poco fue desapareciendo. 

Objeto de investigación al dueño del periódico, los informes que daba al Director Federal de Seguridad, se hacían consistir en una serie de reuniones de este con estudiantes del Pentatlón Universitario; lo que hacía presumir el apoyo que se le estaba dando a Jorge Jiménez Cantú, Gustavo Baz Prada y al Rector de la UNAM Ignacio Chávez, con el mero objeto de organizar grupos de “agitadores”, que hicieran a la Universidad Nacional entrar en conflicto con el Gobierno.


El Presidente Gustavo Díaz Ordaz había salvado la honra de la institución presidencial, pero aún no había sofocado el riesgo de la revuelta; era evidente que debía tomar una decisión respecto al Rector de la UNAM. ¡Algo se tramaba contra Mexico!.

Por lo mientras su primera decisión del ciudadano Presidente se cumplió al pie de la letra. El periódico “El Diario de Mexico” había desaparecido.

lunes, 2 de septiembre de 2019

DE COMO NACIERON LOS HALCONES


La conformación de los “Halcones”, era un grupo mas, creado por el Estado para salvaguardar la soberanía y la defensa del país. Un grupo de jóvenes reclutados de aquellos delincuentes “incorregibles”, lastra de estudiantes porros fosilizados en las instituciones educativas, uno que otro soldado o policía desertor; jóvenes pobres, sin aspiraciones, resentidos, a los que había que darles una oportunidad; había que hacerlos a todos ellos empleados públicos, asignarles un salario quincenal seguro, que les permitiera tener estabilidad económica, para darles un mejor status social, hacerlos beneficiados de los programas sociales del gobierno de la revolución, vivienda y seguridad social, adoctrinarlos, en la benevolencia del régimen y enseñarles quienes eran los enemigos de la patria. Aquellos quienes habiendo “tenido todo”, ahora se lanzaban a las calles para atacar al gobierno protector que les había dado libertad y justicia social; para hacerse cómplices del imperialismo soviético y convertir en México, en una Cuba cualquiera.

Se dice que en 1968, fue el general Corona del Rosal, el Jefe del Departamento quien tuvo la ocurrencia de crear este grupo paramilitar; lo haría con el único fin de cuidar el orden y la paz social, ante el inminente riesgo de que la amenaza comunista llegara a México para provocar una revolución estudiantil, como la ocurrida en Francia; este grupo se formaría gracias a los buenos oficios de un porro apodado el “Fisch”, quien desde el interior de la Universidad, selecciono a sus cuates de “desmadre”, para “meterlos a chambear”, o mejor dicho, “becarlos” sin estudiar, simplemente por ser sus cuates y estar inmatriculados en la Universidad Nacional.

El buen “Fisch” metió a sus amigos a trabajar de “Halcones”, en la nomina del Departamento de Limpia y Mercados, donde les pagaría por sus desmadres, sin tener que trabajar ni estudiar; ¡qué padre¡, serian abogados, médicos, arquitectos, ingenieros, lo que quisieran estudiar; sus historiales académicos misteriosamente reportarían materias acreditadas, sin necesidad de que estos acudieran a presentar sus extraordinarios y el día que menos se imaginara, serian pasantes y hasta podían titularse en alguna carrera universitaria; así es el gobierno, así funcionan las cosas en este país. Era hora, de que la Revolución también le hiciera justicia a sus jóvenes.

Al grupo naciente de los “Halcones” se incorporaron el “Fisch”, el “Greñas”, el “Pichín”, el “Payo”, “La Muñeca”, “El Watusi”, el “Burro”; durante la revuelta estudiantil de 1968, daban sus respectivos reportes a los agentes de la Dirección Federal de Seguridad, para tener bajo “control” a los estudiantes mitoteros; eran ellos los que delataban a sus compañeros, señalando a los agentes encubiertos, quienes eran militantes de los Comités de lucha de sus facultades y escuelas superiores, quienes leían a Marx y Lenin, quienes hacían las pancartas, los panfletos, volanteaban y boteaban en las calles; su heroico y patriótico papel en el movimiento, fue “orejear”, infiltrarse al Comité Nacional de Huelga para acusar a los responsables de los desmanes que pusieron en riesgo la estabilidad de la patria. Se dice que una de sus misiones, fue ametrallar las Vocacionales 2 y 7 del Instituto Politécnico Nacional y la otra misión, muy confidencial, es que sirvieron de apoyo a los francotiradores en la fatídica tarde del 2 de octubre de 1968, en Tlatelolco.

