domingo, 24 de febrero de 2019

C@MUNICAD@S DE LA REV@LUCI@N 011/3010


Alegó que el derrocamiento de Madero, se debía a la anarquía que había llevado al país. “Mucha política, nada de administración”, los servicios de correos y telégrafos habían dejado de funcionar y dijo que era necesario restablecer la paz y para ello, tendría, la “mano firme” para la pacificación del territorio nacional.

Mientras eso ocurría el diario “El Imparcial” publicaría, “Hay que matar al Lobo” y el “Lobo”, era la Política. Las notas policiacas, deslindaban de toda responsabilidad al “nuevo gobierno”, de los asesinatos de Madero y Pino Suárez.


Poco se dijo también de la actitud valiente del diputado Luis Manuel Rojas de haber denunciado la intervención del embajador de los Estados Unidos en el reciente golpe de Estado. ¡Los demás diputados permanecieron callados!.



Para variar, la Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló la presidencia interina de Victoriano Huerta, poniéndose esta a su servicio. Según los Ministros, “para la conservación del orden público y dignidad de la patria”.



Todo parecía que se consentiría el acto, pero el Congreso del Estado de Coahuila desconoció a los poderes federales y otorgó a su Gobernador Venustiano Carranza, las facultades que fueran necesarias para restablecer el orden constitucional, conminando a las otras entidades federativas, hicieran lo mismo.

La gran sorpresa la dio el “Atila del Sur”, Emiliano Zapata, autodenominado “Jefe del Ejército Sur”, quien pese a su disgusto con el gobierno Madero, no reconoció tampoco al “gobierno de Huerta”, hasta en tanto, este no se subordinará al Plan de Ayala.

Así pues, Victoriano Huerta, en su “misión patriótica”, de buscar la anhelada paz, enviaría misivas a los principales jefes de la revolución. La solución huertista era “plata o plomo”.

sábado, 23 de febrero de 2019

C@MUNICAD@S DE LA REV@LUCI@N 010/3010



Francisco I. Madero en su misión patriótica de competir por la Presidencia, fue el hombre que hizo lo que nunca pudo hacer Bernardo Reyes; el quien logró aprovechar el descontento magonista y agrario, que hizo posible, convocar a la Revolución armada. 


Hombre noble, de vocación democrática, terminó siendo víctima del oportunismo, el agandalle, la hipocresía y la traición. 



El cuartelazo militar de 1913 que culminará con los asesinatos de Madero y Pinosuarez, fue el detonador del surgimiento de los nuevos liderazgos de la Revolución. Aparecería el viejo senador porfirista Venustiano Carranza, el empresario agricultor Álvaro Obregón y hasta el bandolero que alguna vez fuera perdonado por Madero: Doroteo Arango, alias "Pancho Villa". La Revolución iniciaría su segunda fase: derrocar al Usurpador. 


viernes, 22 de febrero de 2019

C@MUNICAD@S DE LA REV@LUCI@N 009/3010


Los insurrectos encabezados por Felix Diaz y Manuel  Mondragón, ante el fallido intento de ocupar Palacio Nacional, se movilizaron a la Ciudadadela; mientras que por el lado del gobierno constitucional, el Presidente Madero designó al general Victoriano Huerta como el Jefe de Operaciones para resistir y vencer a los sublevados; siendo este reforzado, por el general Felipe Ángeles.

Se suspendió el servicio telefónico, cesó tránsito de automóviles, los locales comerciales cerraron; durante diez días sólo municiones de balas y sonoros cañones, cayeron a diestra y siniestra por la Ciudad de México. Hambre y cientos de muertos. De ahí que el embajador estadounidense Henry L. Wilson, convocara en la embajada, tanto al líder de la revuelta Felix Diaz y al mando de la defensa, Victoriano Huerta, para que firmaran un armisticio.


