domingo, 31 de mayo de 2015

DELEGACION CUAUHTEMOC. AÑO 2015. ENTRE MUÑOZ SORIANOS Y MONREALISTAS.



Este será el último artículo que yo escriba de la Delegación Cuauhtémoc, al menos, el último al día 7 de junio de 2015, fecha en que se llevara a cabo las elecciones para elegir a quien sería su próximo Jefe Delegacional.  ¡Tengo que reconocer que me he llevado muchas sorpresas¡.  Algunas de ellas, tengo que compartirlas.

El 10 de septiembre del 2014 publique en este blog, ¿El Regreso del PRI en la Delegación Cuauhtémoc?, posteriormente, el 5 de marzo del 2015 publique “La Delegación Cuauhtémoc: Entre Barrios y Bejaranos, ¿en fin del PRD?”.  Hoy a tan solo unos ocho días de llevarse a cabo las votaciones, me puse a releer los comentarios que en su momento hice, para darme cuenta, del análisis tan cercano que hice de la situación política electoral del PRD. También he seguido las precampañas y campañas electorales, al igual que los dos debates que se han dado entre los candidatos a gobernar la demarcación, el primero de ellos organizado por Nino Canun y el segundo por la COPARMEX; sin omitir desde luego, el debate radiofónico en ABC conducido por el periodista Miguel Bárcenas.

A manera de resumen, los candidatos que se disputan la Delegación Cuauhtémoc son los siguientes:

PARTIDO
CANDIDATO
PRD-PANAL-PT
Jose Luis Muñoz Soria
MORENA
Ricardo Monreal Avila
PRI-PVEM
Alejandra Barrios Richard
PAN
Alexander Flores Montesinos
MC
Ericka Cristina Pérez Campos
PH
Irma Dionisia Olguin González
PES
Elhsa Contreras Alvarez
Independiente
Lorena Osornio Elizondo

Las empresas encuestadoras Parametría y Gabinete de Comunicación Estratégica le dan la ventaja al candidato de MORENA Ricardo Monreal, mientras que Actividad Máxima Survey, de las Heras-Demotecnia y Covarrubias, se lo dan a José Luis Muñoz Soria, candidato de la coalición PRD-PT  y Nueva Alianza.

Por otra parte, la candidata Alejandra Barrios Richard, de la coalición PRI-PVEM, quedaría en un tercer lugar; en una cuarta fuerza política Alexander Montesinos del PAN, y con porcentajes inferiores al 3%, los demás candidatos de los otros partidos.

Así pues, la competencia por ganar la delegación Cuauhtémoc se da entre los candidatos de la “izquierda”, uno de ellos, Ricardo Monreal de MORENA, el otro José Luis Muñoz Soria del PRD.  Esto me da pie, a compartirles algunas reflexiones.

Hoy la delegación Cuauhtémoc se enfrenta ante una situación que para aquellos amantes de la izquierda, es dolorosa; y para aquellos que piensan  que el “PRI” regresará o que el “priísmo” dejo escuela, resulta cierto.

Es una pena ver, que los dos candidatos de Izquierda, Ricardo Monreal y José Luis Muñoz Soria, se  estén golpeando políticamente como lo han hecho, acusándose ambos mutuamente de corruptos, ladrones, mentirosos.



Ironías de la vida. En 1988 José Luis Muñoz Soria fue candidato a diputado federal por el entonces Partido Mexicano Socialista PMS, era un luchador social, que por motivos de la vida democrática electoral, se convirtió en un funcionario gubernamental, a quien se le atribuyen, las prácticas nefastas priístas de crimen, robo y corrupción que tantos pueden atribuirle, cuando se vuelve uno gobierno. En sentido inverso, Ricardo Monreal, en 1988 era un tipo de ese sistema político priísta autoritario y podrido por el cual luchaba derrumbar el entonces candidato José Luis Muñoz Soria; Monreal, fue un diputado federal en ese polémico Colegio Electoral de 1988 que tomó por asalto la tribuna del Congreso, para declarar a Carlos Salinas de Gortari como el Presidente de México, después el señor fue Senador de la República, cuando se aprobó el entonces polémico y ya olvidado Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, así como todas las leyes salinistas de la nueva era neoliberal y privatizadora que hoy muchos detestan; después el señor Monreal, se fue convirtiendo, poco a poco, en lo que algún día fue José Luis Muñoz Soria, un luchador social.