Se dice que el Regente Alfonso Corona del Rosal le gusto tanto su proyecto paramilitar, que pidió el refuerzo de otro genio militar, el coronel Manuel Díaz Escobar, quien lo designo como Subdirector de Servicios Generales del DDF, para que fuera él, quien les diera instrucción militar a esos jóvenes desorientados. El Coronel Díaz Escobar acepto gustosamente el ofrecimiento y se convirtió en el “maestro” de esas juventudes paramilitares que conformaron los halcones.

El Coronel Díaz Escobar, como buen militar, siempre se preocupó porque ese grupo tuviera disciplina. Por ello, se dedico en los siguientes meses de su administración, a darles una formación castrense a los “halcones”, para ello, “engordo” la nomina e hizo la convocatoria “más abierta”; ahora se sumarian fusileros paracaidistas que tuvieran entre 17 a 25 años; les enseñaría artes marciales, judo, karate, aikido, kendo, box; les daría prácticas de tiro, manejo de todo tipo de armas y prácticas de sabotaje. Era el cuerpo de elite, especializado para combatir la revuelta estudiantil revolucionarias formadas bajo el amparo del espionaje soviético cubano. El grupo de los “Halcones” se conformaría por dos alas: la primera de ellas, el “ala” fundadora, la porril estudiantil; y la segunda “ala”, la ex militar. Los mejores miembros de la organización “paramilitar”, recibieron capacitación en los Estados Unidos, Japón, Francia, Reino Unido; los otros mientras tanto, se entrenarían todos los días, en las canchas de de Cuchilla de tesoro, de la Unidad San Juan de Aragón. Cobrando su salario quincenal de sesenta pesos diarios, que otorgaba el Departamento del Distrito Federal.

El porrismo fue y sigue siendo, una historia más de impunidad. 

viernes, 30 de agosto de 2019

EL 68 EN LA TEORIA DE LA CONJURA INTERNACIONAL


La Teoría de la Conjura Internacional no era nada descabellada. La evidencia de intervención de agentes americanos, nazis y soviéticos, en territorio nacional, era un secreto fielmente custodiados por las personas del régimen; solamente quienes prestaban sus servicios en la poderosa Secretaria de Gobernación lo sabían.

Durante los años de la guerra mundial, apenas no más de treinta años, Adolf Hitler lanzó la operación “León Marino” contra Iglaterra, ello con el objeto de conquistar a Europa occidental. Para hacerlo, era necesario anticiparse, a la ayuda militar, financiera, material y logística que podría recibir la isla de otras naciones, principalmente de los Estados Unidos de América. El pais, donde los nazis podía operar una base de inteligencia que espiara a los americanos, sin incurrir en tantos riesgos, sería desde luego en México.

La base de espionaje en Mexico, se instalaría en la calle de Donato Guerra 14 A de la Ciudad de México, al mando de George Nicolaus, ex militar Alemán disfrazado este de gerente banquero colombiano, capacitado en el uso de químicos explosivos, señales telegráficas y uso de tintas secretas; la cobertura sería para todo el continente americano y tendría como primera misión, espiar la flota naval americana, así de como de ser el caso, implementar desde ahí medidas de sabotaje.

La comunicación que se daba desde Mexico hasta Alemania, era a través de “Microdots”, una técnica que consistía en fotografiar documentos y reducirlos a menos de un milímetro de diámetro, para enviarlas en cartas o postales, las cuales se incrustaban en el tilde de la letra “i” minúscula o “j” de los textos de dicha correspondencia. Cuando la comunicación resultara urgente, está se enviaría desde un rancho de Coatepec Veracruz en señales de radio con destino a Portugal.

La oficina de espionaje en Mexico amplió su red con agentes especiales en Tampico y en los Estados Unidos, que permitieron a la postre reconocer, el itinerario de buques mercantes y petroleros americanos, así como la fabricación de armamento, tecnología militar, mascarillas de gas y hasta informes de la construcción de pistas aéreas.

Entre las agentes de la red nazi en Mexico, destacaba la actriz Hilda Kruger, una rubia exuberante que había tenido amoríos con el mismísimo Joseph Goebbels Ministro de Propaganda de Adolf Hitler; actriz en Hollywood y también en Mexico, donde su trabajo de espía fue tan eficiente, que terminó siendo amante del Secretario de Gobernación y posterior Presidente de la República Miguel Alemán Valdez.
Los trabajos de espionaje nazi en Mexico fueron eficaces, que permitieron desde Panamá la transportación del petróleo y mercurio mexicano a la industria militar nazi. Estallando finalmente la amenaza de guerra, cuando buques petroleros mexicanos fueran hundidos por submarinos presuntamente alemanes, lo que hizo también, que Mexico rompiera relaciones con Alemania y se sumaran a las naciones aliadas en la guerra mundial, contra las potencias del eje.