La traición de Victoriano Huerta fue denunciado al Presidente, por su propio hermano Gustavo; pero Francisco I. Madero le autorizó a su general, un término de 24 horas para acabar con los insurrectos. Tiempo suficiente para que las tropas “leales”, cambiaran de bando a favor de los insurrectos y detuvieran en Palacio Nacional, a quienes debieron de haber guardado lealtad y subordinación: Francisco I. Madero y José María Pino Suarez. Al mismo tiempo, que el hermano del presidente, Gustavo A. Madero, fuera secuestrado, torturado y después asesinado.



Un capitulo vergonzoso en la historia de México. La cámara de Diputados aceptó las renuncias tanto del Presidente como del Vicepresidente y previo trámite constitucional de una presidencia interina de 45 minutos, la del ministro Pedro Lascuiran Paredes, ascendería a la presidencia de México, el alcohólico, contrarevolucionario, traidor, jijo de puta y usurpador de Victoriano Huerta.

domingo, 17 de febrero de 2019

C@MUNICAD@S DE LA REV@LUCI@N 008/3010



Historias ocultas que nunca se dijeron. La revuelta no solamente la encabezaron Pascual Orozco en Chihuahua o Emiliano Zapata en Morelos; sino también Ricardo Flores Magón, quien acompañado de estadonidenses de la Industrial Workers of the World, ocuparon la península de Baja California para fundar la primera República Socialista.


“Legalizada la Revolución”, con el ascenso presidencial de Madero, la paz social se había roto y con ello, la ingobernabilidad en el país. Por eso había que acabar a toda costa con los sediciosos, pues bastarían por lo menos 60 mil soldados americanos para que en seis meses, invadieran todo el país. Al menos, era lo que decía el embajador Henry Lane Wilsón, “por si el país no se tranquilizaba”.



Por eso el hombre que alguna vez fue popular, el candidato idóneo a sustituir a Porfirio Díaz, fue quien encabezó la rebelión contra el Presidente Madero. Siendo aquel 9 de febrero, los soldados federales acudieron a la cárcel de Santiago Tlatelolco para liberar al reo y con ello, se encabezara la revuelta.

Soberbio, gallardo, engreído, vanidoso; el general Bernardo Reyes se dispuso a tomar el Palacio Nacional. Se puso al frente del regimiento, con espada en mano, pidiendo la rendición del gobierno legítimamente constitucional. La respuesta del régimen, quienes defendían el Palacio, fue una ráfaga de balas que dio fin, a la vida del general.

Asi pues, muerto Reyes, el hombre, que ni fue aspirante, ni fue presidente, ni fue revolucionario, ni fue héroe; ... simplemente, fue un iluso.

sábado, 16 de febrero de 2019

C@MUNICAD@S DE LA REV@LUCI@N 007/3010



La Revolución Mexicana se hizo posible, gracias al apoyo del Gobierno de los Estados Unidos. Esa es una verdad, que a muchos nacionalistas e historiadores oficiales incomoda. Los principales opositores al régimen de Porfirio Diaz, los liberales magonistas y los antireeleccionistas maderistas, circulaban libremente por los Estados Unidos; al igual que el libro de “México Bárbaro” de John Keneth Turner, que circulaba en una revista neoyorkina, el cual generó un fuerte impacto en la opinión pública en contra del régimen porfirista. 


Una vez enterados los Estados Unidos, del fraude electoral de 1910 cometido en México, decidieron en su Congreso, apoyar las “leyes de neutralidad” y hacer caso omiso, al requerimiento de las autoridades judiciales para detener a los conspiradores sediciosos que se encontraban en al Unión Americana. 



Había muchas razones para derrocar un gobierno que prefería atraer los capitales europeos y no los estadounidenses; que había decidido dar refugio al expresidente de Nicaragua José Santos Zelaya, perseguido y removido por los propios americanos; que se había negado a que la Marina norteamericana, realizara ejercicios militares en el Sur de Baja California. Por eso había que “dejar hacer y dejar pasar”, que las armas ingresaran al territorio nacional. 



Ocupada por los revolucionarios la frontera en Ciudad Juárez, los estadounidenses alegaron que el comercio no debía de suspenderse, que no le importara si fuera el gobierno o los rebeldes, quienes cobraran impuestos y dejaran fluir todas las armas, víveres y municiones que la Revolución demandaba. Acto seguido, 20 mil soldados estadounidenses se desplazaron en la frontera, esperando en cualquier momento, la orden de invadir a México. 

