domingo, 17 de julio de 2016

CONFESIONES EN EL PARTIDO HUMANISTA O DE COMO SE FUE PERDIENDO EL REGISTRO (Quinta Parte)





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La convocatoria para el proceso de selección a candidatos a diputados federales, locales y ayuntamientos, ya estaba circulando en todos los comités estatales del Partido Humanista,
Había que revisar dicha convocatoria y enriquecerla con las observaciones que podríamos formular. El caso es, desconozco porque fue así,  era Francisco Nava a quien se le encomendó revisar dicha convocatoria, lo que significaba que su opinión, pesaba más, de la opinión que podía dar Ericka, la misteriosa y ausente Secretaria de Asuntos Jurídicos, o bien, la del mismísimo Coxotinica, o bien, la de su servidor.

Francisco Nava fue quien me facilitó la convocatoria para que le diera mi opinión; obvio, la opinión que podía tratar era de dos tipos, la de forma y la de fondo; la observación de forma, era que se trataba de una convocatoria demasiado sencilla, pero con muchas lagunas, estas “lagunas”, eran en si, las observaciones de fondo, mismas que se encontraban cimentadas, en la ausencia de ordenamiento jurídico que fundara tan importante acto, no solamente en la vida de los militantes del Partido y de quienes serían a la postre los futuros candidatos, sino también, para cualquier otro ciudadano que no fuera miembro, afiliado o militante del Partido.

Se trataba pues, de un derecho político electoral y la sola convocatoria, era tan importante, que era el primer documento normativo susceptible de ser impugnado, en el interior del propio partido.

No había Estatutos publicados en el Diario Oficial de la Federación y sin embargo, el plazo conforme a la ley, para que informáramos al INE sobre las reglas para la selección de candidatos, cerraba el 15 de diciembre; luego entonces, el Partido Humanista, tanto el nacional como el Estatal del Estado de México,  iniciaba la competencia electoral en la incertidumbre jurídica, incumpliendo con ello el principio de certeza al que debía sujetarse todos los partidos políticos en la competencia electoral, nos referimos desde luego al principio de certeza; pero poco le importaba al INE y también, al propio cuerpo jurídico del Partido, que en nada había observado esta situación. Se trataba pues, de cumplir el vil requisito de la ley, pero cumplirlo de forma apresurada, con deficiencias, con errores.

La convocatoria establecía los requisitos para ser precandidato al Partido, entre los que se encontraba, además de los requisitos constitucionales, hacer una declaración patrimonial, sin especificar, como sería esa declaración; tampoco refería alguna protesta a decir verdad del aspirante respecto a sus ingresos económicos o inclusive, respecto a su conducta proba y honesta.  Es decir, a nadie del partido le interesaba que pudieran ingresar delincuentes, narcotraficantes, o los llamados “chapulines”; lo importante era capturar futuros candidatos, sin importar las cualidades morales y políticas de estos.

Inclusive, las bases de la convocatoria establecía la posibilidad de que en algún distrito federal, local o ayuntamiento, existieran dos o más precandidaturas, por lo que el criterio de desempate, era “la encuesta”, solución que además de absurda, era poco confiable y ambigua, pues no se especificaba quien pagaría la encuesta, si el partido o los precandidatos y tampoco establecía, algún lineamiento o normatividad sobre quienes podían aplicar encuestas, inclusive, era absurda pensar la existencia de empresas encuestadoras en un “partido chico” de nueva creación, pues de ser el caso, la empresa encuestadora se enfrentaba con el problema técnico del universo de muestra, ¿pues a quienes les iba aplicar la encuesta?, ¿A la inexistente militancia?. ¿Al ciudadano común?. El costo de la encuestadora, era tan alto que obvio, no hacía costeable la contratación de la misma. Así pues, el  método ideal de la designación de los candidatos, era desde luego el Consejo Político y no acudir, al pago de encuestadoras, pues también con ello se evitaba el problema de que quien pagara la encuesta, fuera el beneficiado de la misma, en cambio el método democrático, era el correcto, atendiendo a lo establecido en la ley.  Sin embargo, esta observación, poco o nada se entendió. La convocatoria, estableció la existencia de empresas encuestadoras que designaran al precandidato ganador.

Había que esperar, las observaciones que el Consejo Político Nacional del Partido Humanista hiciera.

Mientras tanto, la hora de buscar candidatos, estaba por llegar y mientras eso ocurría, el Profe Celis, ya tenía a muchos de estos designados.


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Acudimos Francisco y yo, al Programa: “Detrás de tu voto, hay buenas noticias”, el cual se  transmitía en el canal de internet del Instituto Electoral del Estado de México.

Francisco y yo, nunca habíamos participado en un programa de verdad, a ser sinceros, creo que ambos desconfiábamos de nuestras capacidades; Francisco me veía quizás como una “cosa rara”, mientras que yo lo veía a él, como una especie de “farol soberbio", que se creía político. Cuando ambos entramos  al “Centro de Producción Audiovisual”, que no es más que un foro de televisión por internet, acordamos ambos, hablarnos con los ojos, no teníamos otro modo de comunicación, la entrevista se hizo con cámaras de televisión, transmitida en vivo, por internet, con capsulas para comerciales y con tres cámaras de televisión que nos grababan en distintos ángulos, en una mesa redonda, donde la distancia entre Franscisco y la mía, era de casi dos metros, lo que hacía imposible para nosotros, darnos patadas debajo de la mesa.  

¿Cómo se esta preparando el Partido Humanista para el próximo proceso electoral?. Fue la pregunta que formulo el conductor del Programa, Carlos Moreno Carreto;  Francisco Nava respondió que la tarea no era fácil, que a diferencia de los partidos de reciente creación, Morena y Encuentro Social, nosotros ofertábamos a los ciudadanos, la cultura de los derechos humanos, una nueva visión para decirles a los ciudadanos que éramos una buena oferta. Que nuestro emblema era un colibrí, ave que podía volar a todos lados, arriba, abajo, izquierda o derecha, lo que nos hacía, ser un partido de inclusión, con apertura de aceptar a los ciudadanos que se encontraban hartos de los partidos de poder. Que nuestra misión, era acercarnos a los ciudadanos, para que estos conocieran sus derechos humanos. 




Por mi parte agregue que veníamos de una tradición autoritaria, la cual veníamos arrastrando desde siglos, desde los tlatoanis, con autoridades españolas que mandaban desde la península ibérica y con autoridades, que obedecían, pero no cumplían las leyes. Cultura, que formó un gobierno autoritario, discrecional y una ciudadanía, desconfiada, sometida, el cual, este hecho no podía ser atribuible a una época o institución política, sino a una cuestión educativa; de ahí que lo importante para el Partido Humanista, era cambiar nosotros mismos como seres humanos, hacernos críticos y no criticones, tener una mentalidad abierta, romper viejos paradigmas, como el de “izquierda” o “derecha”; reiterar que éramos una organización ciudadana, que tenía el derecho a conformar un partido político y no encasillarse a una ideología política.  Romper el paradigma “maniqueista” de “buenos” y “malos”, dejar esa visión de “pueblo víctima” y “gobierno perverso”. La función de los partidos políticos, “educar a los ciudadanos”, no ser institución electoral, sino formar ciudadanos participativos. Romper la separación de “gobierno arriba” y “pueblo abajo”, ser un Estado democrático.




Claro que el conductor comenzó a formular preguntas un poco complejas; Francisco Nava, habló de las violaciones de los derechos humanos, concretamente las ejecuciones extrajudiciales de Tlataya y la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapan; entonces, el conductor comenzó a cuestionar, en forma critica, sobre la desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapan, criticando con ello, las manifestaciones violentas de los jóvenes, la omisión del gobierno de intervenir con la fuerza pública; la pregunta era un poco profunda, para que la inteligencia de Nava la pudiera esquivar, dijó que el Partido Humanista tenía una Secretaría de Jóvenes, la cual por cierto, a esa fecha, no había conocido a ninguno de los liderazgos juveniles del partido; después Francisco habló de la “Red de Defensores Humanistas del Voto”, el cual también, nunca vi esa red, pero se escuchaba muy bonito la propuesta que Francisco impulsaba, después Francisco, dijo, que “estábamos regresando a los tiempos del 68” y fue entonces cuando se atoró cuando el conductor, cuestionó, porque no había actuado la autoridad desde antes, cuando se dieron las primeras manifestaciones de los normalistas de Ayotzinapan, cuando estos quemaban gasolinerias; entonces vi los ojos de Nava, como pidiendo “relevo” y fue, cuando entre, diciendo que el Partido Humanista, se oponía a todo tipo de formas de violencia, que promovía el respeto a los derechos humanos, que las funciones del Estado era prevenir, respetar y garantizar los derechos humanos, hable de la crisis de representatividad de las tres esferas de gobierno, que arrastraban pensamientos virreinales, con funcionarios que se sentían nobles; hable de la libertad de expresión, del derecho de la manifestación, estando en contra de todo gesto represivo, en contra de la violencia de bloquear vialidades, quemar puertos, servicios públicos, sin embargo, remarque que “no había que desviarnos del tema, sobre la violencia secundaria, como incendiar una puerta, sino que no podíamos pasar por alto de la desaparición de los 43 estudiantes, que podían ser nuestros hijos, sobrinos, primos, de cualquiera de nosotros”; hable pues del circulo de violencia y de la necesidad de la educación.   

