domingo, 8 de julio de 2012

PRIFE ...IFE ...TRIFE, 132, AMLO Y TELEVISA


Algunos alumnos me han preguntado, respecto a mi opinión del proceso electoral presidencial, que dio oficialmente como candidato a ganador Enrique Peña Nieto.  Sobre este caso en particular, no me hacer juicios de valor y considerarme el dueño de la verdad absoluta, ni decir, quienes están “mal” y quienes están “bien”. Mi opinión, es subjetiva y como tal, pude ser susceptible de equivocarse o reprochársele.

¿Pero no deberíamos de sorprendernos?. La democracia consiste en ese juego, en que los ciudadanos y las organizaciones políticas, confrontan, discuten, argumentan, los problemas nacionales. ¡Así es esto, en México y en todo el mundo¡; la democracia electoral, quizás sea la que más emociones genera, la que pueda ser sujeto de reproche, sospecha, defensa; la que me toca exponer en estas líneas.

¡Enrique Peña Nieto gano¡ …y quizás sea cierto esa de la gran profecía maya y todos esos ataques hechos a su persona. Quizás tengan la razón, sea una persona frívola, desmemoriada, represora y nunca leyó tres libros en su vida, pero lamentablemente, nos duela a todos, es el que ganó las elecciones que organizó la institución electoral de la que nos hemos dotado los mexicanos, en estas luchas democráticas.  

No es “Prife”, ni tampoco es el “Instituto de fraude electoral”, decir eso, es subestimar, las conquistas políticas que han logrado generaciones de hombres y mujeres comprometidos con el cambio político en el país; el IFE y eso lo saben, quienes han participado en él de manera directa o indirecta, es una institución profesionalizada, en el cual, el día de la jornada electoral, son los ciudadanos y no las autoridades los que participan.  

No solamente eso, el IFE, es una institución transparente. Ningún mexicano que reproche fraude electoral, puede demostrar su aseveración.  Hace más de veinte años, organizar elecciones presidenciales, era una tarea de lo más fácil. El Presidente de la República (de extracción priísta) designaba al Secretario de Gobernación (también de extracción priísta) para que conformará la Comisión Federal Electoral, órgano compuesto de burócratas (también de extracción priístas) y en forma decorativa por los representantes de los partidos políticos, de acuerdo a la proporcionalidad de los resultados electorales obtenidos, (la mayoría de ellos, también de extracción priísta). Bastaba entonces, con que se comisionaran los burócratas y si no, a los soldados y policías, para instalar el día de las elecciones, las respectivas casillas en toda la República Mexicana; bastaba también, una orden del jefe, para que esos mismos burócratas, policías y soldados, utilizaran la papelería electoral, para “votar” masivamente a favor del PRI y con eso, obtener el triunfo electoral.

¡Las campañas electorales, eran también, unas verdaderas vaciladas¡. Los noticieros de televisión, (Televisa, Imevisión y Canal 11), disponían más de la mitad del tiempo de sus noticieros, a dar cobertura a  los aburridos discursos de los candidatos priístas: “¡Todo es Posible en la Paz¡”, “¡Arriba y Adelante¡”, “¡La Solución Somos Todos¡”, “¡México es Uno¡”, “¡Que Hable México¡” …eran los lemas de campaña que los candidatos del partido oficial recitaban.  Entrevistas y más entrevistas daban esos candidatos y quienes fuimos hijos de burócratas, podemos atestiguar, como nuestros padres se les obligaba a marchar, manifestarse o “hacer valla”, para que los presidentes y demás candidatos del partido oficial, pudieran pasear por las calles o pisar la Plaza de la Constitución.

El día de las elecciones, se sabía quién era el ganador, ya desde antes. ¡No había encuestas¡. ¡Es más ni siquiera se conocía que era eso¡. ¡Mucho menos había debates¡. Los candidatos de oposición, apenas eran conocidos, no tenían propaganda política y la que mostraban, era de muy mala calidad. No daban gorritos, ni playeras, ni cilindros, llaveros, ni nada.  Eran ignorados totalmente, por la prensa, la radio, la televisión. No había redes sociales en internet, no había más que el sentimiento apático de resignación, de que ese sistema político, era incorregible y por ende, que jamás podría destruirse.

La Secretaría de Gobernación (compuesta por burócratas priístas), recibía los paquetes y las actas electorales, el cual, les hacía entrega a los candidatos a diputados que habían ganado supuestamente la elección, (mayoritariamente priístas), quienes constituidos en Colegio Electoral, “calificaban” la elección a su santo capricho.

No existían recursos, pues éstos se tenían que presentar ante ese Colegio Electoral, quien tramitaba y resolvía mayoritariamente, a través de los votos de los presuntos diputados (priístas), si confirmaban, modificaban o revocaban el resultado de la elección. En la mayoría de los casos, era lógico que “confirmaran”.

