viernes, 21 de febrero de 2014

NICOLAS MADURO ORDAZ ... ¿El complót internacional de la fiesta mexicana¡



¿En que se parece Nicolás Maduro el actual Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, que sustituyera al extinto comandante Teniente Coronel Hugo Chávez Frías, con el sanguinario ex presidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz?.

¿De cuándo acá comparamos la Venezuela actual, con el México de los años 60’s?.
¡Obvio no hay comparación, pero si mucho que reflexionar¡.



Los dos países. la Venezuela actual postchavista y el México olímpico “sesenta y ochero”, tienen mucho en común; ambos coinciden en la existencia y dominio en la gobernanza de un partido político casi único, predominante; avasallador, que gana limpia o dudosamente cualquier elección que se interponga en su camino; un partido político, del, para y por el Estado mismo autoritario, conformado éste por una organización burocrática que tiene la característica de ser, la principal fuente legitimadora mediante el cual, los gobernantes detentan el poder público para aclamar los discursos políticos más nacionalistas, mas revolucionarios y por momentos, mas cursis y demagogos que hayan existido en todos los tiempos; discursos retóricos que tienen el único afán de perpetuarse y no rendir jamás cuentas de su actuar.  ¡El Partido Socialista Unido de Venezuela y el Partido Revolucionario Institucional, son la misma cosa¡ Por no decir, la misma basura.

Y no se diga, las declaraciones del Presidente Nicolás Maduro, con las que hiciera el entonces presidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz, ambos culparon de que se hubieran dado movilizaciones populares, con la idea de un complot internacional. En el caso de Díaz Ordaz proveniente de la conjura comunista internacional planeada desde Cuba y en el caso de Nicolás Maduro, del fascismo de Colombia, Estados Unidos y hasta de México.

Algunas de sus declaraciones son muy coincidentes. Maduro se siente inspirado por Chávez, el cual hasta un pajarito le habla, en cambio Díaz Ordaz, era la reencarnación de la patria, en su discurso en la toma de posesión, sus primeras palabras fueron: En fervorosa demostración cívica que el pueblo de México convirtió en desbordante fiesta nacional, el voto de los ciudadanos depositó en mis manos la bandera de su esperanza”. (¡Asi o mas cursi¡)

Nicolás Maduro habla en tono conciliador:: “Yo sigo convocando al diálogo abierto. Ha llegado la hora de que las élites que gobiernan Estados Unidos se sientan en la mesa con el pueblo bolivariano”. Mientras que Díaz Ordaz hacia demostraciones benevolentes de su comprensión en aquel discurso pronunciado en la Ciudad de Guadalajara, luego de entenderse de las primeras manifestaciones y motines suscitados en la Ciudad de México de aquel julio de 1968: Una mano está tendida: es la mano de un hombre que a través de la pequeña historia de su vida ha demostrado que sabe ser leal. Los mexicanos dirán si esa mano se queda tendida en el aire  o bien esa mano, de acuerdo con la tradición del mexicano, con la verdadera tradición del verdadero, del genuino, del auténtico mexicano, se vea acompañada por millones de manos de mexicanos que, ente todos, quieren restablecer la paz y la tranquilidad de las conciencias”. (mas cursilerias), 



“Nadie nos va a  arrodillar más que nunca, el pueblo de Venezuela es libre”. – eso dice Maduro en su retórica barata – Palabras así, pero más rebuscadas pronunciaba Gustavo Díaz Ordaz en su discurso en la toma de posesión de aquel 1 de diciembre de 1964, cuando hablaba de la necesidad de preservar la paz, en contra de los enemigos de México: “Quienes son deliberada perversidad reclamen sus derechos para violar los derechos de los demás, invoquen la Constitución para pisotear la Constitución, pretendan ampararse en la libertad para acabar con todas las libertades, sepan que conocemos muy bien estas dos insoslayables e indivisibles obligaciones del gobernar, que se apoyan y complementan entre sí; impedir que, a nombre de la libertad trate de acabarse con el orden y evitar que, en nombre del orden, trate de acabarse con la libertad o menoscabar los derechos de los ciudadanos”.

“Venezuela es víctima de ataques de la derecha para desestabilizar al país”. – dice Maduro ante los medios de comunicación - “Se le cae la máscara y se le ve el rostro nauseabundo de fascista que es. Su objetivo es provocar al pueblo de Venezuela, es un irresponsable. Está buscando que el pueblo de Venezuela se salga del cauce y se vaya por los caminos de la violencia"  (Refiriéndose al candidato opositor Capriles, como si el pueblo de Venezuela fuere un títere vulgar de los “fascistas conspiradores”).  