Por eso renunció Díaz y eso lo sabían los hombres más patriotas del país. Por eso la casta castrense porfirista decidió contra la voluntad popular, restablecer el viejo orden; y por eso, el golpe militar contra Madero. 

viernes, 15 de febrero de 2019

C@MUNICAD@S DE LA REV@LUCI@N 006/3010



Siguiendo con el recuento de la historia. 


El país convulsionado y reprimidos los revolucionarios en Morelos y Chihuahua, pronto surgieron los exporfiristas, para restablecer el orden, por un lado, la revuelta del "sobrino de su tío" Felix Diaz y por el otro, el eterno aspirante presidencial Bernardo Reyes. 

Mientras eso ocurre, Madero promete analizar el problema agrario y obrero, pidiendo cesar el derramamiento de sangre; asimismo con el fin de recaudar mayores recursos públicos, decide éste cobrar tres centavos por cada barril de petroleo que exploten las compañías petroleras. 

Las condiciones estaban dadas para que el Embajador de los Estados Unidos Henry L. Wilson, decidiera "poner orden" en el país. Madero incapaz, sólo entre sus viejos compañeros de causa y atacado por éstos junto con los exporfiristas; depende ahora sólo de la lealtad de quien fuera el Ejército Federal que alguna vez combatió. 

La tentación pues llamó al general Victoriano Huerta. ¡La Decena Trágica empezaría¡. 

domingo, 10 de febrero de 2019

LA SOLEDAD DE MADERO



Reflexiones sobre la situación política de antes. 


Francisco I. Madero el Jefe de la Revolución, el quien logró derrotar al ejército federal del dictador Porfirio Díaz, no era el mismo que cuando ocupó la Presidencia. 

Pronto se olvidó de su compañero de fórmula Francisco Vázquez Gómez y sus antiguos compañeros de causa Pascual Orozco y Emiliano Zapata, decidieron continuar la causa de la Revolución, uno con el Plan de la Empacadora y el otro con el Plan de Ayala. 

Para variar, el eterno aspirante a suceder a Díaz, el general Bernardo Reyes, el exgobernador de Nuevo León, proveniente de Europa, regresaría a Mexico, con la esperanza ahora si, de ser el Presidente de Mexico. 

Así pues, Francisco I. Madero se quedaba solo en la presidencia. Sin sus compañeros de causa y con las fuertes críticas de sus adversarios, sus horas quedaron contadas.

Pronto, los exporfiristas, molestos por el llamado “gobierno de la Revolución “, comenzaron a organizar el “golpe”. 

sábado, 9 de febrero de 2019

El “ORDEN” DEL EMBAJADOR




Siguiendo con el recuento de la historia. 


El país convulsionado y reprimidos los revolucionarios en Morelos y Chihuahua, pronto surgieron los exporfiristas, para restablecer el orden, por un lado, la revuelta del "sobrino de su tío" Felix Diaz y por el otro, el eterno aspirante presidencial Bernardo Reyes. 

Mientras eso ocurre, Madero promete analizar el problema agrario y obrero, pidiendo cesar el derramamiento de sangre; asimismo con el fin de recaudar mayores recursos públicos, decide éste cobrar tres centavos por cada barril de petroleo que exploten las compañías petroleras. 

Las condiciones estaban dadas para que el Embajador de los Estados Unidos Henry L. Wilson, decidiera "poner orden" en el país. Madero incapaz, sólo entre sus viejos compañeros de causa y atacado por éstos junto con los exporfiristas; depende ahora sólo de la lealtad de quien fuera el Ejército Federal que alguna vez combatió. 