En fin el programa de televisión terminó; Francisco y yo, no hicimos otra cosa que darnos un fuerte abrazo y felicitarnos mutuamente de haber cumplido, con nuestro primer acto de precampaña, a favor del posicionamiento del Partido Humanista.

¡Hay que hacer la Plataforma Electoral¡, fue la instrucción que me dio Francisco Nava, plataforma que no existía, pero que Francisco la citaba constantemente en la entrevista de televisión; había que concebirla, escribirla y redactarla, exigía no solamente un trabajo arduo de investigación, sino también, un proceso creativo e ideológico.

No tendría nada malo que reprocharle a mi compañero Francisco Nava; me había dado un motivo nuevo para escribir y sobrevivir a ese estado de tristeza y melancolía, que me acompañaba todos los días, sin darme cuenta. Francisco, se dio cuenta de mis capacidades, no me lo hubiera pedido, sino hubiera sabido que podía hacerlo; sabe mandar, sabe coordinar, pero lo que nunca supo, fue dar su amistad.  


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Después vino la presentación de mi segundo libro por Editorial Trillas, titulado ¿Derecho Ecológico?. Fue en el Auditorio A-1 de la FES Aragón,  fue el lugar, donde me encontré después de unos diez años de no verla, a mis amigas Diana Alfaro y Carmen Bolaños, compañeras de la Maestría en Derecho, hace más de catorce años. ¡Cómo pasa el tiempo¡. Mayor fue también mi sorpresa, que al evento, también se encontraba Merida Salinas; no eran dos, sino tres mis amigas, que me habían acompañado a tan importante evento.

Pero mientras estaba en la entrada del auditorio, saludando a mis compañeras de la maestría, con la emoción de no verlas en años, fue entonces cuando me encontré con otra sorpresa: Alma Becerril y Ericka, la guapa Secretaria de Asuntos Jurídicos que también se encontraban en el evento. Era un hombre afortunado. Rodeado entre mujeres.

Pero no podía ser del todo; a lo lejos en el público se encontraba mi esposa e hijo, como escondidos; como si ellos pensaran, que no tenían que molestarme, como si a lo lejos, me reclamaran que detrás de mi éxito profesional y ahora hasta político, se encontraba una esposa y un hijo, abandonados, ignorados, en constante defensiva y hostilidad.

El momento me fue difícil, la separación con mi esposa estaba casi por consumarse. Habíamos llegado al “sano arreglo”, de la repartición de los bienes, de la convivencia afectiva, de “romper”, sin “romper”, sin pleitos, sin enojos, sin reproches. Mi esposa escondida en el público, mostrando su solidaridad en un momento importante en mi vida, pero también, haciéndome recordar que mientras me pasaba las horas escribiendo o encerrado en alguna oficina del Gobierno del Distrito Federal, le había negado los gestos de amor a mi familia, los abrazos, los besos, las palabras, que siempre debió de haber tenido un esposo y un padre.

En medio de esa consternación, llegaría también mi Q:.H:.Guillermo Calderas; un fuerte y sincero abrazo fraternal, para mostrarme nuevamente, su amistad y solidaridad.

El auditorio estaba por llenarse, habían llegado mis alumnos y otras caras no conocidas, a la presentación de mi libro. Eran jóvenes y tenía tantas cosas que decirle.

Diana Alfaro la había contactado en redes sociales, al igual que muchos de mis conocidos; le había pedido a ella que hiciera la presentación de mi libro y lo hizo con tantos elogios sobre mi persona, que realmente, no me merecía sus palabras.

Mi licenciatura nunca me dejo buenos recuerdos, me sentí incomprendido y no querido por mis compañeros; pero en cambio la maestría, me sentí parte del grupo; conocí gente tan valiosa, que cada día que la curse, lo gozaba con tanta intensidad.

Cuando hable ante ese publico, no pudo caer en la tentación de hablar de aquello que en ese momento me lastimaba. La escuela se encontraba totalmente consternada, inclusive hasta las propias autoridades de la Facultad, porque ya tenían más de dos meses, la noticia de que 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapan, que seguían sin aparecer; las noticias del Procurador General de la República Murillo Karam, eran indignantes, la policía Municipal de Iguala y Colula, habían detenido a 43 estudiantes que habían secuestrado camiones de servicio público y habían conducidos a éstos, con la mafia de la región, el cartel de los “Guerreros Unidos”, quien había procedido llevarlos a Colula, donde la versión oficial dijo, que uno a uno, los matarón y después, los incineraron, aventando sus restos, al rio.

La Facultad se encontraba totalmente consternada, había hecho paros y la amenaza latente a un paro indefinido estaba presente; nada peor en mi vida, que la experiencia de la huelga de 1999 se volviera a repetir; el hecho claro que era indignante, pero habíamos llegado a nuestra cima de valemadrismo, de prepotencia, de corrupción, de falta de consideración al derecho a la vida, a la intolerancia; quise decir tantas cosas, porque tenía que decirlo; los tiempos que se venían y los que estamos viviendo, son de revolución en todos los sentidos y la gente que vivimos este proceso, no entendemos la magnitud del cambio. Por eso escribí de ecológico, porque era un nuevo paradigma que teníamos que enfrentar, pero ese tema, me arrastraba desde luego a la concepción neoliberal, a la movilidad, a la informática, al calentamiento global, a la pobreza, a la desigualdad social; tenía que decir tantas cosas al publico que me acompañaba, que no sé si lo hice, pero si percibí un profundo silencio cuando hable; si percibí que mis palabras fueran contundentes, había que explicar lo que estábamos viviendo, no solamente la transformación global que vivíamos, o la revolución jurídica, la desintegración del Estado, la insatisfactoria respuesta de la visión kelseniana que no podía responder, a las nuevas necesidades sociales, ni mucho menos, a los problemas ambientales; tópicos que desde luego, los posgrados de derecho no los entendía, había que explicar, que un hecho trascendental como la desaparición de los 43 estudiantes normalistas, era reflejo, de ese conservadurismo, de esa falta de educación, de civilidad, de autoritarismo, en que nos encontrábamos viviendo.

Cuando terminó la conferencia, mis invitados se fueron, inclusive mi esposa y mi hijo, que estaban escondidos dentro del público; no pude despedirme de ellos, no sabía que hacer, si simular si estaban presentes o no, no supe que hacer, porque a mi lado, estaba Carmen, Diana y Melida, quien tenía más de diez años de no verlas.  Por otro lado, se encontraba Alma y al lado de ella, una mujer realmente bella, una personalidad fina, un cuerpo de bailarina envidiable, una auténtica “mujer Barbie”, que había tenido la molestia de haberme acompañado.

Cuando la ví, no supe que hacer, si exclamar ¡Guuuauuuuu¡¡¡ ….. o simplemente ser atento y caballeroso, pero no sabía como hacerlo; Erika, era ella, pero por momentos se me había olvidado su nombre y en que lugar la había conocido, no sabía si había sido mi alumna o en que oficina de gobierno había trabajado con ella, no recordaba, en donde la había visto; ella al percatarse sobre mi olvido involuntario, me respondió en forma muy sensual, “que los caballeros, no tenían memoria”. Se despidió de mi, un atractivo beso a la mejilla, invitando quizás, a que hubiera algo más.

De Alma, ni me di cuenta, cuando se fue.

Pero en fin, tantas emociones en tan poco tiempo. Desde la alegría de ver a mis amigas, tras diez años de no compartir ninguna tarde con ellas, el reproche a mi vida familiar, hasta la sensualidad instintiva, que hacía despertar en mi, el instinto oculto, que el hombre de razón y alter ego, deben conservar.




Melida, Carmen y Diana, nos fuimos a tomar un café, al Vips de Avenida Central; la ausencia de más de diez años, escondía, horas y horas de pláticas.