¡Historias inversas¡. Dignas de una telenovela política.  La lógica me hubiera dicho, que José Luis Muñoz Soria y Ricardo Monreal se hubieran enfrentado representando cada uno lo que era, pero no, lo que son ahora realmente.


Se le ha acusado, no yo, ellos, de que José Luis Muñoz Soria, es un tipo corrupto, que le gusta coleccionar vehículos deportivos, cuando su salario de entonces Jefe Delegacional, no le permitían esos frivolidades; también se le ha acusado de tener una cantidad enorme de familiares trabajando en la Delegación, entre ellas su esposa. Se le ha acusado también, de utilizar el aparato político que da una delegación política, para desviar los recursos materiales, inmuebles, vehículos, celulares, así como de los cientos de miles e inclusive millones de pesos, en programas sociales o no; entre ellos, regalar despensas y también de aprovechar el poder que da una de las delegaciones más ricas del Distrito Federal, ya sea para extorsionar a los ciudadanos de la Delegación Cuauhtémoc o bien, recibir las “cuotas” de quienes realizan actividades ilegales o informales.




Por otra parte, se le ha acusado a Ricardo Monreal, no solamente de su pasado priísta, que ese al parecer, se cura con el olvido del pueblo mexicano; sino de ser hermanos de narcotraficantes, haber fingido autoatentados, o prefabricar actos de honestidad falsos, como fue el de devolver cheques a la Cámara de Diputados; se le ha acusado, de haber adquirido como gobernador catorce propiedades, dos de ellas inclusive adjudicándose los inmuebles; de “simular contratos” o reunirse con líderes priístas de dudosa reputación; también se le ha imputado entre las tantas acusaciones, de haber comprado su título de doctor en Derecho por la UNAM. La descalificación de Monreal es tal, que inclusive lo han acusado de ser, “peleonero de cantina”.   


Lo cierto es, que ambos se acusan de traidores. José Luis Muñoz Soria se le ha acusado de abandonar a quien alguna vez fue su líder y por el que se desgarraba la camiseta, en los días y las horas del Plantón de Reforma, en las tantas marchas que encabezaba el señor Andrés Manuel López Obrador, quien fuera alguna vez su “Presidente Legítimo”, en los inolvidables mítines de protesta, en la toma de la Cámara de Diputados; en los días de la resistencia a la reforma petrolera que promoviera el “usurpador” y llamado despectivamente “FECAL”, Presidente Felipe Calderón.  Historias de traiciones y más traiciones, como también la de haber renunciado a la militancia de la que fuera su “expresión política”, IDN, cuyo líder de la tribu, era el también el mil veces olvidado, negado y traicionado, Rene Bejarano.

Ricardo Monreal se dice leal a su máximo líder, Andrés Manuel López Obrador, quizás por conveniencia, y es que no tengo la mínima duda, de que es Monreal y no Ebrard, quien terminara por sustituir y heredar, la fama y popularidad de AMLO. De ahí la importancia que tiene para él, ganar la Delegación Cuauhtémoc; hacerlo, lo pondría automáticamente en la candidatura a Jefe de Gobierno y a largo plazo, en la candidatura presidencial.

Por otra parte, José Luis Muñoz Soria termino por convencerse que la izquierda no puede convertirse en stalinista, ni ser leal a liderazgos individuales, más que de grupo; quizás en el fondo, está convencido que el nuevo líder político que habrá que apoyar política y electoralmente en el 2018, tiene nombre y apellido: Miguel Ángel Mancera Espinosa.