Bajo este esquema. ¡Era imposible ganarle al PRI¡. De no ser por la lucha democrática de los panistas, llevada en el Estado de Chihuahua y la que encabezarían Manuel J. Cluothier y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, con motivo de las elecciones fraudulentas de 1988, no hubiera existido lo que hoy conocemos e injustamente reprochan, ignorando el pasado.

A esta lucha por la democracia electoral, se suma también, en cierta forma, el levantamiento armado del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y el magnicidio del candidato (también de extracción priísta) Luis Donaldo Colosio, quienes lograron poner en la agenda electoral, el tema de la equidad de la contienda y los llamados “topes de campaña”, así como dar por terminado, la llamada “clausula de gobernabilidad”, que hacía posible, que el que ganará la elección presidencial o el partido que lograba la mayoría, tuviera por ese hecho, la mayoría en el Congreso.

La otra reforma electoral, que logró la alternancia política del país, fue la de 1996, diseñada, discutida y negociada, paradójicamente, por quienes fueron en aquel entonces, los presidentes del PAN y del PRD. Felipe Calderón Hinojosa y Andrés Manuel López Obrador.  En esa reforma, se ciudadanizo plenamente el IFE, se establecieron reglas de financiamiento público para los partidos, objetivas y equitativas, así como también, se le otorgó al Poder Judicial por conducto del Tribunal Electoral, la facultad d calificar las elecciones, logrando así, los conflictos electorales, se pudieran dirimir judicialmente y no políticamente.

Las polémicas elecciones del 2006, hicieron que el sistema democrático electoral volviera a modificarse en forma radical. Se estableció las causales, para los recuentos de “voto por voto y casilla y casilla”, así también, se les arrebato a los partidos políticos, la posibilidad de que estos contrataran con las televisoras para la compra de spots y se crearon, bastantes monitoreos para vigilar, la equidad de los espacios informativos en los medios de comunicación. El IFE, pues, se eligió no solamente en autoridad electoral, encargada de organizar las elecciones, sino también, en autoridad moral, censor y política, para conducir el proceso electoral (precampañas y campañas, jornada electoral, escrutinios y cómputos) en términos equitativos.

Ahora resulta que nada de eso sirve y que el país, al igual que hace veinte años, seguimos mirando hacia atrás, en problemas de la agenda política que se supone debieron de haber estado resueltos. La sospecha del fraude, es una de ellas, la poca civilidad de nuestros políticos, hacen que los participantes, se conduzcan en altos grados de cinismo, nunca antes vistos.

Los partidos políticos, son los culpables de esta “crisis” post-electoral. Son ellos, los que no decidieron sujetarse a un régimen de transparencia total. Observen las páginas webs de todos los partidos políticos y también desde luego, lean tanto  la Ley Federal de Acceso a la Información Pública, como al Código Federal de Procedimientos Electorales, para darnos cuenta, que esas burocracias políticas, son las que se han empeñado, a vivir y en sacar provecho político, de situaciones nefastas como la que estamos pasando.

Los partidos políticos, no son transparentes, en decir, no informan cuánto dinero obtienen y cuanto dinero gastan y en que se gastan. No dicen con quienes contratan y el importe de sus contratos. Pueden contratar con Televisa, Soriana, Milenio, Proceso, La Jornada, y no reportan lo que gastan. No reportan lo que pagan de salarios, desde el Presidente del Partido hasta el más humilde empleado de limpieza de una oficina partidista. No informan, si cuentan con aviones, helicópteros, jeeps, aviones; no responden ante nadie del manejo de sus recursos económicos y no solamente eso, ni siquiera, ninguna autoridad pública puede fiscalizarlos, más que una Unidad Fiscalizadora del IFE, a la cual fácil se le puede engañar, presentándole facturas apócrifas y estados falsos contables.

¡Es un gran fraude¡. ..¡Claro que si¡. Pero no de los ciudadanos que votan, cuya voluntad se expresa en miles de documentos que pueden consultarse con cualquier computadora que tenga internet; el gran fraude, es el que hacen los dirigentes de los partidos políticos, empeñados en conservar su posición privilegiada o victimaria, para justificar o legitimar, su cuota de poder y por ende, modus vivendi, de seguir viviendo del presupuesto público.

Fueron los partidos políticos, los que se negaron a la elección de la segunda vuelta presidencial. Si se hubiera prevista esa hipótesis, en este momento, el 1º y el 2º lugar de la contienda electoral, irían a la segunda vuelta para definir el resultado final de la elección. ¡Pero no quisieron¡.

