sábado, 19 de marzo de 2016

CONFESIONES EN EL PARTIDO HUMANISTA SEGUN MIS MEMORIAS (Segunda Parte)

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Eso de dar clases en la UNAM en la FES Aragón e irse corriendo a Toluca, realmente es de locos. Se necesita estar, no urgido de dinero, sino de curiosidad, paras poder financiar una investigación, como la que estaba realizando.

¿Por qué los partidos políticos están tan desprestigiados?, es cierto eso de que los lideres que los conforman, son personas “vividoras” del sistema, aliados al narcotráfico, a los intereses oscuros y mas perversos de cualquier sociedad.  En verdad la gente si le interesa participar en la política. A poco existen políticos ilusos que creen que participando en la política, pueden cambiar al país entero.
¿Que diablos era lo que estaba haciendo?, me reprochaba una y otra vez mi esposa, a quien se le hacía inconcebible que anduviera metido en cuestiones políticas. “¡Ya no estas para eso¡”. “¡Olvidalo¡”.  No podría concebir que el derecho a participar en la política, se encontrara limitado a quienes tuvieran dinero para hacerlo, o bien, a quienes fueran familiares de los políticos”. No podía tampoco aceptar por ningún modo, suspender una actividad, en la que apenas me estaba involucrando.

Después de haber sido “renunciado” del Gobierno del Distrito Federal, las necesidades de mi casa, las tenía que “sostener” con mera normalidad. Bien podía buscar a mis exjefes con los que labore y entregarles mi curriculum, para aceptar, lo que estos me ofrecieran, pero no lo hice, me resistí hacerlo, valía la pena ir a Toluca y seguir registrando día a día, mi experiencia política partidista en el Partido Humanista.

La primera reunión de trabajo, se llevo a cabo en la Sala de Comisiones, presidido por el Consejero Presidente Pedro Zamudio Godinez, quien no tenía ni una semana de haber sido designado por el Congreso del Estado de México. En esa reunión se trataría de un tema de gran importancia. Las modificaciones al Presupuesto de Egresos, en virtud de la aparición de tres nuevos partidos políticos que tendrían derecho,  como todos los demás partidos políticos del Estado de México, a recibir financiamiento público.  Era un tema de gran importancia, se trataba de los dineros.



Lo que observe en esa reunión, fue la defensa ultranza los representantes de los otros partidos políticos, defendiendo el presupuesto original aprobado el mes de enero de ese año 2014. En ese presupuesto, no se había contemplado la posibilidad de que aparecieran otros nuevos partidos políticos y por ende, dichos representantes, pedían a los recién consejeros electorales, “que no se metieran”.  En pocas palabras, con el dinero de los partidos políticos, no se metiera.

Los representantes de MORENA, Encuentro Social y Coxtinica y yo, (que representabamos al Humanista), nos quedamos callados, solo tomando nota, sin hacer pronunciamiento alguno. Al fin de la reunión, el Representante del PRD se disculpó con nosotros, solo para decirnos, que en materia de dineros, los partidos teníamos que estar unidos y que obviamente, no se trataba de una cuestión de discriminación, mucho menos de novatada.

Lo que pasa, es que lo que nadie sabe, es que nuestro sistema político, está sustentado en el principio de que los partidos políticos, son organizaciones de interés público, lo que los hace ser merecedores de recibir financiamiento público; es decir, esto significa, que parte del dinero que se recauda de los contribuyentes, termina destinándose para los partidos políticos.  ¿Quién dice esto?. Pues nuestra Constitución Política, el artículo 41 fracción I.

Existen personas que obviamente critican que los recursos públicos se destinen para financiar partidos políticos, quizás, la misma reflexión sería pensar, si es válido que la educación o la salud, también se financie con recursos públicos, o inclusive, si es válido que el dinero público se destine en obras públicas o viviendas;  la cuestión es controvertida, porque en un país como el nuestro, donde la clase politica se encuentra desprestigiada, mas aun, la clase politica partidista, es obvio que se confunde el tema del financiamiento público, y no es este visto, no como garantizar los derechos humanos políticos de los ciudadanos, sino mas bien, otorgar recursos a corporaciones presididas por familias o comerciantes.

Sin embargo, el hecho de estar dentro de un partido político, resulta fundamental que el recurso público, no termine en los bolsillos de los lideres partidistas, menos aun, el de su familias; el dinero publico, debe esparcirse en las actividades del partido, mismas que se encuentran descritas en la Constitución, esto es, preparar a los ciudadanos en la vida publica de su país y para hacer posible este mandato constitucional, es lícito que existan promotores o activistas políticos, que puedan dedicarse de tiempo completo a dichas tareas políticas. ¡Claro que es criticable¡. ¡Algunos podrían inclusive opinar, que no es justo "mantener" activistas, o "luchadores sociales".  Pero no hacerlo de esa forma, estaríamos destinando a que la política, sea actividad únicamente de las personas que tienen cubiertas sus necesidades, es decir, estariamos "elitizando" la política a una determinada clase social, dejando a la inmensa mayoría de las personas en este país, de la exclusión a ejercer sus derechos políticos; pues no tendrían tiempo para dedicarse a esta tarea de manera profesional, pues primero tendrían que cubrir sus necesidades, antes que dedicarse a la función política. 

En aquella reunión, el abogado del Partido Encuentro Social, que después supe se llamaba Alfonso Torrescano, sacó el Código Electoral del Estado de México, para hacerme notar que la propuesta de Acuerdo era ilegal, pues el financiamiento otorgado a los partidos, se daba retroactivamente, con la fecha de la acreditación del partido, es decir, desde el 22 de septiembre, siendo que el partido había obtenido su registro con efectos retroactivos, desde el 1 de agosto. En conclusión, el IEEM, nos estaba quitando 52 días de financiamiento.

Había que hacer algo. ¡Yo era el abogado¡. Para empezar lo primero que tenía que hacer, era quitarme un poco el prejuicio que andaba sentado en la mesa de "Alibaba y los cuarenta ladrones" y ponerme a pensar las cosas fríamente, es decir, analizar la cuestión jurídica de manera objetiva, dejando atrás, cualquier sentimiento de desconfianza y aberración.

Pero mientras trataba de leer rápido los preceptos normativos, del Código Electoral, para tratar de obtener mis propias conclusiones y con ello corroborar  lo que me decía el licenciado Torrescano era o no cierto, observaba también como el Consejero Saúl Mandujano Rubio, hacía una elocuente explicación, respecto a la interpretación de la norma y de los “efectos ultractivos” de las mismas, así como de los alcances interpretativos de las sentencias del Tribunal Electoral, del cual por cierto, él había sido Magistrado; se trataba de un tema demasiado técnico, digno de escuchársele en algún auditorio universitario, sin embargo, me quede sorprendido de ver como el Representante de Movimiento Ciudadano, de nombre Horacio Jiménez López, abogado también, de plano lo callaba y sutilmente lo amenazaba de que no se metiera en problemas con los partidos y como si lo estuviera “chamaqueando”, le sugirió que se callara, “pues ya le debía varias”, aunado a que en forma enérgica,  el Representante le decía al Consejero, que el Consejo General, no era el Tribunal Electoral, en donde se resolvía de manera autoritaria y discrecional,  que aquí le gustara o no, tenía que sentarse a dialogar y a negociar, con los representantes de los partidos políticos.

