sábado, 5 de mayo de 2012

VIVIR EN LA COLONIA GUERRERO

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Vivir en la Colonia Guerrero. En la famosa Colonia Guerrero ubicada aledañamente en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La que prometió ser uno de los fraccionamientos de la gente mas distinguida del circulo porfirista y que termino en convertirse, en muy corto tiempo, en una de las colonias más populares de la Ciudad de México.
Aun cuando gobernaba Porfirio Díaz el país, en el “fraccionamiento Guerrero”, vivían importantes familiares. Algunos de ellos, habían comprado y construido sus casas, enormes construcciones que contaban con los servicios de agua, drenaje y la luz eléctrica, con calles pavimentadas que garantizaba la circulación de los primeros automóviles Ford, que llegaban a la Ciudad de México, inclusive, de los Tranvías que transportaban a los habitantes de la Ciudad; la joven colonia, que había encontrado por fin, la civilización, gracias al progreso que había generado la construcción del Primer Ferrocarril Mexicano y con empresarios como Rafael Martínez de la Torre, Manuel Escandón y el banquero Thomas Braniff.
En esos primeros años, concretamente en la primera década del siglo XX, los habitantes del Fraccionamiento Guerrero, eran las familias Landa y Escandón, Pimentel y Faguagua, Casasus, Limantour y Rivas Mercado, por citar alguno de ellos pero todos ellos abandonaron sus propiedades, cuando estalló la revolución mexicana. Cuando la paz social se rompió, a consecuencia de la ’’decena trágica’’, durante aquellos diez días, del 9 al 18 de febrero de 1913, los habitantes de la Ciudad, especialmente los del Fraccionamiento Guerrero, sólo escuchaban el ruido de las metralletas y los cañonazos, que anunciaban el derrocamiento del Presidente Francisco I. Madero.
Entonces algunas de las ilustres familias que habitaron el fraccionamiento, decidieron huir, más aun, cuando tuvieron conocimiento, que la Ciudad sería ocupada, por los caudillos revolucionarios Emiliano zapata y Francisco Villa, allá por el mes de diciembre de 1914.
Entonces la Ciudad hubo un caos, una anarquía, las fuerzas revolucionarias de Emiliano Zapata y Francisco Villa gobernaron transitoriamente la Ciudad, después llegaría el general Álvaro Obregón; la guerra civil entre facciones revolucionarias había estallado y por ese motivo, muchas de esas familias adineradas, abandonaron sus lujosas casas.
Los nuevos emigrantes de la colonia, no sería la clase aristocrática del gobierno porfirista, exiliada en Europa o en los Estados Unidos, sino que lo sería la gente del pueblo, los soldados villistas, zapatistas y obregonistas que invadieron aquellas mansiones, para convertirlas en casas comunitarias, llamadas después en forma despectiva, ‘vecindades‘.
Una vecindad era un concepto de vivienda popular. Las mansiones porfiristas se convirtieron en vecindades. Cada habitación de la residencia se convirtió en cuartos para habitar. Los nuevos colonos de la Guerrero, se apropiaban de aquellas casas para convertirlas en sus respectivos hogares. Cada vecindad, era por lo tanto una familia. Los vecinos compartían no solamente el área común, escaleras y pasillos, sino a veces los baños, los lavabos, los comedores, la azotehuela;  también, compartían las fiestas, las bodas bautizos, quince años y hasta los velorios. La vecindad, era una forma de convivencia comunal, donde la pobreza y el milagro mexicano, se mezclaba en la eterna promesa de lograr, el sueño mexicano de la justicia social que tanto pregonaron los gobiernos revolucionarios.
Cuando el país logro restaurar la paz social, pocas ganas tuvieron las familias porfiristas de recuperar sus propiedades, aunque lo hubieran hecho y emprendido las acciones legales ante los tribunales mexicanos, el gobierno no los dejaría. Tan sólo en 1942 Y 1948, los Presidentes Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés, promulgaron los decretos de ``rentas congeladas``, con el cual, prácticamente, se expropiaba las casas a favor de los inquilinos.
Ningún casero podía desalojar a sus inquilinos. Las leyes civiles y sobre todo los contratos de arrendamiento, estaban a favor de los que menos tenían, de la clase pobre del país que había llegado a la Ciudad de México, en búsqueda de trabajo y mejores oportunidades para su familia. ¡Qué mejor que vivir en la Colonia Guerrero!. Aquellas mansiones de los porfiristas, se convirtieron en vecindades y después, con el transcurso del tiempo, se deteriorarían, hasta algún día derrumbarse o demolerse a consecuencia de los sismos de 1985.
Pero mientras tanto, la Colonia Guerrero creció y se convirtió, en una zona que le dió identidad a la Ciudad de México. Llegaron a establecerse, los primeros cines, carpas, teatros, cantinas y hasta prostíbulos. Vivir en la Colonia Guerrero, era vivir en el corazón del país, formar parte de esa clase pobre que se convertiría en clase media, que experimentaría sin darse cuenta, el milagro mexicano de la década de los cuarenta y cincuenta. Nadie mejor podía explicar éste fenómeno social, que el antropólogo Oscar Lewis y su libro censurado, ’’Los Hijos de Sánchez’’, que provocara una denuncia de hechos, por la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en contra del célebre investigador; o bien, la pelicula de "Los Olvidados" de Luis Buñuel, terrible pelicula de la pobreza mexicana que se vivía en la colonia.
Había cines en la colonia. El Briseño que alguna vez se incendió y que luego cambiaría su nombre a Nacho Torres, el Capitolio, Oreón, Soto, que después se dividiría en dos para llamarse Juan Orol; también llegaría el cine Monumental y el Mina. Junto a esos cines, se verían las películas de Pedro Infante, Jorge Negrete, Pedro Armendáriz, María Félix, Dolores del Rio, Germán Valdés Tintan, por citar algunas de las estrellas de aquel cine mexicano. Ya en los años ochentas, sólo quedaban dos cines, Briseño y el Juan Orol, en éste último se exhibían las películas de Lyn May, Rafael Inclán, Luis de Alba, Sacha Montenegro, Lina Santos, y otros celebres actores del triste género cinematográfico de ficheras y albures.
Pero nada mejor que el teatro, la carpa ’’Lolita’’ que se instalaba temporalmente en la esquina de Guerrero y Mosqueta, donde se cobraba dos pesos por tres sketchs, o el ’‘Tivoli’’ ubicada en al calle Libertad,  donde bailaban dos mujeres de cuerpos realmente espectaculares: Calentan y Sumukei, provocando a los espectadores, sus chiflidos y más bajos instintos, al grado de que su sola presencia y piruetas con las cortinas del teatro, lograba la masturbación de algunos de sus admiradores. No solamente existían esos dos teatros, estaba también el ’’Folis’’, donde actuaba el popular ’’Palillo’’ con sus sketch subversivos contra el gobierno priísta, el ’’Jardín’’ ubicado en la calle de Marte, el ’’Camelia’’ y el ’’Olímpico’’, o el conocidísimo ’’Salón México’’ que hasta película le hicieron,  o el popular "Salón los Angeles", por citar alguno de ellos. ¡Qué tiempos aquellos!. Cuantos comediantes no vieron esas carpas. Adapos, Willy, Jesús Martínez ’’Palillo’’, Manuel Medel y el popular, Mario Moreno ’’Cantinflas’’.