Díaz Ordaz mientras tanto decía palabras parecidas, de esas que me hacen recordar, los tiempos actuales por las cuales está atravesando Venezuela. Refiriéndose a un pueblo confundido por grupos que lo presionaban, “con fines ideológicos y políticos”, que sembraban el desorden y confusión, a través de jóvenes manipulados que parodiaban lemas de otros países, con el único fin de “desprestigiar a México”, denunciando la existencia e  intervención de manos no estudiantiles. Advirtiendo a los mexicanos, con todo su ejército de aduladores que no se dejaría amedrentar por “pretendidos poderes de dentro o de fuera”, que el único poder, era el “poder del pueblo”.


Cuando el presidente Maduro refiere que Venezuela es víctima de un complot internacional y que actuará con toda la fuerza del Estado, en defensa de la revolución bolivariana y en contra del imperialismo fascista, no hace más que hacerme recordar, la elocuencia y la amenaza hostil e intimidatoria, del “primer mandatario mexicano” Gustavo Díaz Ordaz, cuando éste declaró en un ambiente de sometimiento y solemnidad: “…la injuria no me ofende, la calumnia no me llega, el odio no ha nacido en mi”. … Su frase inmortal que lo hará recordar siempre y que muchos nostálgicos del autoritarismo priísta, que añoran desde los tiempos de San Mateo Atenco, “… hemos sido tolerantes hasta excesos criticados; pero tiene su límite y no podemos permitir ya que siga quebrantando irremisiblemente el orden jurídico, como a los ojos de todo mundo ha venido sucediendo”. Aun se oye su voz de barítono grave, citando sus facultades constitucionales como Presidente de la República, para hacer uso del ejército mexicano, a través de sus  “heroicos  juanes”. (¡pppp¡ ... Pura poetica politica priísta)

Me duele lo que le está pasando al pueblo de Venezuela. Su esperanza de gobierno honesto y revolucionario, convertido en represor, en medio de una gran crisis económica y con grupos de paramilitares que me hacen recordar a los “halcones” de Echeverría, encargados de asesinar a cuanto manifestante encuentren, es algo que me duele profundamente.

Me duele que la república bolivariana en su intento de construir un modelo ideológico de nuevo socialismo, se está yendo al carajo, por no tener los gobernantes de dicho pueblo, la capacidad y el liderazgo de conducir las riendas de un pueblo, polarizado, saqueado, denostado, y por momentos, hasta bananero. No se puede gobernar citando a Cristo o suponiendo reencarnaciones de pajaritos, hablando de milagros papales, confundiendo a panes por penes y a los capitalistas de antes con los de ahora; no se puede en verdad gobernar con personas bien intencionadas, pero con nulo conocimiento de administrar la riqueza de un país. No es lo mismo manejar un camión, que manejar un país con 31 millones de habitantes. (Muchos de ellos ya abandonaron su país y radican en México…y ¡Los que faltan¡).


 ¡Hay petróleo¡, es cierto. Pero Venezuela no debería pasar por alto, el error del expresidente mexicano José López Portillo, aquel que lloró y le pidió perdón a los pobres, por no sacarlos de su desgracia,  que ni con todo el petróleo del presente y del futuro, ni la riqueza en la que flotaba el país, ni los millones de dólares que ingresaban al país por ventas de dicho energético, pudo con todo su ideal nacionalista y revolucionario, llevar al país a ese paraíso perdido, pues termino conduciendo a una de sus peores crisis económicas, la cual legitimó desde luego, con su soberbia e ignorancia financiera, al ingreso de las políticas y políticos neoliberales, una camarilla de tecnócratas, educados en las mejores universidades del mundo: Harvard, Yale, Chicago, Cambridge y  Oxford, entre otros, dispuestos a cambiar el mundo.

¿Qué pensaría el comandante Hugo Chávez, de que su gran sueño bolivariano esta por derribarse?. ¡Maldito cáncer¡. ¡Maldito destino¡.


Más me duele las mentalidades bien intencionadas de muchas personas que simpatizan con el modelo revolucionario bolivariano. ¿Qué decirles a ellos?. Soñar con la llegada de un nuevo mesías y olvidar, que lo importante, es formar ciudadanos y no esperar caudillos. Seguir creyendo en las historias revolucionarias de buenos  contra malos, siempre se repiten; donde los primeros son mayoría pero siempre pierden y en cambio, los segundos, son minoría, pero siempre ganan.

Las ideas no mueren. Los hombres como Hugo Chávez si y los dictadores represores como Nicolás Maduro, tarde o temprano caen.

¡Al tiempo¡.



Posdata: Advierto que Venezuela, dentro de unos meses de sumará a la Alianza del Pacifico que preside México, en compañía de Colombia, Chile, Perú y Costa Rica. ¿Quién lo iba a decir?. El que no ha leído en su vida tres libros, será el próximo líder de América Latina. -  “Cachorro del Imperio” diría Chávez si viviera, el “Salvador de México”, diría el semanario Times. Una estrella del Canal de las Estrellas diría su principal promotor.