La reunión terminó en la noche y mi buen amigo Coxtinica se quedó pasmado. ¿Dónde estábamos sentados?, me preguntaba yo también.  El Representante Piña del Partido del Trabajo, remató alegando que no podía el Consejo General del Instituto Electoral actuar como en “otros tiempos”,  pues el Instituto Electoral debía ser un espacio abierto y democrático, dejando atrás el autoritarismo y la discrecionalidad de los anteriores consejeros.

Estimado Isidro, le confesé a mi compañero Representante propietario, "esta experiencia es inolvidable". Vale más que cursar cualquier posgrado de teoría política en cualquier universidad del mundo, en verdad que ninguna experiencia es tan importante, que ser testigo de la negociación política con personalidades de ese talante.   Isidro Coxtinica, decía lo mismo, haber llegado al IEEM, era todo un trofeo, era llegar a la cúspide de su carrera política electoral.




Ya de regreso, rumbo a la Ciudad de México; le pedí a Isidro Coxtinica me dejara a la terminal, buen compañero, pero sobre todo, una persona con la que también existía la promesa de construir una sólida amistad; así pues, me llevó a la terminal de autobuses de San Matero Atenco; un municipio que esta como a unos quince o vente minutos en automóvil, después de Toluca. Ahí fue donde tome el camión, ya era muy noche, aunque mi reloj decía que era las 20.30 horas. Me disponía a subir en el camión y una vez sentado en el autobús, a ver una película de Walt Disney, era “Frozen”.



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Recibí llamada de Ignacio Pinacho, para decirme, lo que debió de haberme dicho con una semana de retraso. Que yo era el Representante en el Instituto Electoral del Estado de México. Me dio risa, ya llevaba una semana desempeñando la comisión, sin saber, quien había sido la persona que originalmente me había propuesto.

Hasta la fecha nunca supe quien fue la persona que me propusiera. Ignacio Pinacho me dijo que con quien me había recomendado había sido con Luciano Jimeno, para que entrara a la Representación del Instituto Electoral del Distrito Federal, pero que no fue así, pues la Representante termino siendo la exdiputada Lucero Márquez; luego por ahí me dijeron, que quien me designó en la Representación, fue el mismísimo Ignacio Irys Salomón, pero tampoco pude corroborar esto; el caso es que la persona que formalmente emitió la propuesta fue Javier Eduardo López Macías, pero que yo recuerde, mis aspiraciones profesionales (no políticos) del partido, era desempeñarme como responsable del Área de Transparencia, de ninguna forma, como Representante de Partido y mucho menos, en el Órgano Publico Electoral del Estado de México, a quienes muchos políticos en el argor político, lo califican como un “INE chiquito”.

Pero también me llamó para algo importante. Me presentaría con el Presidente del Partido en el Estado de México. El profesor Javier López Celis.  Tomaríamos unas copas, en una cantina de la colonia Tabacalera, muy cerca en donde se encuentra el “Monumento a la Revolución”, hoy llamada “Plaza de la República”. Fue ahí, donde hablaríamos sobre el futuro del Partido y en ese mismo lugar, conocería por vez primera al “Profe Celis”.



Aquella tarde  no fui a Toluca, sino que me quede en la Ciudad, a esperar la hora del encuentro. Acudí puntual a la cita y ahí estaba Ignacio Pinacho, acompañado de Josefina Quintana; después llegaría el “Profe Celis”, acompañado de otra persona, a quien ubique como su chofer, pero no, no lo era, no estaba en el gobierno, las apariencias engañan, aquella persona era Esteban y hasta donde supe después, era o es amigo del Profe.

Josefina recuerdo que dijo aquella vez, que ninguna de las acusaciones que habái recibido antes eran ciertas, no sé de que hablaba ella, porque no conocía cuales eran sus antecedentes y que tipo de acusaciones recibia, pero entre lineas entendí, que estaba como "castigada", que había sido, no solamente "acusada" de "traidora", "vendida", inclusive hasta de "chismosa", sino que era "acosada". 

Pinacho y Celis mientras tanto,  hablaban de la situación del partido, sus antecedentes en el Estado de México, hasta donde pude entender, el Partido tenía sus antecedentes en el “Social Demócrata”, que había perdido su registro en el 2009, entendí que pudo haber salvado su registro en el Estado de México, pero a la mera hora, no hubo entendimiento en los líderes locales. ¡Total¡. Ahora era otro partido, era el Humanista.

Celis hablaba con un optimismo que me hizo despertar desconfianza. El decía que el Partido era una opción fuerte y que podía dar la sorpresa en Chinconcuac. Pero no solamente eso, se atrevió a decir, que podía ganar dos distritos locales en el Estado de México, nada más y nada menos, que dos distritos federales en Nezahualcóyotl.

Trate de corregirle, decirle que el partido, podía ganar dos diputaciones plurinominales, pero Celis, fue el que me corrigió y ratifico lo antes dicho. Podía ganar dos diputaciones federales y porque no, hasta las diputaciones locales y no por el sistema de “plurinominales”, sino por el principio de mayoría relativa. No daba crédito a lo que me decía, no creía que podía ganarle al PRD o al PRI en Nezahualcoyotl, pero el insistía que sí, que tarde o temprano habría un éxodo de perredistas que se incorporarían al Humanista y que Morena, realmente, no era la opción política que a ellos los representaba.

Yo sólo quede callado. Todo mi escepticismo me hizo pensar que Celis, estaba demasiado optimista y que un partido “chico”, de reciente creación como era el Humanista,  no podía tener posibilidades de ganar jamás, ni en esa elección, ni en ninguna otra. Sin embargo Celis insistió, que si se podía ganar, inclusive, se podía ganar también el Municipio de Nezahualcoyotl y aseguró, que el pelearía la primera  diputación plurinominal local y que lo haría, para poder ayudar a la construcción del partido.

Celis, nunca me hablo de un “partido chico”, o “partido ratonero”, ni sentía que el Partido Humanista fuera un partido sin posibilidades algunas de ganar. Siempre refirió al Partido Humanista, como la gran sorpresa electoral del Estado de México y de todo el país.  Su visión pues, nunca fue que existía el riesgo de perder el registro, sino al contrario, su visión era, los posiciones políticas que le arrebataría a los otros partidos políticos.