Melida, se dedicó a la abogacía penal; de eso vivía, había logrado tener su hijo y era una madre profesionista feliz, de su hijo y de ejercer su profesión; Carmen Bolaños acababa de renunciar, a su pesadilla en el servicio público, habiendo trabajado para la terrible SIEDO, concretamente, en la Unidad de Inteligencia Financiera contra el Lavado de Dinero; una oficina de la Procuraduría, que le había permitido acordar, con la exprocuradora Marisela Morales y ahora con el Procurador, Murillo, sabía tantas cosas de tantos personajes públicos, desde ilustres políticos, empresarios, narcotraficantes, personas que ni te imaginas amigo, secretos y más secretos, que no podía revelar, ni compartir, ni muchos menos escribir. Su silencio le valía mucho, no se compraba con la ostentosa camioneta que manejaba, ni con el decoroso departamento que tenía en la avenida mas cara de la Ciudad de México, Paseo de la Reforma, ni mucho menos, con la atractiva remuneración quincenal que recibía.

Diana Alfaro en cambio, platicó de su regreso de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca España y sobre la tesis doctoral que se encontraba escribiendo; dijo que había dado clases en la Facultad de Derecho en Ciudad Universitaria  y que sus estudios de la familia, en la Universidad Lasalle, junto con la crianza de su hija, le habían cambiado la vida. ¡Ya no le gustaba el Derecho¡, o mejor dicho, su estructura ideológica, no le satisfacía. Diana, era una interprete del mundo actual; pero su discurso filosófico parecía que nadie la entendía, ni aun, los más destacados profesores de posgrado de la UNAM; recuerdo que cuando éramos estudiantes, allá por los años 2001 al 2003, el grupo la admiraba, pero no por lo que decía, sino por la forma en que ella hablaba y hablaba, sobre sus teorías, sin que nadie, salvo yo, pudiera entender con claridad; ideas que descubría, sin que nadie antes, se hubiera hecho..

Tengo que confesar, que no era ecologista, ni nunca lo seré; no podía haber escrito un libro de ecológico, sin que Diana, me hubiera dicho, lo que era la ecología; ella sin darse cuenta, era mi maestra, me había enseñado en cada una de sus intervenciones, que lo único que hice, fue registrar sus palabras, como si fueran mías. Tengo que ser honesto. Cometí el plagio intelectual de “robarme” las ideas de Diana. Las brillantes concepciones de una genia, de una mujer enviadablemente inteligente, cuyos razonamientos, eran tan creativos, tan hermosos, tan constructivos, que también tengo que confesar, estaba enamorado de su inteligencia. Una inteligencia, que debió de haber sido la mía, una inteligencia, que nadie la concebía, como yo la alcanzaba a concebir.

¿Y que fue de los demás compañeros?. Solo supieron que José Augusto Velazquez andaba muy metido en la política, con el exdelegado Victor Hugo Lobo Román y que muy pronto, sería diputado; Leticia era líder sindical próximo a titularse; Verónica era una defensora federal de oficio penalista; de los demás, no sabían nada ¿Pero tú?, me preguntaron.

¿Yo?. ….

 Hubiera sido un filosofo y haberme quedado eternamente enclaustrado en las cuatro paredes de una habitación universitaria, para explicar e interpretar, el mundo actual en que vivimos; debí de haber hecho eso, haberme convertido en un ilustre investigador académico, objetivo, neutro, racional, que ilustrara a los futuros juristas, sobre la nueva concepción del derecho. Debí de haber sido eso.

¿Pero entonces?.

Me ganó la bilis, me gano la pasión, el coraje, la indignación, el sentimiento; me hice político, pero no pude hacerlo con los priistas, con los panistas, con los perredistas, no pude hacerlo tampoco intencionalmente; por mero accidente caí en un partido político, en un “partido chico”, que desconozco si logre conservar su registro, pero en un partido que me ha dado la oportunidad, de comer en estos últimos meses.

¡Me hice consultor político¡.

Pero realmente, no es cierto. No soy consultor político, mucho menos, político. - ¿Entonces quien eres?. -  Estoy infiltrado, estoy analizando los procesos de toma de decisiones de un partido político, sus formas de organización, de actuación y sus procesos también de corrupción. Estoy haciendo una investigación cualitativa, tengo que observar detalladamente un partido político, para explicarles a mis alumnos, a mis lectores y a la comunidad científica, porque los partidos políticos no funcionan, no sirven, porque se traicionan, porque no cumplen con sus promesas, porque se corrompen.

Soy eso amigas, un “infiltrado”.

Diana Alfaro, se rió.  Recordó entonces, la “teoría del virus”.


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Tv Mexiquense, nos abría nuevamente sus puertas, para que dos representantes del Partido Humanista expusieran, sus posicionamientos respecto a derechos del internet. La cita era en la oficina del Partido Humanista en el IEEM, ahí estaría representando a los jóvenes del Partido, la joven Marisol, quien era además  la Secretaría de los jóvenes y en el otro bando, un hombre, también chavo de edad,  que por razones de cuotas de género, así tenía que ser, se llamaba Said, él, era colaborador de Leticia Cano, quien según el Profe Celis, esta última tenía amplias posibilidades de ganar el Municipio de Melchor Ocampo.

Marisol era de Tenango del Valle y Said, era de Melchor Ocampo. Donde carajos esta ese municipio?, pregunte: me dijo más allá de Cuautitlán Izcalli … ¡Más allá¡ … .

El tema del voto electrónico era el que se iba a tratar en el programa de televisión, para ello, Isidro Coxtinica, por conducto de su sobrina Berenice, entrego legajos de documentos, sobre estudios que había realizado el IEDF para tal importante tema, obviamente que cuando vi esos documentos lo único que exprese, fue eso:

 ¡Vil basura¡.

Tú no puedes pararte a un programa de televisión y hablar sobre cuestiones técnicas y sobre un publico, que no es el mismo de el de la Ciudad de México; y mucho menos, de un tema, que compete a las autoridades electorales.

Por otra parte, Francisco Nava aprovechaba el momento para repetir sus múltiples y únicos consejos que se sabía a la perfección, “hablar con propiedad”, “lenguaje inclusivo”, “lenguaje de derechos humanos”; pero en mi visión, eso tampoco ayudaba mucho, no solamente había que conocer a que publico nos dirigíamos, sino también, conocer que tipo de ponentes teníamos al frente; Marisol, era la Secretaria de Jóvenes del Partido, pero su perfil profesional, era la de ser música y no propiamente la música clásica o coralista, no nada de eso, sino música moderna, comercial; mientras que por otro lado, Said, era de formación abogado, egresado de la UNAM, concretamente de la FES Acatlán. ¡Obvio¡. Me despertó confianza Said cuando supe su preparación académica, sólo era cuestión de aportarle datos en su intervención, sin embargo en el caso de Marisol, representaba un poquito más de complejidad.




Después de llegar a los estudios de Televisión de Tv Mexiquense, ubicados estos, cerca del centro de Metepec, tanto Marisol como Said pasaron al área de maquillaje, mientras que nosotros, nos fuimos directamente al foro, donde estaban las cámaras de televisión.

Fue en ese momento, cuando me encontré a mi exalumna Virginia Vega, egresada de la Universidad de Ecatepec y quien hasta ese momento, supe, que era Regidora por el Municipio de Las Pirámides; obvio que me dio gusto pues, que entre la mesa de los panelistas que iban a participar en el programa, estuviera ella; no pude disimular el gusto y el hecho de felicitarla; recuerdo que ella, en alguna ocasión en clase, me dijo que trabajaba en un Juzgado, seguramente para esconder su actividad política y esconder ella, su cargo publico e identidad partidista, lo que sin duda alguna, denotaba sencillez en su persona.

Es bonito ver los foros de televisión, la cantidad de focos aéreos, cámaras y micrófonos que se ven detrás de cámaras, descubrí pues, que las paredes son blancas, que son las luces que se impactan en ellas, los que le dan color. ¡Asombroso¡. Lo que hace un buen foco y una pared lisa.

Francisco Nava, seguía dando sus últimos consejos tanto a Marisol como a Said, obvio, insistiendo éste nuevamente en su multiúnico tema que manejaba a la perfección: ¡Lenguaje inclusivo¡.  Sin embargo, Francisco, recibió una llamada en su celular, lo que provocó que éste se pusiera nervioso y abandonara inmediatamente el foro.

¿Que estaba pasando?.

La conductora del programa de televisión, Anayanssi Moreno, llegó al foro, guapa como siempre, por lo que los invitados, divididos en dos bloques,  se dispusieron a tomar el asiento que les correspondía y con ello, iniciar el programa.

Francisco Nava regreso nuevamente al foro, para platicarme brevemente que había sido la llamada telefónica; se trataba pues, de una invitación para irse a una Dirección de Área que le ofrecían en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal; era obvio que dicha propuesta lo sacó de su equilibrio y también de su presencia en el programa, pues la “noticia-invitación”, lo había alejado emocionalmente del foro, para ponerlo a pensar, en lo que era su futuro personal. Concretamente, en tomar la decisión, si seguiría o no, trabajando para el partido.   