MARIO MORENO "CANTINFLAS"

El Regente Ernesto Uruchurtu contribuyó a la modernización y moralidad de la colonia, ordenó demoler vecindades, para construir el Paseo de la Reforma,  ¡ni el "Tivoli" se salvó¡; partío media colonia, sin importar cuantas vencindades demolía; prohibió también el comercio ambulante y para eso reconstruyó en el año de 1955 el Marcado Martínez de la Torre, en sus dos secciones, "ropa" y "comida";  impusó horarios a cantinas y pulquerias, excepto misteriosamente el Bar "La Terminal", que era el único Bar de la Ciudad, que trabajaba con un horario privilegiado de 24 horas. "Nunca abria", y también "nunca cerraba", ni las autoridades del Departamento del Distrito Federal, se atrevían a clausurarla. Decían las malas lenguas, que sus dueños, eran familiares del Regente.
La Colonia Guerrero crecería al lado, de los patrios de ferrocarril de Nonoalco Tlatelolco y también del popular barrio de ’’Tepito’’. Cuna de boxeadores, como Rodolfo ’’Chango’’ Casanova, ’’Kid’’ Azteca, José ’’Toluco’’ López, hasta Rubén ’’Púas’’ Olivares. Muchos de sus habitantes se convirtieron en famosos boxeadores, comerciantes y hasta celebres narcotraficantes, como ’’Lola la Chata’’, conocida también, como la ’’Emperatriz de las Drogas’’.
NARCOTRAFICANTE "LOLA LA CHATA"
Habitante distinguida de la Colonia, fue también Yolanda Vargas Dulche, la célebre escritora de tiras cómicas, como ’’Memin Pinguin’’, y también autora de varias historietas ilustradas, como ’’María Isabel’’ y ’’Rubí’’, ni que decir de Gabriel Vargas, quien inspirado en las vecindades de la Colonia, crearía una de los comics mexicanos mas celebres en la historia, ’’La Familia Burrón’’; o el famoso compositor ’’Chava’’ Flores, quien habitó en diversas vecindades de la Colonia.