Pero aun, independientemente del futuro que se visualiza,  frente a este antagonismo de dos hombres de izquierda, lo triste es saber, que alguna vez Muñoz Soria y Monreal, fueron miembros del mismo bando, que ambos apoyaron al mismo candidato, que inclusive, recientemente, los dos manifestaron su rechazo y voto en contra, de las llamadas reformas estructurales. La pelea de dos hombres de izquierda, acusándose mutuamente de corruptos y mentirosos, no es más que la gran jugada de algunos estrategas políticos, de haber logrado, que eso que llaman “izquierda”, terminara como lo que actualmente esta, “fracturada y dividida”.








He escuchado las propuestas de ambos candidatos y me parece que la de Muñoz Soria, es más realista, sin perder su esencia de visión social de un político de izquierda; en cambio la de Monreal, se me hace un discurso combativo, duro, de un hombre honesto que no permitirá de ningún modo, actos de corrupción, inclusive inquisitivo, de los que gobiernan actualmente la delegación y también, el gobierno de la Ciudad de México.




Sin embargo, en ambos casos, la visión también cambia; Monreal concibe la Delegación Cuauhtémoc como un lugar de oportunidades, sumergido en la crisis social que le ha dejado, un  gobierno corrupto; mientras que Muñoz Soria, ve en la delegación uno de las mejores regiones del país, con la responsabilidad de gobernarlo con sentido social. Monreal ha amenazado con hacer auditorias y no temblarle la mano en la corrupción que impera en la delegación de manera inmoral a causa de unos “pillos”, mientras que Muñoz Soria reconoce “errores”, pero aterriza “realidades”, frente a un candidato, a quien le dice promete mucho, que no entiende los problemas de la demarcación porque nunca ha vivido en él y que además, piensa utilizar a la Delegación de mero trampolín político.

Lo cierto es, que por momento la guerra sucia entre Muñoz Soria y Monreal, es por un ente político, que aun no tiene las facultades para gobernarse así mismo. La delegación no es un Ayuntamiento, con las facultades legales y constitucionales que tiene este. Luego entonces, las promesas de ambos, dependen hasta en tanto no llegue la reforma política del Distrito Federal, de la buena voluntad del "gobierno central".


Hubiera querido que Alejandra Barrios se hubiera sumado a los debates que organizó Nino Canun y la COPARMEX; no lo hizo, como cuando hace más de veinte años, debatía en la televisión con Guillermo Gazal, líder de los comerciantes establecidos. ¡No lo hizo¡.  Y eso deja al PRI, fuera del juego político. No poniendo en duda, que conservara su cuota de poder y se erigirá ella, en la gran juez que decidirá, quien de los dos debe ganar y quien sin duda alguna, dará gobernabilidad a la jefatura delegacional para los próximos tres años. Sospecho que sus huestes, que son miles, ya tienen candidato. 






Alexander Montesinos candidato del PAN quien se ha mostrado como una persona respetuosa y conocedora de las teorías más vanguardistas de la gestión política y administración pública; pero sin trabajo político en la demarcación. La crítica no es al candidato, ha sido al Partido que lo ha postulado, que ha hecho poco o casi nada para formar cuadros y hacer trabajo político en la delegación. Es una lástima lo que se ha convertido el PAN en el Distrito Federal. No dudo que este Instituto Político que alguna vez tuvo la oportunidad de gobernar la Ciudad de México, quedara vergonzosoamente en una cuarta fuerza política y de seguir esa tendencia, próximamente desaparecerá de la demarcación y del Distrito Federal. (Lo puede alcanzar Movimiento Ciudadano). 








Precisamente, la candidata  Ericka Cristina Pérez Campos de Movimiento Ciudadano, ha realizado un trabajo destacable, la misma no ha aceptado una papel de “candidato de relleno”, su actitud de competir y hacer campaña, es digna de aplaudirse; su partido, aliado histórico  del PRD, como de sus excandidatos presidenciales tanto de Cuauhtémoc Cárdenas como de López Obrador, ha decidido en esta elección, “jugársela” y demostrar al electorado, que puede competir por si solo, sin necesidad de fungir como “partido satélite” de algunos de los tres partidos grandes que gobiernan el país; su candidata pues, es claro ejemplo de ello. No pongo en duda que de continuar el trabajo político que la candidata ha hecho, podrá colocar a su partido en la gran sorpresa, quizás en una cuarta fuerza política, por encima del PAN.