Pinacho también tenía un optimismo en su conversación. Aseguraba que la sociedad estaba harta de las opciones políticas partidistas y que en México, ocurriría lo mismo que en España, donde el Partido PODEMOS estaba creciendo a grados sorprendentes, de tal forma, que dicho partido podía conseguir la mayoría de la Asamblea Nacional de España y porque no, hasta la Presidencia de dicho país.

Tampoco lo creí. Pero me entusiasmaba la idea. Un nuevo partido político para expulsar a los “viejo partidos”. Pero como se haría eso, había que buscar buenos candidatos y entonces Celis interrumpía, diciendo que ese era su trabajo, buscar los mejores candidatos para dar batalla. 
  
Celis también me dijo en esa conversación, que hablaban mucho de mi, dándome entender, “que a ver si era cierto, lo que decían de mi”. Yo en lo personal, no sabía lo que decían de mi, pero si deje claro, que mi papel, era la de ser un analista de la información y que mi trabajo de estar en la política, me daría la oportunidad para hacer investigaciones de fiscalización y detectar, políticos corruptos.  Celis me dijo que le gustaba la idea y que hiciera, lo que tenía que hacer. Acostumbrado a seguir siempre línea, le manifesté que tan pronto tuviera desarrollada alguna investigación, se la reportaría para que él tomara, la última decisión.

Dentro de toda esa conversación hubo algo que me llamo la atención de Javier Celis, me dijo, que “él no era ningún mamón”, “que así era él”; nuevamente observaba como Josefina tomaba una cerveza tras otra y yo mientras tanto, bebía “Torres Diez” en “Paris de Noche”, la bebida que alguna vez mi amigo y compadre Mario García Mondragón me había enseñado años antes, en una cantina de República de Uruguay, llamada en aquel entonces, “Puerto de Avión”.

La reunión termino y el futuro estaba por definirse. El 7 de junio el Partido Humanista debía superar el 3% de los votos. Javier López Celis, dijo que en el Estado de México, lo conseguiríamos.

Al menos, Coxtinica y Celis, así lo creían.



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Reunión en la Comisión de Medios del Instituto Electoral del Estado de México. Isidro Coxtinca me informaba lo que en ella se había discutido. Pues la política campañera comenzaba poco a poco a “calentarse”.

Aquella tarde, me encontré en mi escritorio sentado a Francisco Nava, no le dije nada. Observaba como analizaba unas hojas Excel y con el ratón, “copiaba y pegaba”; pude deducir que lo que estaba haciendo Francisco Nava, era que se encontraba analizando los resultados de las últimas elecciones. Detectar lugares, donde el Partido Humanista podía ganar regidurías.  ¡Así fue¡. Había que trabajar para asegurar porcentajes mínimos que le garantizarían al Partido tener regidurías. ¡Tu sabes cuánto saca un regidor?. No, no sabía, Francisco Nava me decía que había regidores que “fácil fácil” sacaban los cien mil pesos mensuales de puro sueldo. ¡No le creí¡. No era cierto, pero él me aseguraba que si era cierto.

Me pareció que su visión era errónea, todos los sueldos pueden consultarse en Transparencia, es obligación pues de los entes públicos, darlos a conocer, sin embargo, cuando revise la Ley de Transparencia del Estado de México y peor aun, cuando navegaba en las paginas web de las dependencias y ayuntamientos del Estado de México, no encontraba esa información. Francisco Nava pues, me dejo pensando.  

Isidro Coxtinica mientras tanto, había pedido a la Dirección Geografía Electoral, toda la cartografía del Estado de México.  En menos de dos días, la oficina que atinadamente la sobrina de Isidro, Berenice, la había acomodado en todos sus muebles y archiveros, rápidamente se llenó de mapas y mapas y mas mapas. No había lugar donde sentarse. La oficina se convirtió en pocos días, en todo un basurero de papeles y más papeles.

Después llegaría Juan Carlos Campos Campos, un chavo que se decía Contador y que cuando me tuvo enfrente, no hacía más que mostrarme simpatía o admiración, por la experiencia de conocerme. Sabía quién era yo, aunque yo la mera verdad, no sabía quien era él.  Me decía que había jugado fútbol para un equipo creo que de la segunda o tercera división, pero la mera verdad, del tema, no sabía absolutamente nada. Berenice en cambio, la sentía desconfiada, reservada, con una muralla de hielo que impedía generar canales de confianza; Isidro Coxtinica por otra parte seguía contento, muy contento de ser el Representante del Consejo General del IEEM, su máxima ilusión, no hacía más que repetir una y otra vez su historia de vida, que ya me la sabía de memoria; como cuando me dijo que en sus años de estudiante no tenía recursos económicos y que diaria se la aventaba caminando, desde Coatepec a la altura del metro Indios Verdes, hasta la Escuela Nacional de Trabajo Social que se encontraba en Ciudad Universitaria. No tenía, ni para un microbús, ni para un boleto de metro. ¡Era pobre¡, ¡Muy pobre¡. En verdad que si era una proeza olímpica la juventud de Isidro, como le había hecho para descuidar su condición de atleta y llegar a convertirse ahora en la persona obesa que era. Decía también que implementaría un plan, con el cual, “se abrocharía” a los otros partidos políticos, cuando estos rebasaran los topes de campaña. La clave de todo esto, está en los monitoreos, riéndose de sus planes, Isidro platicaba de cómo en su juventud, como cuando curso estudios en España, en donde todos los días se “planchaba” una españolita diferente todos los días, porque él, además era bien “caliente” y que había negado una beca de estudiar su doctorado en Cambridge Inglaterra, porque no quería “perderse” entre tanto libertinaje que lo rodeaba. Francisco Nava por su parte, sólo escuchaba, sin decir nada, más que interpretando sus gestos, respondían, “pinche buey farol”.

El primer conflicto entre Isidro Coxtinica y Francisco Nava, se dio, cuando este último, le dio una recomendación al primero. “Paco” dijo, que no se quedara con las cosas, que tenía que poner a trabajar la estructura del partido, razón que se me hacía entendible, pues donde estaba el Secretario de Acción Electoral y quien era, donde estaba la Secretaria de Asuntos Jurídicos y el Secretario de Organización. Coxtinica cuando hablaba, parecía que lo hacía, como si todo él, fuera el Partido. Como si él, fuera a salvar al partido.

Esa observación que hizo Francisco Nava de Isidro Coxtinica me pareció muy acertada. Era lo más inteligente que había escuchado. Entonces, me puse a platicar con él, ya de manera más clara y detallada. Hice que Francisco expusiera su problemática.