De las Escuelas de la Colonia, muchas historias que contar. La escuela Juan Tellez Vargas, donde asistían los hijos de la industria cinematográfica, miembros del Sindicato de Cinematografistas; la Belisario Dominguez, la Manuel Ignacio Altamirano, Estado de Veracruz, Fray Bartolomé de las Casas, la Gustavo P. Mar,  República de Italia, República de Honduras; o las escuelas particulares, como el Colegio Los Angeles o el prestigioso Instituto Washington, donde alguna vez murio un infante a causa de un trueno y que después cerraría a causa de aquel sismo de 1985.
En fin, vivir en la Colonia Guerrero, es vivir en un lugar donde se tejen muchas leyendas y muchas personalidades, donde surgieron importantes personajes del ámbito cultural, político, artístico y deportivo. Una colonia de la que mucho se habla, pero poco se escribe. Nadie recuerda por ejemplo, que en esa colonia, tuvieron como representantes populares a dos distinguidas diputadas, Elba Esther Gordillo y Dolores Padierna Luna. Allá por los años de 1985 y 1997 respectivamente; donde surgieron organizaciones politicas y sociales de gran trascedencia en la historia politica del pais, como la Unión de Vecinos de la Colonia Guerrero o la Asamblea de Barrios.
Nada mejor que visitar la ’’U de G’’, ’’La  Casa Noste’’ o ’’La Hija de Moctezuma’’, para echar unos tragos y ver un partido de futbol; disfrutar un baño turco en los famosos "Baños MIna" o en los "Baños Locomotora",  o visitar el Tianguis Cultural del Chopo que se instala cada sábado a partir de 1989, cuando fueron expulsados de la calle de Chopo de la Colonia Santa María la Ribera, espacio donde convergen todas las tribus suburbanas de la Ciudad de México y donde han surgido, las principales estrellas y grupos del rock mexicano.
Vivir en la Guerrero, pues, debería ser un honor para quienes así lo sepan, comer la mejor barbacoa en el Mercado Martínez de la Torre o adquirir el ’’mandado’’, a precios populares, como los de la Merced.
ANTONIO DIAZ SOTO Y GAMA
De esas familias porfiristas que poblaron originalmente la colonia, hace más de cien años, ya no queda ninguna, quizás, sobrevivan las primeras familias revolucionarias, como la del profesor Antonio Diaz Soto y Gama, asesor de Emiliano Zapata, quien vivió en la calle de Zarco y cuyas hijos en vez de dedicarse a la política, se asilaron en la tarea evangelizadora de catequizar a los niños de la colonia.  En aquellos tiempos, antes del terrible sismo del 85, cuando el párroco Abel Fernández, teólogo de la liberación, se dedicaba a evangelizar a los niños bajo los principios del marxismo cristiano, para luego después, dirigir la reconstrucción de la Iglesia de Inmaculado Corazón de María.
Qué cosas, tantas historias y leyendas que contar, como el de la Familia Vazquez, que se encontró un tesoro que los hizo millonarios, cuando edificaron un hotel en la esquina de Moctezuma con Zarco; o bien, la historia del famoso ’’Canibal’’, José Luis Calva Zepeda, que apareció a la luz pública en el 2007 y de aquellos niños de la calle del crucero de Guerrero y Mosqueta, de las cuales, ya nadie habla de ellos y que nadie sabe ni sospecha, que a lo mejor sirvieron de víctimas de éste asesino serial.


Así es la vida. … ¡Vivir o haber crecido en la Colonia Guerrero, siempre será un honor¡.