Por otro lado, tampoco era ningún secreto la intromisión del espionaje sovietico en Mexico, a través de la “Operación Pato”, quien en 1940, a través de los agentes Leonidas Eitingon, primero por conducto del muralista David Alfaro Siqueiros y después por Caridad Mercader y su hijo Ramón Mercader, alias “Jacques Monard”, tuvieron como objeto, por instrucciones del Camarada Iosof Stalin, asesinar a Leon Trotsky; misión que tras un intento fallido, culminaría exitosamente. Después desde Moscú, operando a través de los emigrantes españoles en Mexico, miembros del Partido Comunista, con el apoyo también de espías mexicanos, entre los que figuraba el poderoso líder sindical Vicente Lombardo Toledano, llevarían a cabo la “Operación Gnomo”, la que tenía como objetivo, la fuga de Mercader del Penal de Lecumberri. Intento que fracasó gracias a la oportuna intervención del contraespionaje mexicano o al cambio de intereses de los sovieticos, quienes cambiaron de prioridades y enfocaron su aparato de espionaje en el “Proyecto Enormous”, es decir, en la creación de una bomba de uranio, cuyos efectos serían sumamente destructivos.

Proyecto que finalmente se adelantaron los Estados Unidos, cuando lograron desarrollar la “Bomba Atómica” que al final sería utilizada por los Estados Unidos de América, arma que fue lanzada en Hiroshima y Nagasaki Japón. Iniciándose con ello, la posibilidad de futuras guerras nucleares.

Todos estos secretos lo sabían muy bien tanto Gustavo Díaz Ordaz, como su fiel colaborador Luis Echeverría Álvarez. Desde ese lugar, en las oficinas de Bucareli, con el apoyo del Capitán Fernando Gutiérrez Barrios, se conocía con precisión la importancia geográfica de Mexico, para los preparativos de lo que sería la Tercera Guerra Mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Para variar, Mexico ocupaba un sitio estratégico en esa conjura internacional.

¡La paranoia estaba fundada!. Eran hechos recientes y existían fuentes confiables que así lo aseveraban. Lo sabían ellos, pero lo desconocían todos.

La peor crisis mundial se había dado recientemente en la Isla de Cuba, con motivo de la instalación de misiles en la isla apuntando a territorio estadounidense. El joven jefe de Estado Cubano Fidel Castro, había sido asilado en Mexico, donde había podido reclutar su guerrilla, recibido entrenamiento militar de los exiliados españoles y donde con apoyo y complicidad de autoridades mexicanas, así como de personajes públicos como Lázaro Cárdenas, el expresidente de Mexico, habían zarpado de Tuxpan Veracruz con destino a Cuba, para implementar en dicha isla, lo que sería la primera Revolución (Socialista) en todo el continente Americano. El incidente “de los misiles”, que provocó la movilización de buques de guerra tanto americanos como sovieticos, puso en riesgo al mundo, con la Tercera (y ultima) Guerra Mundial.

Recientemente el servicio del contraespionaje mexicano, para vergüenza de los Estados Unidos había fracasado, cuando Lee Harvey Oswald, había visitado a Mexico, para entrevistarse con personal de la KGB en la embajada sovietica en la Ciudad de Mexico, seguramente con la intención perversa de planear el asesinato del Presidente John F. Kennedy. Hecho que lamentablemente ocurrió en noviembre de 1963.

¡En México se pudo haber detectado esa operación!.

Ahora el temor era que se planeara en Mexico, la revolución socialista, a través de las revueltas estudiantiles, como estaba ocurriendo en varias partes del mundo: Estados Unidos, Francia y hasta en Checoslovaquia y China. ¡Era evidente!. El movimiento estudiantil de 1968 se esperaría en 1968 y no en otro año. Era una profecía que debía cumplirse, porque desde las oficinas de Bucareli, comenzó a fraguarse. 

miércoles, 28 de agosto de 2019

FUTBOL, EL ESTADIO AZTECA Y UN PRESIDENTE MAL ENCARADO


La construcción del Estadio Olímpico y las rivalidades entre las dos instituciones académicas del país, Politécnico y Universidad, encontraron en el deporte, principalmente en el futbol americano, su espacio de combate, polarización y obviamente, de desmadre. Eran finales de los años treinta e inicios de los cuarenta, cuando la Liga Mayor de Futbol Americano, comenzó adquirir popularidad los partidos entre las selecciones de la Universidad Nacional y el Instituto Politécnico.