El programa arrancó, para tan bien desenvolvimiento, que Said, se llevó el debate aquella vez; los comentarios y los programas los había generado el Representante del Partido Humanista, pues mientras los demás invitados hablaron de lo que era obvio, el tema del  “voto electrónico”, Said puso otro tema a debatir, sobre la necesidad de que en el Estado de México, se garantizara el derecho de acceso al internet; y no solamente eso, sino que fue el único que proporcionó estadísticas que hizo ver, que hablar de “voto electrónico”, era totalmente obsoleto.




15.1 millones de habitantes en el Estado de México, que conforman 3.7 millones de hogares, de los cuales 1.2 millones de ellos, cuentan con computadora en sus respectivas viviendas.  Sólo el 32% de las familias mexiquenses, tienen computadora. La inmensa mayoría de los mexiquenses, viven en uan brecha digital.

Este argumento hecho por abajo, las opiniones de Morena, con su trillado debate de impedir la censura de las redes sociales; pues la realidad social en el Estado de México, obedecía a la lógica de la alfabetización digital, no de conservar las libertades de una minoría, beneficiada de las tecnologías de la información.

La conductora Anayanssi Moreno así lo entendió como moderadora del programa e hizo que los siguientes minutos del programa, fuera Said, sobre quien girara el debate. El muchacho obvio, entendió el rol que jugo y continuo con sus acertadas opiniones, Francisco continuaba consternado por la invitación telefónica que había recibido y yo mientras tanto, permanecía atento a lo que decía Said.

Cuando el programa cortaba, se daba un espacio de dos minutos, en donde entraban los comerciales, pues aunque el programa no era en vivo, parecía que lo estaba; fue precisamente en esos pequeños lapsos, cuando aprovechaba los cortes para acercarme a Said y darle algunos comentarios, respecto a unas frases rimbombantes que tenía que decir; había pues, que aprovechar ese momento, como si se tratara de un manager que ve pelear a su boxeador y le echa el agua, la toalla, el pequeño masaje y hasta la recomendación pugilística;  lo mismo hacia en esos minutos con Said, quien hablaba frente a la televisión.

Cuando termino el programa de televisión, siguió en su turno Marisol, pero su intervención no lució tanto como la de su compañero. A Marisol la traicionaron los nervios, Anayanssi Moreno trató de hacer lo mismo que el programa anterior, pero se dio cuenta que Marisol, no era Said, y que ella, no tenía, ni la facilidad de palabra, ni mucho menos las ideas ordenadas. ¡Ni modo¡.

Sin embargo, tratamos de animar a Marisol, para que los siguientes minutos, pudiera rescatar su participación; no le fue mal, pero tampoco le fue bien. Su presencia en las cámaras de televisión, se perdió, entre todas las demás.

Cuando termino el programa de televisión, esperaba invitar a comer tanto a Said como a Marisol, para festejar su intervención en el programa, pero Francisco tenía mucha prisa por llegar a la Ciudad de México; andaba ansioso por la noticia que había recibido y comento también, que su esposa tenía una entrevista de trabajo en el IEDF, a la cual, no podía faltar.
Luego de abordar el pequeño automóvil de Francisco, salimos de Metepec rumbo a Toluca; a Marisol, la dejamos en Paseo Tollocan, donde ella esperaría un camión que la llevara a Tenango del Valle, mientras que a Said, Francisco le propuso llevarlo al DF, o acercarlo a la caseta de cuota rumbo a Naucalpan, para que ahí tomara el camión que lo llevara al Toreo; Said, decidió que lo acercara a la caseta de toreo, pues llegando a dicho lugar, abordaría otro camión que lo llevara a Cuautitlán Izcalli y de ahí a su vez, tomaría un taxi, para que lo llevara a su pueblo Melchor Ocampo. Unas tres horitas más de camino. ¡No se dijo más¡.

Mientras recorríamos Paseo Tollocan a toda velocidad y posteriormente la autopista rumbo a la Ciudad de México, no sabía si tocar el tema personal de Francisco Nava respecto a la propuesta de trabajo que había recibido o simplemente, felicitar a Said, por  su participación en el programa. Opte por lo segundo, ya habría tiempo para platicar con Francisco respecto a su futuro. Lo que el decidiera, claro que afectaría al futuro del partido.  

Desde el asiento de atrás del automóvil, Said me dijo que se sintió bien y que además, se encontraba leyendo a Luigi Ferrajoli, por lo que estaba influenciado en sus ideas político jurídicas garantistas. - ¿Qué libro estas leyendo?., le pregunte con cierto escepticismo - ¡Derecho y Razón¡, me respondió.

Al escuchar su respuesta, tanto el autor, como el libro que estaba leyendo,  me hizo reír. Nuestros consejos fueron realmente unas pendejadas. Claro que Said conocía del tema de los derechos humanos, mas de lo que Francisco y yo juntos  sabíamos; por momentos pensé, que esos eran los libros que debía leer Francisco para entender correctamente el tema de los derechos humanos, para que éste fuera dejando poco a poco su tema favorito de “lenguaje inclusivo” o “perspectiva de género” y pudiera convertirse realmente, en un experto sobre el tema. Pero creo que su soberbia o sus limitaciones intelectuales, no se le permitirían.

Habíamos llegado a la “Y” que divide la autopista en dos caminos, rumbo a Toluca o el camino libre a la Ciudad de México. Said nos  dio la mano y nos agradeció que lo hubiéramos acompañado, él desde luego, no era ningún novato que desconociera el tema o la política misma, a diferencia de Marisol, que se encontraba desconectada sobre ese tipo de asuntos.

¡Pues muy bien muchacho, sigue estudiando, prepárate y no dudes en iniciar una carrera política¡. Said, sin ánimo de presunción, podía ser un excelente candidato a diputado. Fueron las últimas palabras de Francisco, antes de que su invitado pasajero, bajara de su automóvil. 

Said bajo a la autopista, mientras que Francisco arranco a toda velocidad su carro, para tratar de llegar a su cita “puntualmente” sin haber tenido la precaución de esperar a que Said abordara el camión, o que cruzara la peligrosa autopista donde transitaban cientos de vehículos.  

El carro de Francisco se alejo de aquella peligrosa “Y” de la autopista, al mismo tiempo que un vehículo a toda velocidad, …  atropellaba a Said.

¡Su cuerpo fue arrojado. …¡






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Tenía que escribir la Plataforma Electoral del Partido Humanista. Era sin duda alguna, otro trabajo de investigación que tenía que realizar.

Un tema así exigiría horas de aislamiento, de búsqueda de información, de análisis y cruces de información; existía la posibilidad de que se contratara alguien que hiciera el mismo trabajo, o que simplemente, se copiara la plataforma que se hiciera del nacional, pero no lo considere apropiado; los recursos públicos que el partido recibía del IEEM se tenían que ejercer, además de que tenía que dar una pequeña contribución política intelectual al Partido, más allá de mi Representación; dar pues mi pequeño granito de arena a la batalla ideológica; elaborar desde el escritorio de mi pequeña oficina personal, la plataforma que seguiría los próximos diputados del Partido Humanista. 

Así pues, nuestros futuros candidatos, tendrían que leerla y saber, de lo que se trataba, el proyecto Humanista en el Estado de México.

Tenía los informes de gobierno de Eruviel Avila, el Plan Estatal de Gobierno, el Plan Nacional de Desarrollo, las distintas páginas web abiertas en mi computadora, me dispuse a formular cientos de preguntas en el software de información pública.

Desde la soledad de mi biblioteca. Me dispuse a escribir la Plataforma Electoral.

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Aquel domingo en la tarde, en el grupo de whatshapp recibimos el comunicado del Profe Celis.

“Después de haber sido arroyado en la autopista de Toluca, nuestro compañero Said, ya fue dado de alta en la Cruz Roja, se encuentra bien, en su casa, con su familia. Le deseamos pronta recuperación”. 

Francisco Nava quedo perplejo de leer el mensaje, con un sentimiento de culpa, por lo que le había pasado a Said, aquel viernes, cuando lo fuimos a dejar, en la peligrosa “Y” de la autopista Toluca-México.

Le hable por teléfono para intercambiar opiniones y tratar de hacerle entender, que el no tenía la culpa de lo que le había pasado a Said; aunque Francisco se reprochaba una y otra vez, el porque no había tomado las precauciones que evitaran el accidente. Era obvio, que no podía hacerlo, no estaba a su alcance hacerlo; la responsabilidad de saber cruzar las calles y más, las autopistas, era responsabilidad de cada uno, no de él.