“Pinche Gordo  nos va llevar al baile”, pero porque, preguntaba, Francisco me decía, “que se la chaqueteaba mucho y no aterrizaba nada en concreto”. Él en cambio, me decía con mucho orgullo y en forma presuntuosa, ya había hecho un estudio pormenorizado para identificar el número mínimo de casillas por instalar, de representantes de casilla y representantes generales, municipales y distritales que se requeriría. Aseguraba que si lográbamos cubrir todos los espacios, garantizábamos el 1% de los votos y por lo tanto, los candidatos, tenían que hacer el 2%, para poder conservar el registro.

En ese momento fue cuando pude contrastar a dos tipos de representantes de partido. Por un lado Isidro Coxtinica que hablaba mucho, diciendo lo que se tenía que hacer y por la otra parte, Francisco Nava, que decía, lo que ya había hecho. Así pues, uno divagaba, el otro concretizaba.

Francisco hablaba de una estrategia para buscar el voto, “Con que un militante logre convencer a tres personas más, ya chingamos”; había que buscar también representantes, que era la tarea fundamental del Partido. Pero mientras Francisco hablaba de las estrategias a seguir, Isidro Coxtinica seguía observando los mapas, como queriendo encontrar en ellos, la clave de la estrategia. Francisco, insistía, “pinche gordo mamón”, mientras que Isidro, solo volteaba, como que pensando algo en mente, que solamente él sabía.

No sé que pasaba por la cabeza de mi amigo Isidro Coxtinica. Un optimismo que lo caracterizaba, porque decía que “tenía muy buenas noticias” y era obvio, intuía sin que me lo dijera, que los recursos del Instituto Electoral del Estado de México a la representación del Partido, se los entregaba al Profe, empezando por el automóvil, donde nuestro dirigente, se movilizaría por todos los rincones del Estado de México.

Un día Isidro me dio entender que tenía que apoyarlo más, a lo que yo le respondí que del tamaño del derecho, era el tamaño de mi obligación; es decir, trabajaría más, si me pagaran más; eso de ir a Toluca diariamente, no me gustaba y mucho menos, trabajar “a locas”, sin sentido, sin plan; me parecía que el error que estaba incurriendo el Profe Celis, era confiar demasiado en Coxtinica y no dar cabida, a los planes de Francisco, los cuales, a primera vista, se me hacían más serios y objetivos.
Alma Becerril por otra parte, comenzó a ser fastidiada por Isidro o mejor dicho, ignorada, como si fuera despreciada, mal vista, un día de plano me confeso Alma, que hasta la invito a bailar, lo que Alma, lo mando a volar;  Berenice  por su parte, se había apoderado de la oficina y no dejaba, que ningún documento, estuviera en nuestro control. Situación que se me hacía incomoda.  Como representante suplente no podía empaparme de los asuntos, porque Berenice hacia todo lo posible por quitarme o esconderme los oficios.  Así no podía trabajar. Cuando entraba a la oficina del IEEM, sentía que mi presencia no le era grata.

Lo cierto es que ya en la oficina de la representación, existía un personaje incomodo. Era Berenice, la sobrina de Isidro Coxtinica. En pocos días, Berenice estaba totalmente empoderada y ninguneaba a la compañera Alma Becerril, que había sido fundadora del Partido y persona de suma confianza del Profesor Celis.

Pero Berenice era así. Recuerdo que el primer oficio yo le ayude a redactarlo, porque su inexperiencia en cuestiones burocráticas, sólo se limitaba a "ordenar la posición de los escritorios y archiveros", por otra pare, Berenice no implementaba las mejoras que debió de haber hecho en la oficina, por ejemplo, una base de datos donde registrara la correspondencia que entrara y otra más, para registrar los oficios a firmas; así como una base más, de control de gestión, donde diera seguimiento a los asuntos. La organización de la oficina, la pudo haber aprendido con que le enseñara dos horas, pero no quiso, ni se lo permitía; Berenice acumulaba correspondencia, en su forma muy personal de ordenar la gestión documental; aunque tiempo después me confesó, que lo hacía, porque era una forma de tratar organizar, la desorganización que se tenía (o mejor dicho, la desorganización de su tio). 

Cuando Alma y yo platicábamos de Berenice, no hacíamos más que quejarnos de las actitudes pedantes de ella y de cómo su comportamiento, era tolerado por su tío. Alma me decía que no quería ir de “chismosa” con el Profe Celis, pero que de plano Berenice le traería muchos problemas, pues maltrataba a todos, escondía los documentos, contestaba mal el telefono. En pocas palabras, le "chamaca mal criada" no la bajábamos y reflexionábamos, sobre la urgente necesidad de que “alguien” le bajara a los modos de Berenice. ¿Pero porque no le dice nada el Tio?, ¿Por qué la consiente?.  

Pero Alma también criticaba a Isidro, me decía que en tan poco tiempo, había cambiado su personalidad.  “¿No lo has notado?”. Ahora resultaba que Isidro se había comprado ropa y también comprado un enorme celular, que parecía la pantalla plasma de la Sala de su casa. No, no es cierto, no creo que la Representación del IEEM, pueda cambiar una persona en tan poco tiempo.

Y entonces, la pregunta que nos formulábamos

¿Porque el Profe Celis, no está haciendo nada?.


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Pronto observe que el Proyecto de Acuerdo del otorgamiento de financiamiento y prerrogativas estaba casi listo y el mismo se aprobaría en la próxima sesión. Cuando observe el documento, me acorde de las observaciones que me había hecho Torrescano, el abogado de Encuentro Social y no dude en plantear la impugnación ante el Tribunal Electoral del Estado de México. Isidro Coxtinica me dijo que le parecía una buena idea y que mientras tanto, le hiciera una nota al respecto, para que pudiera argumentar en la próxima sesión del Consejo. Entonces, mi cabeza jurídica comenzaba actuar, en un campo, donde Barbarita, no me quitaría ningún documento. 

El 15 de octubre, se llevaría a cabo la sesión del Consejo General del Instituto Electoral del Estado de México, en donde se aprobaran las prerrogativas que se recibirán los partidos políticos nacionales, acreditados en el Estado. El Acuerdo se discutiría para el día quince de octubre y en él, se asignaría los recursos públicos para el Partido Humanista, pero no con efectos retroactivos al 1 de agosto como debió de haber sido, sino al día 23 de septiembre.

Considere que las prerrogativas se debían otorgar a partir de su reconocimiento en los términos previstos por la Ley General de Partidos Políticos y no, condicionar éstos, a acreditámiento ante el Instituto Electoral del Estado de México.

Pero una cosa es la cuestión personal y otra muy diferente, era la cuestión legal. No siempre coinciden ambas. Es obvio que quien diseño el marco jurídico electoral, (es decir los partidos políticos tradicionales, al elaborar las leyes electorales), evitan a toda costa, la intromisión de nuevas opciones partidistas y la mejor manera de hacerlo, es no proporcionarles a los partidos políticos de nueva creación, un financiamiento público equitativo. 