No fue nada planeado, ninguna mente perversa estuvo detrás de este cambio, la aparición del radio, el cine, la moda, la música, fueron los factores externos que lograron que esa Universidad Nacional, se “descatolizara” y se volviera, además de un recinto de estudios profesionales, en una catedral del desmadre.

Quizás no fue el propósito de Emilio Azcárraga Vidaurreta, empresario hijo de emigrantes españoles, dedicado a la venta de automóviles y posteriormente, en concesionario de la radiofusora XEW; no es que la música “popular” dejará de ser sacra y se convirtiera en expresión plebeya de los sentimientos pecaminosos; tampoco fue la aparición del cine mexicano, inspirada en las grandes estrellas cinematográficos de Hollywood, ni tampoco la presión gubernamental de corromper el sindicato independiente de actores de la industria cinematográfico liderados por Jorge Negrete, a través de un líder esquirol, de gran arrastre popular como era Mario Moreno “Cantinflas”; no fue que llegara el Buggy Buggy, el Chachacha, o Dámaso Pérez Prado con todo “mambo”, así como el twis y el rock and roll; simplemente fueron los cambios en la forma de hablar, de vestir, bailar, de pensar; la Iglesia Católica no se modernizo, se estancó en su visión conservadora, no entendió las nuevas formas de liberar a la sociedad, no entendió que la juventud universitaria, prefería ya mil veces, irse a bailar con los amigos, que ir a misa con los padres.

Algunos filmes, son reflejo de esa transición de identidad universitaria y politécnica; actores populares como la pareja de Freddy Fernández “el Pichi” y Evita Muñoz “Chachita”, la doblista y cantante Evangelina Elizondo, el comediante Germán Valdes "Tin-Tan", el cómico bailarín Adalberto Martínez “Resortes” y hasta el clavadista y medallista olímpico Joaquín Capilla Pérez; personificaron todos ellos, aquel México posrevolucionario e industrial, en el cual, sin haberse propuesto el gobierno priísta de Alemán Valdes, comenzó a reducir los bastiones de las juventudes católicas, para sustituirlas, por las “porras” universitarias.

Fue dentro de esa coyuntura social, que el joven empresario Emilio Azcárraga Milmor En asociación con Guillermo Cañedo, habían tomado la decisión de construir sobre aquellos terrenos ejidales de Tlalpan, el “Coloso de Santa Ursula”, el Estadio de fútbol más grande del mundo, donde más de cien mil espectadores pudieran ver los partidos sentados, sin necesidad de pararse, tal como ocurría con el Estadio de Maracaná en Brasil; un monumento al fútbol mexicano, el “Estadio Azteca”, una obra que se sumaría a la infraestructura deportiva tanto de la olimpiada del 68, como del campeonato mundial de fútbol del 70. La magna obra sería diseñada y ejecutada, por el prestigioso arquitecto Pedro Ramírez Vázquez y el equipo de fútbol que albergaría, serían los “millonarios del América”.

Así pues, mientras en el ambiente universitario el desmadre era entre los partidos de fútbol americano, al ritmo del chachachá, el twist y el rock and roll; en la Ciudad de México y en Guadalajara, se gestaba entre las clases populares el “clásico y de fútbol”, el campeonisimo Chivas rayadas del Guadalajara, contra los millonarios del America, este último bajo la dirección del ex futbolista y líder de opinión Fernando Marcos, equipo de fútbol popular nacido en la colonia Santa María la Ribera en la Ciudad de México, que brincó a la fama, tras haber sido un equipo perdedor al bordo del descenso y sin embargo, haberle ganado al “campeonísimo Guadalajara”, dicha hazaña le valió para ser adquirido por la familia Azcarraga.

El día que se inauguró el Estadio Azteca, el Presidente Gustavo Díaz Ordaz llegó tarde al partido de futbol, lo que provocó de manera espontánea, una rechifla del público asistente. ¡Un insulto a la institución presidencial!

El Presidente molesto, contra el Jefe del Departamento del Distrito Federal Ernesto Uruchurtu, por no haber impedido o prevenido esa rechifla que atentaba contra su imagen presidencial, pretextando un desalojo violento que los policías habían hecho sobre un grupo de invasores de terrenos, decidió cesarlo.


Al Presidente nadie lo insulta ..... ni aún, los funcionarios públicos de mayor prestigio en la administración pública federal, llámense como se llamen y hayan gobernado con mano de hierro, la capital de la República.

Pero mientras el empresario Azcárraga comenzaba a recuperar su millonario inversión, del otro lado, el pueblo y los estudiantes, eran libres para gritar en partidos de fútbol y también libres, muy libres, para mentarle la madre a quien quisiera.

Decir a todo pulmón: ¡Chinga a tu madre Diaz Ordaz!.