Los otros candidatos, lamento decir que brillan por su ausencia. Irma Olguin González del Partido Humanista, ha realizado una campaña más simbólica que competitiva; quizás otro candidato lo hubiera hecho mejor, pero no fue así; las expectativas que generó este partido en la Delegación Cuauhtémoc eran muy amplias y pudo haber hecho más, si ésta hubiera decidido competir. ¡Muy probablemente falto dinero¡. ¡Pero más falto voluntad¡.  La propuesta de un hospital para mascotas se me hace absurda, dirigida más a los vecinos del Parque México, que a las necesidades de la Delegación Cuauhtémoc. Sin embargo hay que reconocerle, que a diferencia de otros candidatos de su partido, esta no ha declinado y ha sido leal con el partido, hasta el último minuto. Sin embargo, para aquellos que vivieron la fundación del Partido Humanista, cabe la nostalgia de añorar el liderazgo de Virginia Jaramillo, si ella no hubiera fallecido, sin duda alguna el Partido tendría un mejor destino. 








Elhsa Contreras Alvarez candidata de Partido Encuentro Social, sin comentarios,  quien tras la exitosa campaña de medios que ha dejado la figura de Héctor Suárez, decidió esta declinar a favor de José Luis Muñoz Soria.


Finalmente figura también el caso de Lorena Osornio Elizondo aspirante a la candidatura independiente, que tras juntar 22 mil firmas, el Instituto Electoral del Distrito Federal determinó no concederle la candidatura, en razón a su militancia príista. La aspirante impugnó la determinación del IEDF, pero el Tribunal Electoral del Distrito Federal no le concedió la razón. Sin embargo, el problema de Lorena Osornio no es tanto su parentesco de afinidad con su suegra y candidata priista  Alejandra Barrios, sino que la misma, es miembro del Consejo Político del Partido Revolucionario Institucional.







Así pues, haciendo mis pronósticos, más basados en la intuición que en raciocinio, sería bueno que el PRD perdiera la Delegación Cuauhtémoc, no me queda la menor duda de que la necesidad de una transición como la que se dio en 1997, es actualmente necesaria, por razones de salud pública y espíritu democrático.  Sin embargo, no creo que eso ocurra. Ricardo Monreal es un excelente político capaz hasta de convencerme, pero no creo que pueda, aun con el apoyo del Gobierno de Tabasco, ante una maquinaria que cada trienio se perfecciona, aprendiendo de sus antecesores los priístas y aprovechándose del abstencionismo electoral, pueda persuadir voluntades. (No estoy hablando de fraude, sino de ingeniería electoral).



Platicando hace algunos meses con un operador político este me dijo, que lo importante de ser político, era ubicarse en el “terreno” y darse cuenta, hacia donde estaba “la línea”.  Una vez ubicado “la línea”, sigue el efecto de “la cargada”, para entonces poder conservar o ganar el poder.  

En el 2018, la línea política no es Andrés Manuel López Obrador cuyo defecto es enemistarse cada día, con las personas que fueron sus aliados. Así será, hasta el día que se muera. Ya lo hizo con Rene Bejarano y Dolores Padierna, quienes alguna vez lo apoyaron.

La línea que deben seguir los jefes de las corporaciones clientelares del Distrito Federal, es sin duda alguna Miguel Angel Mancera Espinosa. Y eso lo sabe bien, el PRD; lo sabe bien, también Andres Manuel, lo sabe tambien MORENA.

Por eso, lo digo desde ahorita, el mejor escenario político es celebrar el triunfo de MORENA en la delegación Cuauhtémoc, pero no será así. Ganará José Luis Muñoz Soria y ganara "limpiamente" gracias a la maquinaria electoral perredista; entonces me lamentaré, porque alguien gritara a los cuatro vientos: ¡Fraude¡, ¡Fraude¡, ¡Fraude¡.