En pocas palabras, trate de hacerle entender a Francisco, que el pendejo que no sabía cruzar las calles, era Said, no él.

Pero Francisco no lo entendió. Tampoco entendió la actitud del profe Celis, de no haberle avisado el mismo día, sino haberlo informado, en el grupo de what shapp, como si todos hubieran sabido, menos él, lo que le había ocurrido a Said.

No fue nada personal, aclaro el profe Celis, simplemente se hizo sabedor de la noticia al día siguiente, cuando llamo por teléfono a la familia de Said para preguntarle como le había ido en el programa y fue, cuando se enteró de la noticia.

Por mi parte, no hice más que reírme del destino. Mira, que acudir a un programa de televisión, ganar el debate y que se mismo día, te atropellara un carro en plena autopista y que además, no te murieras; si era de festejarse.

Said, seguía con vida.


35

Mientras se giraban las invitaciones al Consejo Político nacional del Partido Humanista y con ello, el Profe Celis, hiciera la invitación a sus consejeros, nuevamente revisaba la convocatoria para el registro de candidatos a diputados federales, locales y ayuntamientos del Estado de México. No daba crédito otra vez más, que ninguna de las modificaciones propuestas, se habían realizado, de nada pues, servían nuestras opiniones, pues el jurídico del partido nacional, continuaba dejando intacta, la absurda convocatoria que había redactado.

Tampoco daba crédito de que Isidro Coxtinica, siguiera en su plan de no tener una idea clara y concreta, sobre las acciones que teníamos que realizar en el interior del Instituto Electoral del Estado de México. Lo que no me pareció de él y considero, que fue un grave error político,  es que fuera él precisamente, el que acudiera a los eventos públicos, donde asistía el Gobernador del Estado de México Eruviel Avila Villegas y fuera precisamente él,  quien lo hiciera a nombre del Partido Humanista, mientras que el profe Celis, la persona indicada que debía de hacerlo, andaba de líder callejero, recorriendo todos los días, con sus damas de compañía, a las bases del partido. 

¡El profe, creo que la esta cagando¡. Él es, el que debía de representar al Partido Humanista en el Estado de México y no su chalán, Isidro Coxtinica.

Celis, “construía partido”, desde “abajo”, pero dejaba el franco “arriba” totalmente descuidado. Coxtinica, sin ánimo de demeritarlo, no tenía el nivel, ni la experiencia para hacerlo. Tampoco la personalidad para representar a un partido político en ese tipo de eventos públicos. A leguas de veía, como su personalidad cambiaba, con lo poco que estaba apenas viviendo. El poder político, lo corrompería poco a poco. Y nadie se percataba de ello, porque el Profe Celis, le tenía una confianza absoluta.   

No solamente eso, por esos días, se suscito el escándalo en el Partido Encuentro Social del Estado de México. Dicho partido, al cual la prensa lo vinculaba con diversas iglesias evangélicas y protestantes, empezando por su líder nacional Hugo Erick Flores, había removido a su representante del IEEM José Antonio Díaz Sánchez.




La especulación decía, que lo habían removido por cuestiones de corrupción. Al parecer, la ayuda que recibía del IEEM. “No la repartía a su partido”, sino que se quedaba con ella; esto generó una crisis y que una parte de la militancia del partido, tomara por asalto las oficinas de la representación, exigiendo su pronta remoción.

Fue entonces, cuando llegaría a incorporarse a la Representación del Partido Humanista acreditada en el IEEM, el abogado Alfonso Torrescano Pérez. Ex abogado, de la Representación del Partido Encuentro Social, también acreditado en el IEEM. Ahora buscaba ser, abogado de la Representación del Partido Humanista.

Torrescano, le dijo a Coxtinica, “que él no sabía nada” y que él, “no estaba involucrado en los escándalos de corrupción del Partido Encuentro Social”, que él, solo venía a buscar trabajo y que podía aportar desde luego, su experiencia jurídica electoral al servicio del Partido Humanista.

Isidro Coxtinica, lo convirtió en  su asesor, no se si le aviso al Profe Celis, pero Torrescano, únicamente cambio de oficina de la noche a la mañana y cosa chusca, la oficina de Encuentro Social, se encontraba, al ladito de la oficina del Partido Humanista.  Por ende, Torrescano, se cambiaba a la oficina de al lado.

Alfonso Torrescano, llego a pedir trabajo y Coxtinica, se lo dio; no solamente eso, el abogado Alfonso Torrescano, quien manifestó ser catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de México, tenía un curriculum vitae impresionante, era además abogado penalista certificado, con grado de maestría también y tenía una amplia experiencia jurídico electoral en otros partidos políticos, pues había colaborado también en el PRI. 

Nunca se supo, que había ocurrido exactamente en Encuentro Social, pero al parecer la militancia estaba realmente molesta. Dicho partido, no tenía cuadros, ni estructura, ni gente, ni nada; ni tampoco representación alguna. Tampoco abogado, pues este había brincado al Humanista. Lo único que se supo, es que el nuevo representante acreditado en el IEEM, sería Carlos Loman Delgado, quien había sido excontralor interno en el Municipio de Chalco, persona de confianza de Vicente Onofre expresidente municipal de Chalco por el PRD y ahora líder de Encuentro Social en el Estado de México.

Lo ocurrido a Encuentro Social, generó mucho optimismo en el Partido Humanista. Lamento decir, que la desgracia del vecino, era nuestra fortuna. Un partido político, de los “nuevos”, amenazaba con perder su registro y ese era, Encuentro Social.  Con ello, el Humanista garantizaba su registro.

Finalmente el destino de Francisco Nava estaba casi por definirse. Isidro Coxtinica lo había corrido de la oficina, no solamente eso, sino que también le aplicó un “bloqueo”, nada de pasarle, ni darle, ni mucho menos recibirle información; Isidro Coxtinica se había apoderado de la oficina de la representación, al grado tal, que cambio las llaves de la misma, para que Francisco, jamás volviera a pisarla. Era obvio que Francisco Nava, quedo lastimado por esa acción.

Ahora si me voy a la chingada, fuero las palabras de Francisco, no tenía necesidad de aguantar a un pendejo como Isidro, “pinche gordo”; el profe Celis, permitía esta acción. Era el momento en que Francisco tenía que decidirse, si quedarse en el Partido o salirse del proyecto, para aceptar al Dirección de Área que le habían ofrecido en la Comisión de Derechos Humanos.

Parecía que ese fuera el plan para sacar a Francisco Nava del partido. Si se sentía muy chingón, pues que se fuera a la chingada.

-        Mira cabrón – así le dije – Aquí, pierdes tu tiempo. Esta chingadera de partido, va valer madres después del 7 de junio y tú, te vas a quedar sin chamba. No tienes prestaciones, ni un futuro garantizado. Vete al DF. ¡No le hagas al pendejo¡.  Nadie, valora tu trabajo. Lamento decirte que Coxtinica es el hombre de confianza de Celis, no tú.

Francisco Nava se negaba aceptar esta razón. Le gustaba la política y creía que el Partido Humanista, le ofrecía mejores oportunidades y un plan de vida, de amplio crecimiento. En cambio, la Dirección de Área, aunque de apariencia estable, no lo era realmente.

-        Entonces, si te vas a quedar, aguántate cabrón, ¡no chilles¡. .

-        ¡No pinche gordo¡. Me la va a pagar ese cabrón.

Francisco Nava se sentía humillado. Mejor dicho, no se sentía, estaba siendo humillado.

Isidro Coxtinica, o mejor dicho, “Don Isidro”, como le decía el abogado Torrescano, quien por cierto, le cargaba su portafolio, pasaba por su mejor momento, al grado tal que me confeso que el día que acudió al programa de televisión de TV Mexiquense, la conductora Anayanssi Moreno, le había “aventado el calzón”.




Obviamente que me reí. Estaba Isidro en la luna. ¡Hasta cree¡.

Trate de mediar el asunto entre Francisco e Isidro, que ya para ese entonces, era visible y manifiesta la ruptura.

-        Mira Zubiri – eso si tengo que reconocerle a Isidro, siempre fue respetuoso conmigo .- Todos tenemos nuestros referentes. Tu tienes tu referente, yo tengo el mío y Francisco tiene el suyo. El referente de Francisco, soy yo. ¡Paco, se equivoco conmigo¡.

La versión de Isidro Coxtinica y también del Profe Celis, es que Francisco Nava llegó al partido, por la invitación que le hiciera el propio Isidro Coxtinica;  cuando yo le comentaba esto a Francisco, volvía otra vez a encabronarse y decir, que eso no era cierto, que Isidro era mi “líder moral” y que el había llegado al Partido, por su amiga Diana Montiel. ¡No por ese pinche gordo ojete¡.