Tan sólo el Instituto preveía otorgarle al Partido Humanista únicamente el 2% de la “bolsa” para el financiamiento de los partidos, fundando su actuación en el artículo 51.2 de la Ley General de Partidos Políticos y 58 fracción V del Código Electoral (abrogado), siendo esto a mi parecer contrario los principios de legalidad y equidad previstos en el artículo 41 fracción II inciso a) de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Por lo que se presumí que el Acuerdo que aprobaría el Consejo General, era notoriamente contrario a la Constitución Política. 

Y es que. Resulta que existen muchos mitos al respecto. El primero de ellos, muy difundido en los medios de comunicación, principalmente TV Azteca, (que por cierto no se informa correctamente), pues hacen creer a sus televidentes que un nuevo partido político, implica “aumento” en el presupuesto, lo que no es cierto, es falso de toda falsedad; pues el financiamiento para los partidos políticos se encuentra etiquetado anualmente en una “bolsa·”, previsto en el artículo 41 fracción I de la Constitución Política, la cual, siempre es la misma, “no sube”, “ni baja”, cuando aparecen o pierden su registro los partidos,  simplemente se divide; esta “bolsa” será siempre la misma para todos los partidos políticos, sean uno, sean diez, sean cien. Entre menos partidos sean, más dinero les toca a cada uno de ellos. A la inversa, entre más partidos tengamos, menos dinero tendrá cada uno de ellos. (Eso no lo dice, ni lo explica la Televisión).

La fórmula establecida de financiamiento público para los partidos políticos es la siguiente. La “bolsa” debe dividirse en un 30% entre todos los partidos, de manera equitativa y el 70% restante, se divide, atendiendo al porcentaje obtenido por cada partido político en la última elección.

Así pues, mi lógica jurídica me dijo que el Partido Humanista debió de haber recibido, su parte equitativa, de ese 30% que se divide de forma equitativa entre todos los partidos políticos. Pero no fue así. Únicamente, se dio el 2 % de dicha bolsa y se dio esa cantidad, porque así lo determina el artículo 51.2 de la Ley General de Partidos Políticos; y cuando una ley dice algo que no está o que contradice lo que dice la Constitución, entonces, uno como abogado infiere estar ante un problema de constitucionalidad. ¡Eso fue lo que ocurrió¡.

No solamente observe un problema de constitucionalidad, entre lo dicho por la Ley y la Constitución; sino también, me dio la percepción que las leyes electorales, dan un trato “diferenciado” que parece “discriminatorio”, para los nuevos partidos políticos. Pues concretamente, se le niega el derecho de estos a recibir la parte proporcional que le corresponde del 30% de la bolsa de financiamiento público que deberían recibir todos los partidos de manera igualitaria.

Esto se lo trataba de explicar a Coxtinica una y otra vez, pero no me entendía, o hacía que me entendía, pero sabía perfectamente, que nada de lo que yo le dijera, así se lo explicara con manzanitas, lo podría comprender; y no era por subestimar la inteligencia de Isidro Coxtinica, sino porque me daba la impresión, que ese tema no le interesaba. No le daba la importancia jurídica que yo desde el primer momento, le entendí; y que obviamente, como Representante de Partido, me preocupo.

A través de una llamada telefónica se lo comente al Profe Celis y rápido le agarró la onda, se dio cuenta que el financiamiento público era inequitativo, pues como partido político, no solamente nos negaban el derecho a recibir el financiamiento equitativo de la “bolsa”, sino que también, el pago, se hacía con efectos retroactivos al 23 de septiembre, cuando debió de haber sido el 1 de agosto; es decir, nos quitaban 53 días de financiamiento; 53 días en donde el Partido, había erogado gastos en contratar salones, pagar casetas, “adelantar” sueldos; 53 días que fue el tiempo que tardo el Instituto Electoral del Estado de México, para darnos la dichosa “acreditación”; pudo haberse tardado más días, pero también cierto es, que pudo haberse “tardado” menos.  

El día de la sesión en el Consejo General, antes de que esta iniciará, le elabore una tarjetita informativa a Coxtinica explicándole la situación, inclusive, hasta le prepare un discurso, para que sólo lo leyera, ¿pero que hizo Isidro Coxtinica al respecto?. ¡Nada¡. No estudio la tarjeta, no leyó el discurso, acudió a la sesión sin haberse preparado, si algo tengo que reconocerle que hizo, fue que aquella tarde, decidió mejor cederme su lugar en la sesión, para que entonces, fuera yo, el que así explicara al pleno del Consejo General, en consistían las irregularidades.



Y entonces, me senté en la mesa del Consejo General del Instituto Electoral del Estado de México, junto con los demás Representantes de los Partidos Políticos y los Consejeros electorales; frente al auditorio y la prensa, el Consejero Presidente Pedro Zamudio, me tomó protesto y yo entonces, proteste guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. 

Eso de tomar protesta es algo emotivo, no todo profesionista del Derecho tiene la oportunidad de vivirlo. Es una distinción, un reconocimiento, pero también, algo solemne, majestuoso, único. 

Cuando tome el uso de la palabra, explique a los Consejeros, las consideraciones jurídicas por las que pensaba, a nombre de mi Partido, que la asignación de los recursos, era inequitativa e inconstitucional.

Este pronunciamiento mío, generó la adhesión al Representante del Partido Encuentro Social, quien dijo adherirse a mis argumentos y que también advirtió que impugnaría el Acuerdo; lo mismo espere también del representante de Morena, pero este dijo, que “no impugnaría”, que su partido iría a la elección, inclusive “hasta sin dinero”, porque tendría el apoyo popular. Frase, que con todo respeto, considere, demasiado “mamona”.

Lo que más me llamó la atención, fue que dos de los seis consejeros manifestaron coincidencias con el planteamiento que había formulado. La primera de ellas fue la Consejera Mtra. Palmira Tapia Palacios y el segundo de ellos, fue el Dr. Gabriel Corona Armenta. Contra los argumentos a favor de estos dos consejeros, recibí también, argumentos en contra, fue el caso de la Consejera Mtra. Natalia Pérez Hernández y del Consejero Mtro. Saúl Mandujano Rubio, quienes refutaron lo que dije y quien también, contra refute sus observaciones.

La decisión del Consejo General fue por mayoría de votos. Había perdido la batalla legal, sin embargo, la prensa no lo percibió así. El Diario Milenio hizo una nota al respecto e inclusive, me entrevisto sobre mis consideraciones jurídicas. Estábamos en la agenda política del Estado de México, metiéndonos poco a poco en la lucha; y mientras estaba consiente que no existía abogado que elaboraría la demanda, puesto que la Secretaria de Asuntos Jurídicos del Partido Humanista del Estado de México cuyo nombre desconocía, no se había presentado a trabajar, Isidro Coxtinica, nuestro buen Representante, no hacía otra cosa que llenar la oficina, de más y más papelería, mapas y más mapas, basura y más basura.