Fueron ellos, los partidos políticos, quienes han decidido ocultar el manejo de sus finanzas. No nos sorprendamos de los tratos privilegiados e impunes de muchos candidatos; pues tan detestable es, que Andrés Manuel López Obrador haya cobrado como “presidente legitimo”, por parte de una asociación civil que al parecer no pagaba impuestos y no reportaba a nadie sus finanzas, como lo es, que él candidato priísta, Enrique Peña Nieto, se trasladaba de un lugar a otro, dentro de la República Mexicana, en lujosos aviones particulares.

¿Cuánto costó el plantón de Reforma del año 2006?. No me refiero a los daños y perjuicios ocasionados al comercio y a los servicios establecidos establecido de la principal avenida del país; me refiero, al costo por carpa, agua, alimentos y alquiler de baños, durante los casi sesenta días que estuvieron bloqueando tan importante vialidad.

¿Cuánto costó los contratos que celebro el PAN con el publicista español de apellido Sola, para hacer una propaganda negra dedicada a infundir el miedo el absurdo divisionismo o polarización de los ciudadanos?. ¿Por qué su trabajo no creó que lo haya hecho regalado?.

¿Cuánto costo, el viaje a Enrique Peña Nieto a Davos Suiza para entrevistarse con personal del mundo financiero internacional?. Sus botiquines, playeras, gorritas y hasta USB's que regalaban a diestra y siniestra. ¡No nos hagamos pendejos¡. Los partidos políticos y solamente ellos, han sido beneficiados de esta situación discrecional, secreta y manipulada, de no decir, cuánto dinero obtienen y gastan.

Falso que el PRI sea el “malo” de esta película o que el PRD es tan “doblemente pendejo”, para que le roben nuevamente la elección. Falso de toda falsedad que todos los corruptos voten por el PRI o que una manifestación multitudinaria, sea fiel reflejo de la voluntad popular.

La izquierda no perdió, ¡ganó¡. .. Haberle arrebatado al PRI la mayoría del Congreso, es un triunfo importante. Pero lamentablemente, nuestra corta visión hace creer en los demás, que  en una República, el que manda es el presidente y por eso, el total desconocimiento, de muchos ciudadanos, respecto a  la gran importancia que tiene el Poder Legislativo y de que si pueden hacer o no, los senadores y diputados, por los que también votaron.

Creo fielmente, que el PRD o ese grupúsculo privilegiado que detenta la representatividad de la “Izquierda Unida”, debe estar preparada para obtener el poder. ¡No es un sueño utópico¡. Es algo real por lo que se debe de trabajar. No obtendrá el poder, mientras utilice ese discurso dogmatico, conservador, histórico y paranoico, de ver un país dividido entre “buenos pendejos que siempre pierden” y “malos perversos que siempre ganan”.

Ese grupúsculo político, es la segunda fuerza electoral en el Congreso y debería prepararse en los próximos tres años, para seguir ganando alcaldías, estados y la mayoría del Congreso. Debe prepararse, para poner en la agenda publica, los temas que deberían ser de nuestro interés. La educación, la salud, la vivienda, el desempleo, la corrupción, la calidad de vida, la democratización de los medios de comunicación; y dejarnos ya y para siempre, de discursos obsoletos, que debieron de haberse superado desde hace más de doce años, como ese del fraude electoral.

Ayer cientos de miles de mexicanos volvieron a manifestarse por las calles e la Ciudad más democrática y tolerante del mundo. ¡Bravo por ellos¡.

Espero que esos manifestantes sean capaces de dar seguimiento, a si sus diputados concurren o no a las sesiones, si aprueban o no las leyes que se discuten, si son capaces de cuestionar al Presidente y a los Secretarios Estados, sobre la evaluación de las políticas públicas; si son realmente inteligentes, para llegar a los acuerdos suficientes y den por terminado, este país de corporaciones privilegiadas – partidos políticos - monopolios empresariales-sindicatos.

Espero sinceramente, que todos nosotros seamos realmente respaldados por políticos inteligentes, que logren anteponer el interés de todos, por encima de su interés privado.

Espero que Andrés Manuel López Obrador, tenga la sabiduría que lo haga reflexionar, sobre el gran papel que le tiene reservado la historia.

Espero que el Congreso, sea el motor legislativo, que logre llegar a los consensos mas importantes que requiere este país y que desde luego, sea un autentico contrapeso al Ejecutivo.

Creo que ya es hora, que la Izquierda, comience a trabajar y a dar muestras reales, de cómo obtener al poder. Sin gritos, sin mitos, sin mentiras, sin odios; sino con la misma inteligencia de los que "siempre le ganan".

Esa es mi opinión, que como dije al principio, no es la verdad absoluta, ni pretende hacer juicios de valor, es subjetiva y susceptible mil veces de equivocarse y reprochársele.