La tentación pues llamó al general Victoriano Huerta. ¡La Decena Trágica empezaría¡. 

viernes, 8 de febrero de 2019

LA NEUTRALIDAD ESTADO UNIDENSE




La Revolución Mexicana se hizo posible, gracias al apoyo del Gobierno de los Estados Unidos. Esa es una verdad, que a muchos nacionalistas e historiadores oficiales incomoda. Los principales opositores al régimen de Porfirio Diaz, los liberales magonistas y los antireeleccionistas maderistas, circulaban libremente por los Estados Unidos; al igual que el libro de “México Bárbaro” de John Keneth Turner, que circulaba en una revista neoyorkina, el cual generó un fuerte impacto en la opinión pública en contra del régimen porfirista. 


Una vez enterados los Estados Unidos, del fraude electoral de 1910 cometido en México, decidieron en su Congreso, apoyar las “leyes de neutralidad” y hacer caso omiso, al requerimiento de las autoridades judiciales para detener a los conspiradores sediciosos que se encontraban en al Unión Americana.
Había muchas razones para derrocar un gobierno que prefería atraer los capitales europeos y no los estadounidenses; que había decidido dar refugio al expresidente de Nicaragua José Santos Zelaya, perseguido y removido por los propios americanos; que se había negado a que la Marina norteamericana, realizara ejercicios militares en el Sur de Baja California. Por eso había que “dejar hacer y dejar pasar”, que las armas ingresaran al territorio nacional. 

Ocupada por los revolucionarios la frontera en Ciudad Juárez, los estadounidenses alegaron que el comercio no debía de suspenderse, que no le importara si fuera el gobierno o los rebeldes, quienes cobraran impuestos y dejaran fluir todas las armas, víveres y municiones que la Revolución demandaba. Acto seguido, 20 mil soldados estadounidenses se desplazaron en la frontera, esperando en cualquier momento, la orden de invadir a México. 
Por eso renunció Díaz y eso lo sabían los hombres más patriotas del país. Por eso la casta castrense porfirista decidió contra la voluntad popular, restablecer el viejo orden; y por eso, el golpe militar contra Madero.

martes, 5 de febrero de 2019

MADERO PRESIDENTE




Reconstruyendo la historia para entender el presente. 



Tras la renuncia del dictador, los tratados de paz celebrados en Ciudad Juárez, subordinó al líder de la revuelta al mandato de la Constitución. Fue así como Francisco Leon de la Barra asumió la presidencia interina y se convocó nuevamente a elecciones, donde finalmente, Francisco I. Madero candidato del Partido Antireeleccionista, ganó la presidencia. 


Una nueva era iniciaría en el país. Un relevo generacional improvisado, forzado, inexperto, cimentado en el ideal de la democracia; que gobernar con la fuerza y la simulación. 
El joven presidente llegaría a la Titularidad del Poder Ejecutivo, acompañado de la XXVI Legislatura y con él, se iniciaría una época dorada en la libertad de expresión, pero también el desencanto de los partidarios de la revolución y obvio, la ingobernabilidad del país. 

Madero sería electo Presidente por el pueblo de Mexico de 1911 a 1916. Excepto que los poderes fácticos, así lo determinaran. 

lunes, 4 de febrero de 2019

LA TERCERA TRANSFORMACIÓN.




La historia de Mexico está llena de misterios, cosas raras, sucesos inexplicables. Cuando el país había logrado obtener su anhelada paz social, logrado su crecimiento económico, habiendo logrado inclusive la nacionalización de los ferrocarriles; la incapacidad para resolver la sucesión presidencial del viejo dictador, generó que un conflicto político, se convirtiera en un problema social y el problema social de la desigualdad, en una Revolución.


Consumado el fraude electoral de 1910, cerradas las vías legales para impugnar la elección presidencial, el país entero, de la noche a la mañana, se llenó misteriosamente de armas y el pueblo inconforme, se organizó en pequeños ejércitos de insurrectos, declarándole la guerra al ejército.


Los rebeldes lograron ocupar Ciudad Juárez y con ello una movilización de tropas estadounidenses en la frontera norte incitaron al gobierno de Porfirio Díaz a renunciar. 

El Plan de San Luis logró derrocar al gobierno y con ello truncar la senda de progreso por el que se dirigía el pais.

La historia oficial hablaría del triunfo de la causa; la historia verdadera a nadie le gusta.