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Paralelamente, mientras Francisco, Isidro y yo trabajamos en las representaciones del Partido, el Profe Celis y Josefina, recorrían el Estado de México, para llevar a cabo, la instalación de las Juntas de Gobierno Municipales.

Cualquier Secretario de Acción Electoral debió de haber sabido que en el Estado de México, es tan grande, como cualquier país de América Latina; un Estado cuya población y poderío económico, supera a muchos países de América Latina, de Centroamérica y del Caribe, de Medio Oriente o del África.  

El Estado de México tiene una población de 15 millones de habitantes. Un poquito menos de habitantes a países como Chile y Ecuador, pero que supera en demasía a los habitantes de Cuba, Haití, Bolivia, Republica Dominicana, Honduras, Paraguay, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Uruguay, Puerto Rico y de cualquiera de las islas caribeñas. Naciones cuya población es menor de 13 millones de habitantes, mucho menor, a lo que pudieran tener la población de los municipios de Ecatepec y Nezahualcoyotl juntos.

No sé si la Secretaria de Acción Electoral Diana Montiel así lo concebía, o de perdida nuestro Secretario de Elecciones del Estado de México, de nombre José Luis, que tampoco conocía, porque tampoco se había presentado a trabajar. No sabía absolutamente nada de él. El único que podía entender y hablar bien de estos temas, era con Francisco Nava Manriquez, porque al menos dentro de su soberbia y respuestas engreídas, escuchaba algunas frases coloquiales, como decirle “¡Claro¡”, “¡A vuevo¡”, “¡ese es el tema¡”.  Me quedaba claro desde un principio, que no había mejor persona que dimensionaba el tamaño del problema, que Francisco Nava, nuestro Representante del INE, porque el compañero Isidro Coxtinica, seguía en su oficina, cada vez con más papeles, mapas y demás basura, armando una ruta, que solamente él, en su imaginación retorcida, conocía.

“Paco”, ya no con el nombre formal y distanciado de decirle Francisco, sino simplemente, “Paco”, que era mucho más amigable, entendía esta problemática, tenía conocimiento certero hasta de la geografía electoral, no solamente de cuantos distritos locales y federales tenía el Estado de México, sino también, hasta el número de secciones y casillas electorales que se instalarían el 7 de junio; y era increíble, que teniendo ese acervo de conocimientos, siendo para mí, “un chingón”, el Profesor Celis, le hacía más caso, a lo que decía Isidro Coxtinica, que en palabras de mí ya amigo “Paco Nava”, lo que decía él,  eran verdaderas “chaquetas mentales”.



Así que lo más importante durante el mes de octubre a noviembre del 2014, era que el Partido Humanista del Estado de México, asegurara sus representantes propietarios y suplentes en cada uno de los 45 distritos locales, 40 distritos federales y 125 distritos municipales.  Sin embargo, desconozco porque motivos, Javier López Celis estaba más preocupado, en constituir, las juntas municipales del Estado de México. No se si esa fue idea de Coxtinica, pero parecía que sí. Era parte, del “Plan secreto” que el “genio” Coxtinica, se encontraba trabajando. “Plan” que haría posible que el Partido lograra obtener el 3% de los votos y con ello, conservar su registro.

Así que una representación del Partido Humanista en cada municipio, ayudaría mucho para la designación de candidatos. No estaba mal la idea, lo que estaba mal, era el rumor que había soltado Isidro Coxtinica, de que si no se llevaba a cabo ese registro de Juntas, el Partido podía perder su registro. Así pues, se le dio más prioridad, a instalar Juntas, que a buscar representantes.

Entonces Francisco Nava no se aguantó y expreso: “¡Cómo será Pendejo¡”. Pero lo más increíble de todo eso, es que al parecer, el Profe Celis le creía todo absolutamente todo a Coxtinica, pues repetía sus mismas palabras y peor aun, sus propias pendejadas. Lo único cierto y eso me lo digo Francisco y lo pude confirmar personalmente con la ley, es que lo que se tenía que designar a la brevedad posible, eran los 125 representantes del Partido en cada Consejo Municipal del IEEM, así como los 40 representantes del partido, en cada Consejo Distrital Federal del INE y otros 45 representantes más, en los consejos distritales locales.  ¡Esa era la tarea fundamental¡. ¡Así lo establece la ley¡.  No establecer Juntas de Gobierno Municipales, figura que después de todo, era meramente partidista.

“Paco Nava”, claro que era cuate, tenía buenos detalles, uno de ellos, era darme un “aventón” de Toluca a la Ciudad de México, cada vez que se podía. Confieso que al subirme a su automóvil, pequeño por cierto, de apariencia descuidada pero con buen motor y velocidad, me hacía en el fondo, ponerme a temblar. Por momentos, sentía que manejaba como “loco”. Eso de correr y más aun, de correr en la autopista “libre” de Toluca a Ciudad de México, si era de locos.

Francisco me había platicado en todos esos trayectos, de la instalación de la Junta Municipal de Gobierno en el municipio de Almoloya de Alquisicras; me narró el discurso que había pronunciado Conrrado y de las pendejadas que este había dicho, con un toque de “demagogia” y “comicidad”, que me hacía reír también a mí. Decía Francisco Nava, que Conrrado habló “del Humanismo”, pero sin decir nada del Humanismo, pues lo único que se le entendió en su discurso inaugural, era haber dicho que el Humanismo, “era como una plantita”; y entonces Francisco se carcajeaba al contarme la anécdota, al mismo tiempo que recorríamos la autopista de Toluca a la Ciudad de México, con el miedo, de que Paco se estrellara y por ende, me matara.

Me consta la cara de desvelado que luego tenía el Profe Celis y no era porque anduviera crudo o borracho, sino porque recorría el Estado de un punto a otro.  Un día, una de sus acompañantes, llamada Minerva, me platicó que se había quedado dormido al manejar y que por ende, lo tuvo que despertar, anécdota semejante me platicó Josefina, diciendo algo parecido. El “profe” pues, se quedaba dormido cuando manejaba y se quedaba dormido, porque no dormía, entre viaje y viaje.  

¿Valía la pena lo que hacía?.  Después de todo él sabía su estrategia política electoral y solamente él sabía, de qué lugar sacaría los próximos candidatos. Quiero suponer que el instalar Juntas Municipales en todos los municipios del País, le ayudaría, no solamente a posicionarse como líder en el Estado de México, sino también, de esas juntas, contactaría a los próximos candidatos.

El caso es, que entre esas tantas juntas que instalarían el profe, se encontraban las de Ecatepec y Tultepec. Yo, siendo ecatepense por simpatía y convicción, al ser también docente de la Universidad de Ecatepec desde hace más de 8 años, tuve la curiosidad de visitar el salón de fiestas donde se llevaría a cabo la instalación de la Junta Municipal de Ecatepec. Salón que se encontraba además, en el centro, es decir, en San Cristobal.