-        Si es cierto, lo que tu dices, es una cuestión de deslealtad, de ingratitud y traición. – le decía a Isidro.

-        Así es. El compañero Paco, no se ubica. ¡Yo soy su referente¡.

Francisco Nava salió de las oficinas del IEEM, como si fuera un perro apestoso, inmediatamente le seguiría Alma Becerril y yo, jamás pensé, que también saldría.

Isidro Coxtinica y su abogado Alfonso Torrescano, comenzarían a tomar control, de la representación del Partido Humanista, al grado tal, que siendo yo el legítimo representante, me era negada, oculta, traspapelada, la información que debía de tener.  Ya de por si lo hacía su sobrina Berenice.

Llegar a las oficinas del Partido en el IEEM, era llegar literalmente a una cueva, donde no había lugares donde sentarse, donde abundaban mapas y mas mapas, que nunca se entregaron a los candidatos, donde el clima era hostil, y donde además, Isidro Coxtinica, a causa de su diabetes, se la pasaba en su sillón ejecutivo durmiéndose.

Francisco juro vengarse. Había planeado un contraataque y me pidió que lo ayudara. Evidenciar ante Celis, el grave riesgo que representaba Coxtinica para el Partido. Mi trabajo consistiría, en rastrear los recursos materiales y financieros que disponía Coxtinica y que no le reportaba al Profe, para acreditar su traición y el manejo discrecional, bajo su beneficio, de las canonjías que recibía el partido. A parte, Francisco, daría conocer las fotografías que tenía de Coxtinica, donde esta aparecía durmiéndose en las sesiones del Consejo y de las comisiones, las cuales, se publicarían en un diario de circulación nacional.

-        ¡No cabrón¡. ¡Yo no hago eso¡. – Mi lealtad, fue también mi error. – si el profe, permitió tu salida del IEEM, son instrucciones de él y si él, decidió que fuera Coxtinica el Representante del IEEM y no tú, así debe ser aceptada y acatada esa decisión. Mi papel pues, es que Coxtinica, cumpla con su misión de representarnos en el IEEM. Lamento Paco, no ayudarte. ¡Hay que disciplinarnos¡.

Seguramente Francisco me respondió: ¡Mamadas¡. Pinche Puto¡.

Francisco respeto mi postura, sólo me advirtió que la permanencia de Coxtinica, nos generaría a la larga,  problemas que luego acarrearía, la perdida del registro.

-        ¡Además, es tu pinche líder moral, no lo niegues cabrón¡

Francisco Nava tomo en aquel diciembre de 2014, dos decisiones importantes, la primera de ellas, quedarse en el Partido y rechazar la oferta de la Comisión de Derechos Humanos, la segunda, "chingarse a Coxtinica".

Al menos que su abogado Torrescano, se lo permitiera.  Al menos, ya no tenía las llaves de su oficina. Lo habían corrido de la misma, como perro sarnoso. ¡Coxtinica,  la larga, había resultado ser un chingón¡. No tuvo la humildad de haber ganado la partida.

36

En fin, aquel domingo mañanero, en un Hotel ubicado en la Colonia Juárez de la Ciudad de México, se citarían a todos los consejeros políticos del Partido Humanista, para aprobar la convocatoria y designar los métodos de selección de quienes serían los 300 candidatos a diputados federales por mayoría relativa, mas a parte, los 200 candidatos plurinominales,  mas aparte, los candidatos por mayoría relativa y representación proporcionales, de las demás entidades federativas, más aparte, los candidatos a las planillas de Ayuntamiento (presidentes municipales, sindicos y regidores), mas aparte, los seis candidatos a gobernador.  

Aquella mañana, en el Salón, me encontré a Franscisco Nava y también Alma, a Josefina y a Benjamín; obvio también al Profe, pero no vi a nadie más.  En el pasillo, encontré a Josefina platicando con una persona que tenía cara o de “desvelado” o de “crudo”, que no hacía otro caso de quejarse de su sueño y de sus asistencia al evento, por instrucciones de “su jefe” Abimael Vilchis. Me llamó mucho la atención esa conversación y le preste atención, pues las lamentaciones de este compañero, rayaban dentro del reproche, pero también dentro de la lealtad, la abnegación y la comicidad; se trataba pues, de Antonio Almazán, más conocido por todos, como “Toñito”. 

Recuerdo ver llegar al salón a Rocio Bedoya, quien de manera inesperada me saludo y me reconoció, manifestándome que “me leía en el face”, lo que me causo sorpresa, pues yo si sabía quien era Rocio Bedoya, pero no pensaba, que ella supiera quien era yo. También, vi llegar a Ricardo Espinosa, haciendo entrada al Salón de manera arrogante, como muy “perdona vidas”, acompañado de sus guardaespaldas;  después, llegaría Javier López y también su hermano y su cuñado Edmundo, al que tampoco pude identificar, pero oía hablar mucho de él; después entraría al salón don Ignacio Irys Salomón, con su tradicional sombrero y su estilo peculiar también, de atraer las miradas de la concurrencia.

La asamblea iniciaría. La Mesa Directiva estaba tensa, se escuchaba “abajo” muchos rumores, uno de ellos, lo escuche del propio Profe, quien dijo que había que parar la grilla que se ventilaba en la Junta Nacional de Gobierno de querer remover a Javier López Macías;  esa declaración no la podía concebir, ¿como que querían remover a Javier López Macías?,  Acaso no era él, Javier, el líder nacional del partido. Fue quizás un momento tenso para dicho Consejo. Algo se discutía en las altas cúpulas del partido, que la militancia, sentada en sus sillitas con sus respectivos letreros de “Voto”, no sabían.

En fin, note que todas las personalidades del partido nacional, nada o poco sabían, sobre el futuro inmediato. No había un calendario, algún folleto, tríptico, nada que informara a los consejeros del partido el motivo de su asistencia. Parecía que todos habían sido convocados, únicamente para legitimar lo que la mesa les propusiera, pero lo peor de todo, es que nadie de la concurrencia, sabía que era aquello importante que se iba a proponer, no se sabía que puntos se iban a ventilar, que se iba a discutir; nadie sabía pues nada; lo único que me consta, es que los consejeros permanecían sentados, escuchando lo que sus lideres hablarán y aquel comentario tan mordaz de Francisco Nava.

-        ¡Esto es una mamada¡

Francisco me explico que así no se celebraban esos actos. No estaban definidos los escrutadores, ni tampoco los lugares que debían ocupar los consejeros, los cuales permanecían todos revueltos, unos con otros. “¡No hay orden¡”,  “¡No hay organización¡”, “¡No hay ni madres¡”

Dentro de mi y al ver, como el salón poco a poco se llenaba, con la crema y nata del Partido Humanista, no pude dejar de pensar, también lo mismo.

-        Si tiene razón Paco. Esto es una mamada.  Esto debería estar mejor organizado. ¿Quién es el encargado de la logística?. ¿Cómo sé que los delegados, son realmente los delegados?.

La mesa directiva se instaló, en ella se fueron sentando los miembros de la Junta Nacional de Gobierno y abajo, en el auditorio, los consejeros del Partido Humanista y al lado de estos, los meros observadores.




Ignacio Irys Salomón dio su discurso, con su estilo característico de su forma de ser, con una especie de regaño, nos dijo una y otra vez, que había que buscar candidatos e insistió, “que nosotros, no éramos lo candidatos”.  Que lo candidatos que debíamos de buscar, “debían tener dinero”, pero además, "tener buena imagen".

Al parecer la tesis de Irys era, que había que buscar candidatos, pero los que estábamos en el partido, teníamos que quedarnos con la "franquicia". Encontrar “buenos candidatos”, nos daba la opción, de conservar el registro. En cambio, si nosotros participábamos en el proceso, corríamos el riesgo, que por hacer campaña, descuidábamos al partido. “¡Ya habrá luego otros momentos, en que nosotros participemos¡”.

La grilla de la asamblea, giró alrededor de suspenderla, reclamando los consejeros, que esto, no habían recibido los documentos que tenían que aprobar y que por lo tanto, necesitaban tiempo para estudiarlos. Se escucho una rechifla y la participación de un consejero, de apellido Escamilla, proveniente del Estado de Morelos, diciendo un montón de groserías, pidiendo, que la sesión continuara.

En esos momentos; Francisco y yo, nos dispusimos elaborarle al Profe Celis, un pequeño cronograma, para ilustrarle las fechas próximas que vendrían y que debería tomarse en cuenta. Fue entonces cuando me di cuenta, que Francisco Nava sabía coordinar y ofrecer la información que este no generaba, pero que parecía, que el mismo procesaba, pues quien hizo el cronograma en ese momento, fui yo.  ¡No me importo¡. No me gusta “cacarear” mi trabajo, otros si.

Francisco Nava, le dijo al Profe que había que modificar la convocatoria, para establecer una cuota para candidatos indígenas y discapacitados; el Profe Celis le gusto la idea, la subió a tribuna, pero nadie le hizo caso. El partido era una masa de niños infantiles, que no sabía, salvo unos cuantos, el motivo de su presencia.

Javier López Macías, quien estaba sentado al lado de Ignacio Irys Salomón,  continúo con la sesión, hablo de los principios y del humanismo, de la necesidad de acercarnos a los jóvenes; con su voz pausada y su personalidad sencilla, dio entender, que había que sacar adelante al partido.

Ignacio Pinacho, quien estaba abajo, apartado de todos los demás, sólo reía, algo pensaba, algo sabía.

El Consejo Político termino, con la aprobación unánime de los consejeros a las convocatorias para la designación de los candidatos a diputados locales y federales, así como ayuntamientos. El proceso electoral había iniciado para el Partido Humanista.  Todos aplaudiendo, inclusive, los que estaban sentados en la mesa directiva. Ricardo Espinosa, Ignacio Irys y Javier López Macías.

El Profe Celis, ya tenía casi a todos sus candidatos, también aplaudía y desde luego, algo sabía también.

A la semana siguiente, la Junta Nacional de Gobierno, decidiría el futuro del partido.   

37




La forma en que había salido Francisco Nava de las oficinas de la Representación del Partido en el IEEM, realmente fue una humillación.  Berenice me había dicho que la correspondencia de Francisco llegaba a las oficinas de la representación y que al entregársela, Francisco en forma pedante, no se la aceptaba, ni le firmaba éste de recibido;  ¡Como no, era  un patán¡ ya me lo había dicho Berenice. Claro que le comente esta situación a Francisco Nava, dándole entender que la educación y los buenos modales ante todo, pero éste me respondió, que esos mismos oficios, él los recibía también por correo electrónico y que por ende, él, automáticamente los contestaba. A Berenice, no la bajaba, de "chamaca pendeja". Su peor pecado, era ser no la niña inexperta que entusiastamente aprendía, sino lo era, la de ser, la sobrina de su tio. 

Pero además Francisco Nava se quejaba del desequilibrio de la falta de recursos entre él y su homologo Isidro Coxtinica.  Este último, contaba con recursos, con personal bajo su mando y con la papelería suficiente, al grado tal, que su oficina, ya la había convertido en un “cuchitril”, sino, en “un chiquero de puercos”; el trato que le había dado hasta ese momento el Profesor Celis, era también producto de esa misma desinformación; supuestamente Coxtinica le había “vendido” la idea a Celis, de que “el INE, le tenía que dotar de recursos a Francisco Nava, de la misma manera, que él, los había conseguido por parte del IEEM”, pero cuando Francisco Nava escuchaba este argumento, nuevamente se volvía encabronar, diciendo que eso, “era una verdadera chaqueta mental”,  no era cierto. “El INE, no va dar, ni madres¡"

No, pues entonces, el Profe, la vuelve a cagar. ¡Una y otra vez más¡

Francisco Nava quedo molesto por esta situación, porque su palabra era puesta en duda, y porque los méritos que había hecho, valían poco o nada, frente a un Isidro Coxtinica, en ascenso, que me presumía, como empezaba operar políticamente.

Una vez, desayunando con Isidro en el comedor del IEEM, me mostró una colección de cien fotografías, de las bardas a favor del Partido Humanista. Resulta, que el maestro chalán, lo buscaba diariamente a las oficinas y el compañero Coxtinica, veía sus trabajos y prometía al rotulista, su pago a la brevedad posible; nunca vi que le pagara, pero si veía como Coxtinica se sentía gustoso, de que en la guerra de las bardas por el Estado de México, el ya estaba ganando.

¿Pero, de donde sale ese dinero?. Coxtinica, nunca me respondió, si el dinero con el que pagaba las bardas, eran suyos, de las prerrogativas del Partido, o de alguna canonjía del IEEM.  

Para ese entonces, se sentía el fin del año 2014 y el 2015, era un año clave que decidiría nuestros destinos; seguiríamos en el Partido, con posibilidades de participar en un partido político que conservaba su registro, o regresaría nuevamente a la administración pública, haciendo “horas nalga”, en alguna contraloría.  

Coxtinica, me platicaba como logró Víctor Hugo Lobo, apoderarse de la Delegación Gustavo Madero, el cual, era el feudo de Joel Ortega. Me consta. Recuerdo, cuando en el 2004, Marcelo Ebrard entonces titular de la Secretaria de Seguridad Pública fue destituido por el Presidente Vicente Fox, a consecuencia de los linchados de Tlahuac, y llegara en su lugar, el Ingeniero Joel Ortega Cuevas.

Entonces decíamos, que toda la pandilla de la “Gustavo Madero”, se sumaba a la Secretaria de Seguridad Pública del Distrito Federal. Simples empleados de base, de lista de raya o jefes de oficina, se convirtieron en jefes de Unidad Departamental, mientras que los Jefes de Unidad Departamental, brincaron a Subdirectores o Directores de Área y los Directores, se convirtieron en Directores Generales. La pandilla de Joel Ortega, extendía su feudo, no solamente a la delegación Gustavo Madero, sin o que también, llegaba ahora apoderarse de la Secretaria de Seguridad Pública del Distrito Federal y mi cabeza, esperaba, que en cualquier momento me “renunciaran”, para pedirme la plaza.  

Sin embargo, en una elección interna de la Gustavo A. Madero, se “infló” el padrón de militantes del PRD, metiendo gente ajena a la delegación, concretamente de una sección sindical de maestros, hecho que toleraron los “operadores” de Joel Ortega; el caso es, que cuando fue una asamblea, esa misma gente “infiltrada”, terminó por desconocer a la gente de Joel Ortega y empoderó, a Victor Hugo Lobo  Román, como el “nuevo cacique” de la GAM.

¡Joel Ortega, valió madres¡. Y mira, que tengo que reconocer, que era un perverso; pero conocer, al operador, que “le había dado en la madre”, era de reconocerse, que Isidro Coxtinica si sabía hacer su trabajo.

Pero estaba sentado en el lugar equivocado. Isidro Coxtinica debió de haber sido el Secretario de Elecciones, el que operara territorialmente en todo el Estado, desde lejos se veía, que esa era su pasión y profesión; pero el profe Celis, se había equivocado en seguirlo manteniendo en el cargo de Representante del Partido en e lEEM, quizás, por “cuidar la imagen del partido”, y no darle la apariencia, de partido político inestable; pero si debía de actuar, debió de haber actuado en aquel mes de diciembre y haber dejado a Francisco Nava, como Representante del IEEM y a Isidro Coxtinica, Secretario de Elecciones; de esa manera, el Partido se hubiera anticipado, a no cometer los errores, que después se cometieron.  

Coxtinica me platicó la experiencia de la GAM, para decirme, que eso era lo que había que evitar con Antorcha Campesina y el Partido Humanista; pues me platicó que el Movimiento antorchista, estaba dispuesto a “entrarle” al partido, para la designación de sus candidatos y garantizaba, regidurías, diputaciones y hasta presidencias municipales; inclusive, un estado de fuerza, de por lo menos 25 mil personas, que pudieran acompañarnos, a los eventos públicos del Humanista.

¿Pero entonces, porque Celis, no aceptaba esa oferta tentadora?. Si su misión era hacer todo lo posible para qué el Partido conservara su registro para las próximas elecciones del 2015, tenía entonces  que pactar con Antorcha Campesina y asegurar con ello, el mínimo de votos suficientes.

Pero Celis, recomendado por Coxtinica, según el dicho de éste, no era viable era alianza. Si el partido aceptaba la ayuda de Antorcha campesina, se corría el riesgo de que el “movimiento”, absorbiera al Partido, es decir, que “se lo comiera”, esto significaba, que el Movimiento Antorchista, terminara adueñándose del partido y con ello, sacrificar a la larga, a todos los cuadros humanistas.  En pocas palabras, pactar con Antorcha, era entregarle a éstos el Partido.

-       ¡Con Antorcha, ni a la esquina¡.

Muy bien, ¿y acercarnos al gobierno?. Porque carajos el profe Celis, andaba de gira artística en todos los territorios del Estado de México, visitando a diestra y siniestra a los líderes regionales, cuando su papel, como dirigente partidista, era “buscar” el encuentro, con los operadores del Gobernador del Estado y con ello, “plantear una alianza estratégica”, que le permitiera al Partido, sobrevivir en las próximas elecciones.  ¡No¡. Celis, creía fervientemente que el Partido Humanista, era un fenómeno social, que muchas personas se sumaban a sus filas, porque encontraban en el nombre y  en los colores del partido, un símbolo de carácter espiritual y esperanzador, más que cualquier otro partido político, incluyendo, más que MORENA, cuyos integrantes del Estado, eran una bola grillos, hambreados de cargos y candidaturas.