Y fue así, cuando llegue al salón y me percate que la mesa estaba instalada y en ella encontraban sentados, la “primera plana” del Partido Humanista del Estado de México, con la invitación especial, de Ignacio Pinacho, miembro este, de la Junta Nacional de Gobierno.

Al subirme a la mesa, salude a los ahí presentes, empezando por el Coordinador Ejecutivo, el Profe Celis, después a Benjamín Morgado el Secretario de Comunicaciones, a Josefina Quintana, la Comisionada de vinculación y también a ella, cuya experiencia primaria e inmediatamente sentí, una mirada que me escaneaba el cuerpo de pies a la cabeza, unos ojos que me miraban y que no podía definir, si eran de curiosidad o de mero desprecio, pero ella era la Comisionada Estatal de Elecciones y su nombre era Luz Naranjo.



Cuando conocí a Luz Naranjo, me "chiveo", la primera impresión que me dio, fue la de una mujer estricta, enérgica, algo pedante, pero no fue así conmigo, de manera amigable me extendió la mano y me saludo en la mejilla como si ya nos hubiéramos conocido antes, pero eso si, sin quitar su mirada extraña y penetrante.

Lo que pensé también, desde el primer momento en que conocí a Luz, es que era una mujer, "muy cabrona". Era preferible estar lejos de ella o que no supiera ella la existencia de uno; podía oler a distancia su genio e inclusive, hasta tratar de meterme a sus pensamientos; situación que obviamente, prefería correr, lo mas lejos de ella. 

Aquella tarde, tomaría protesta Nancy Sanabria, quien una vez tomada la protesta, sería la nueva Coordinadora Ejecutiva de la Junta Municipal de Gobierno en Ecatepec. ¿Qué fue lo primero que pensé en ese acto?.  Pues pensé, que los integrantes de la Junta Municipal de Ecatepec carecían del recurso humano intelectual que les permitiera afrontar la elección. Sin subestimar a los integrantes de la Junta, me dio la impresión de que su nivel educativo era “muy bajo”, para poder participar en los asuntos públicos de Ecatepec, aunque claro estoy en lo dicho, esos mismos integrantes de la Junta Municipal de Ecatepec, eran provenientes de un origen humilde, meramente popular, ecatepenses, de corazón, de sangre, inclusive, hasta del rostro.

¡En verdad que no quiero decir, que los ecatepenses, están feos¡

Fue así como Nancy Sanabria llegó ella con toda su comitiva quienes conformarían la Junta Municipal, después de la protesta y de algunos discursos tanto de Ignacio Pinacho y de Javier López Celis, el Secretario de Comunicación Benjamin Morgado nos tomó a todos la fotografía, explicándonos el significado del logo del Partido y porque un “Colibrí”. Fue ahí que me entere el significado de dicho emblema, resulta que dicho pájaro, puede volar en los cuatro sentidos, lo que significaba que podía desplazarse en un suelo vuelo, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de arriba abajo y de abajo arriba; y que eso, era precisamente el Partido Humanista, una organización política plural, diversa, donde estábamos todos incluidos.  

Luego la fotografía del recuerdo, sacaron las cazuelas de comida y a echar taco placero. Fue ahí donde tuve la oportunidad de tener el primer contacto "amigable" con el personal de la mesa directiva del Partido Humanista; de que hablamos, no recuerdo, tenía mucha hambre y no iría a la instalación de la Junta de Gobierno Municipal de Tultepec, porque mi querida esposa, me esperaba en casa.

Pero mientras pensaba regresarme a la casa, lamentaba no quedarme otro ratito más, sentí que eran momentos para hacer empatía con Josefina, pero sobre todo, con la Comisionada Estatal de Elecciones, Luz Naranjo. Mujer que insisto, podía olerle hasta los pensamientos.

Me hubiera gustado quedarme otro “rato”, pero tenía que elaborar una demanda. No debía pasar por alto, que el domingo entregaría el escrito inicial de demanda electoral contra el Acuerdo del IEEM que nos había negado  financiamiento público equitativo. Tenía pues mucho trabajo, ese tipo de trabajo, que no es desde luego el de las relaciones públicas que tanto interesa a los políticos, sino ese trabajo que se traduce en papel y tinta, en la inmensa soledad del abogado y de los tribunales.  

13

El domingo a las 7 de la mañana me encontraba en las oficinas del IEEM imprimiendo la demanda electoral que presentaríamos en la oficialía de partes, para impugnar el Acuerdo IEEM/CG/61/2014.
Un día antes, Berenice había llamado y confirmado a todos los medios de comunicación, pero lo cierto es, que nadie fue a dicho evento.

El auditorio nos los fue prestado por el personal del Instituto y una vez haciendo uso del mismo, subimos al pódium, Isidro Coxtinica, Javier López Celis y yo, para dar nuestros posicionamientos respecto al acto que estábamos combatiendo. Una conferencia de prensa, que por cierto, nadie, pero absolutamente nadie, había acudido.

Éramos más las personas que estábamos “arriba” del auditorio, que los que estaban “abajo”, en la primera fila. No recuerdo ver a nadie, más que el oso, de dar una conferencia a un auditorio, de asientos vacíos, sin ocupar, sin gente, mucho menos, sin prensa, sin camarógrafos, sin testigos; con un absoluto silencio, que no sabía si mi soliloquio era entendible para la inexistente audiencia que nos acompañaba.

Lo único que recuerdo aquella vez, fue que estaba Erika, una persona rubia, de complexión delgada,  que se encontraba atenta a la conferencia. Después supe, que ella era la Secretaria de Asuntos Jurídicos, la abogada que en teoría, debió de haber hecho la demanda.

Me había pasado horas antes en la soledad de mi oficina privada, para decir que me causaba agravio, el “Acuerdo IEEM/CG/61/2014 por el que se determinaba el financiamiento publico, para el sostenimiento de actividades permanentes y específicas, de los partidos políticos nacionales … “Partido Humanista” … con motivo de su acreditación ante el Instituto Electoral del Estado de México”. Así como el Acuerdo IEEM/CG/62/2014 “Por el que se aprueba la modificación presupuestal por la ampliación aprobada por la Secretaria de Finanzas del Gobierno del Estado de México; la utilización de recursos financieros disponibles, para su aplicación en el presupuesto del Instituto Electoral del Estado de México, para el ejercicio fiscal 2014; así como el pago de financiamiento público de los nuevos partidos políticos acreditados ante el propio instituto”.

La denominación era muy rimbombante, pero así son esos tecnicismos jurídicos, en pocas palabras, lo que quería dar entender, es que no estábamos de acuerdo con la cantidad de dinero que nos había sido entregada.

Dije en la demanda que el Partido Humanista había sido excluido y por ende, discriminado, a recibir las partes proporcionales del 30% de prerrogativas que habían sido repartidos en forma igualitaria a todos los demás partidos políticos, como lo dispone el artículo 41 fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; dicha exclusión, generaba tratos preferenciales para organizaciones políticas, violando con ello, los derechos humanos de los candidatos del Partido Humanista para poder competir en un régimen electoral equilibrado, tal como se disponen en diversas Convenciones Internacionales.

Dije también que la asignación del financiamiento público que el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de México determinó en su Acuerdo de 15 de octubre del 2014, debió de haber sido con efectos retroactivos al 1 de agosto del 2014, fecha en que el Partido Humanista adquirió su registro y no, desde el 22 de septiembre del 2014, como determinó incorrectamente el máximo órgano local electoral del Estado de México.

Así las cosas, manifesté que no obstante que la Resolución INE/CG95/2014 en el que se había otorgado registro el Partido Humanista fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 18 de agosto de 2014 y que además, el Instituto Electoral del Estado de México tuvo conocimiento por parte del Instituto Nacional Electoral sobre la existencia de un nuevo partido desde el día 1° de agosto del 2014, a través del oficio INE-JLE-MEX/VE/0302/2014; no fue sino hasta el 23 de septiembre del 2014, cuando el Consejo General del Instituto Electoral, reconoció su acreditamiento ante éste, como fecha para computarle el otorgamiento de su respectivo financiamiento.

 Manifesté que el acto, era violatorio a lo establecido en los artículos 1, 40 y 41 fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 3 y 5 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de México; a los artículos 5 y 7 de la Carta Interamericana Democrática; 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; 25 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos; 29 inciso c) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, 19 numeral 2 y 23 numeral 1 inciso d) de la Ley General de Partidos Políticos; 66 fracción III último párrafo del Código Electoral del Estado de México.

La demanda la presentamos y con ello, buscamos que el recurso público que le fue asignado al Partido Humanista en el Estado de México.

Según mis cálculos, el financiamiento público que se le había otorgado al Partido Humanista era de la cantidad de 496 mil pesos mensuales; según mis cálculos jurídicos, lo que teníamos derecho a recibir, era 730 mil mensuales, algo así como más del 40% mensual.

Si algo tengo que reclamar de la demanda, es que no hubo en ese momento la confianza, ni la comunicación, con el personal del partido. Me hubiera gustado anexar notas, facturas, nominas, de todos los gastos que se habían contraído desde el 1 de agosto, para demostrarle al IEEM que desde esa fecha, estaba operando el Partido Humanista en el Estado de México, pero el caso es que, no recibí ninguna documentación, ni siquiera el visto bueno o la revisión, de la persona responsable de la Secretaria de Asuntos Jurídicos del Partido Humanista del Estado de México.

Claro que expuse esta queja a Isidro Coxtinica, el Representante del Partido y en honor a la verdad, fuimos a las “oficinas” del partido, las cuales por cierto, no existían, ni sabíamos dónde estaban, pues las oficinas del Partido Humanista, eran las de sus respectivas expresiones políticas, la de la calle de Édison de la colonia Tabacalera donde se encontraba “SINERGIA y en la calle de Caleta, en la colonia del Valle, donde se encuentra UNIMOSS. ¡Increíble que a dos meses y medio de obtener el registro, no existían oficinas¡. Corrimos ambas partes y resulta, que en ninguna de los dos lugares, hubo alguna área Jurídica que revisara la demanda y entendiera la problemática que observaba.

La angustia de mi parte era tanta, que me había atrevido manejar de Toluca a la Ciudad de México, con una tripulación de vehículo lleno, pues en el viajábamos Isidro, su sobrina Berenice, Juan Carlos y Gabriela; todos durmiendo, excepto Berenice que me hacía la plática, me dijo después que lo había hecho, porque sintió mi inseguridad en el volante. Y como no, si aquella vez por tratar de ganar el paso a una camioneta, choque, y lo que fue peor, me eche a correr para que no me alcanzara la camionetita destartalada con la que había chocado. De este hecho nadie se dio cuenta, más que Berenice, pues los demás, estaban durmiendo.

Cuando llegamos al DF, todos nos estábamos riendo de la aventura que habíamos pasado. Isidro se prometió a que nunca jamás me prestaría el carro, y por otra parte, Juan Carlos Campos, no hacía otra cosa más que reírse.  Luego supe, que al día siguiente Isidro Coxtinica chocó también y por ende, el que reporto el siniestro del automóvil fue él y no yo.

Pero esa vez, luego de tal semejante aventura, hablamos con la Secretaria de Asuntos Jurídicos del Partido Humanista Nacional, de nombre Eleonora, para presentarle nuestro recurso, a lo que ella, no le dio importancia; únicamente se reía y dijo que presentáramos nosotros el recurso, hasta en tanto, el Partido Humanista no contratara los servicios de un despacho jurídico.

Esta respuesta se me hizo absurda, tonta, increíble, como era posible que la Secretaria de Asuntos Jurídicos, se encontrara más interesada en revisar el contrato de prestación de servicios profesionales que llevaría a cabo el Partido Humanista con un despacho de abogados, en vez, de estudiar de fondo el asunto.

No dábamos crédito lo que estábamos oyendo. La abogada Eleonora, nuestra Secretaria de Asuntos Jurídicos, mostraba una cara de incompetencia, de ineficiencia, de falta de liderazgo, de mando, de coordinación, de supervisión.

A quien carajos le interesaba nuestro recurso legal, si nadie, absolutamente nadie, le había prestado atención. No era posible y si era de enojarse.

El caso es, que tampoco supe si fue cierto o no, que el Partido Humanista presidido por el Javier Eduardo López Macías, había preferido que la defensa jurídica del partido, la llevara a cabo, un despacho de abogados.

Pero además Eleonora externo un comentario que todavía se me hizo mas ofensivo. Nos dijo que el contrato que celebraría el Partido Humanista con ese despacho de abogados, no incluía al Estado de México. En pocas palabras, que “nos la arregláramos nosotros solitos”.

Parecía o al menos eso creía, que el Partido Humanista quería contratar proveedores con consultorías especializadas para afrontar sus problemas, en vez, de aprovechar su propio recurso humano que ya tenía.  Pero peor aún, quizás esto no era lo reprochable. Pues los partidos tienen la absoluta libertad para hacerlo, lo que se me hacía imperdonable, era que nadie sabía nada. Tocábamos la puerta aquí y allá, y nadie nos respondía. Esta situación se la expuse a Ignacio Pinacho a lo que me respondió, que estaban ms preocupados en el caso de Puebla que en otro más y yo la mera verdad, no sabía que chirriones estaba pasando en Puebla.

Isidro Coxtinica y yo, logramos coincidir esa vez. De seguir así, como vamos. “¡Este partido, va valer madres¡”.