El partido obtendrá 500 mil votos. Es una versad incuestionable, la gente se acerca y encuentra en el Humanista, la opción del cambio.

Sólo me quedaba callado.  Confiando que efectivamente, esa visión fuera cierta. De que el partido tenía al fuerza suficiente, de que no tuviera necesidad de pactar, ni con el gobierno, ni con Antorcha Campesina, ni con otro grupo de poder.

Creer que las cien bardas de Coxtinica, servirían de algo.

-       ¿y quien pago esas bardas?.

Coxtinica, se quedo callado.
  
38

Mi esposa, me advirtió que se llevaría sus cosas y me dijo también, que otras dejarían. No alcanzaba a razonar esto que me decía. Ya había arreglado con la mudanza y el fin de semana, pasando navidad, recogería algunos muebles. Terminaría el año y consumaríamos nuestra separación, después de 16 años de casados.

-       Llévate todo, no me dejes nada.

Como queriéndola mandar también a la chingada. ¡Ya me tiene hasta la madre¡. Ah, pero de repente pensé en mi biblioteca personal.

-       Los libros, no te los lleves. Por ende, tampoco los libreros.

Ella así, también lo entendió.

¡Todo por el pinche Partido¡.

¡Pinche Partido¡, ¡Pinche Partido¡.

39

Francisco Nava volvía insistirme, sobre su plan, para tirar a Coxtinica. No se quedaría con los brazos colgados, terminaría demostrando, que él y no Isidro, era la persona idónea quien debía de representarnos ante el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de México.

Hizo también una tarjeta informativa, demostrando cuanta gente, computadoras y demás recurso tenía Coxtinica, con los que él tenía. En conclusión, Coxtinica tenía medio IEEM a su disposición, él, solo se tenía a él solito. ¡Pobrecito¡. … ¡Ternurita¡

Francisco debía de operar de otra forma y ya dejar de estar de chillón. Así con esas palabras se lo decía. Parecía “putito”, “ñoño”, “chismosito”, “ardido”; debía de ponerse a trabajar y darse cuenta, que Celis, prefería mil veces a Coxtinica que a él, con todo su ego. El trabajo, era su mejor defensa y en dejar que el tiempo, como ocurriría ciertamente, fuera quien decidiera las cosas.   

-       Oye cabrón, por cierto, te toco Luz en el intercambio.

¡Luz¡,  la Titular de la Comisión Estatal de elecciones. ¿Luz Naranjo?.

-       Si esa vieja.

Trague saliva. ¿Que carajos le iba a regalar?. ¿Que podía comprarle? Francisco me aclaró el valor del regalo y hasta el regalo mismo, no podía superar los 200 pesos y se trataba, de la última novela de Isabel Allende.

-       Ok., ¿y a ti, quien te toco?.

-       José.

-       ¿Y a ti, quien te va a dar?.

-       Ericka.

¡Ah chingao, que casualidad. Intercambio tan mas arreglado¡. Repartirse entre los cuates y que los demás, que se repartieran entre ellos.  No pues, que buen sorteo navideño. Además, yo quería darle a Ericka o que Ericka, me diera a mi.

-              ¡No manches¡.

El Plan de Francisco consistiría en acercarnos a José y a Luz, para hacerlas nuestras amigas y con ello, poder influir, en las decisiones del Profe Celis.

-       Si hay que cogérselas, nos las tenemos que coger.

Cogerse, a José, nomas por la ambición del poder.

-       Si cabrón. Es por el bien del Partido. ¿Tú no lo harías?.

Pues sí, pensé, me cogería a Luz las veces que pudiera y quisiera, pero no por el poder y mucho menos por salvar al partido, sino por el gusto de cogérmela siempre.




Luego pensé, ¡Ni madres¡, ¿Cómo voy hacer eso?, se entera mi esposa y me cuelga de los vuevos. ¡Ni madres¡, ya no estoy para esas cosas. Total, ni que estuviera tan buena esa vieja. Mejor le regalo el libro, le doy su abrazo navideño y me echo a correr. Si eso es lo mejor.  Quitarme de mi cabeza, ideas adulterinas o promiscuas.

-       Hay que ganarnos esas viejas, para que sean ellas, las que le hagan notar a Celis, los constantes errores que está cometiendo en la conducción del Partido. Y para que cambie de una vez a ese pinche gordo.

Otra vez chingando con Isidro Coxtinica, ya déjalo cabrón. Francisco seguramente todas las noches, se sentía cogido por Coxtinica.     

Yo en cambio, recordaba las palabras sensuales de Ericka, que me dijo el día de la presentación de mi libro.

Y obviamente, pensaba en el regalo que tenía que darle a Luz.





40

Me contacto por redes sociales, el profesor Eduardo Bueno. Un catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y también de la Universidad Iberoamericana. Una inteligencia excepcional, proveniente del Perú y que ayudaba al Partido Humanista, en sus contribuciones ideológicas.

Pero resulta que Ignacio Pinacho lo atacaba en las redes sociales, le pedía que  se definiera. Que ya era momento que se pronunciara, si estaba a favor de la izquierda critica liberal de Lula da Silva, la de Bachalet; o simplemente, estaba a favor, de esa izquierda populista y autoritaria que representaba Hugo Chávez y Fidel Castro.

Eduardo Bueno, se encendió y respondió, pidiéndole a Picacho, se desistiera de su pregunta y amenazó inclusive, hasta con demandarlo; Pinacho respondió y entonces, se encendió la discusión en las redes sociales, al grado tal, que Alberto Carrillo, el otro ideólogo del Partido, quien era nuestro Representante en el Registro Federal de Electores del INE, tuvo que intervenir para callarlos ambos.




Ese era Eduardo Bueno. El académico promotor de la izquierda latinoamericana, ferviente crítico, de la corrupción peruana y del modelo económico neoliberal, imperante en todo el mundo.

 Eduardo Bueno me pidió que elaborara un Manual y una ponencia, para el curso de capacitación que impartiríamos, a la estructuras del Partido Humanista en toda la República Mexicana. Evento quie se llevaría, en un hotel ubicado en la Colonia Roma.

Parte del manual ya lo tenía avanzado. Días antes, había trabajado con Francisco Nava un cronograma, ahora le agregaría, las preguntas y respuestas que todo militante y candidato del Partido Humanista debía saber.

Era para mi satisfactorio, que mi trabajo intelectual comenzaba a generar frutos, en una misión tan importante, como era, lograr la conservación del registro. Que los políticos busquen candidatos, que los técnicos, hagan las armas para la guerra.

El Manual lo termine y fue editado y publicado; dato curioso, fui conferencista en la capacitación nacional, pero no alcance manual, todos se habían repartido.

Acudí a la Capacitación Nacional dirigido a los militantes del Partido Humanista; ahí estaban sentaditos, como niños bien aplicados, las juventudes del Partido Humanista: Josefina, Benjamín, Alma y Luz; no vi a Celis aquella vez; me encontré a Francisco y ahí, platicamos todos.

-        Me gustaron mucho sus opiniones Zubiri . me dijo Luz, como si tratara de decirme, que también, le gustaba mucho.



Nuevamente trataba de reprimir mis emociones y fingir una sana distancia, además de no demostrarle de ninguna forma, que me “chiveaba” tenerla cerca; pero ya era imposible con Luz, su estilo y forma de ser, no me lo permitía; no actuaba como funcionaria partidista, sino como una chica desmadrosa, que le gustaba un chorro el desmadre; y que a fuerzas, quería tener un trato conmigo, más allá de lo personal.  

Cuando di la conferencia, frente a los delegados del Partido Humanista en toda la República Mexicana, era obvio que entre toda la concurrencia, vi a Luz. Trate de ignorarla, o mejor dicho, la ignore. Continúe con el tema.  

Había que enseñarles a los asistentes, las diferencias entre el INE y los organismos electorales locales,  explicar, sin tanto técnisismo, que era un proceso electoral, y los medios de impugnación.

No quise ser tan técnico en mis palabras. Tenía que bajarme de nivel, para que la capacitación fuera efectiva. No se trataba de que vieran, lo tanto que sabía, o que el auditorio soportara una conferencia aburrida. El objetivo de la capacitación, era esa, capacitarlos, de que los asistentes, aprendieran.

¡Creo que lo conseguí¡.

Aun pese, a la mirada insistente de Luz.

41

Ignacio Pinacho me habló por teléfono, para citarme a la reunión urgente, que Ignacio Irys Salomón había convocado.

La decisión finalmente se había adoptado.

La Junta Nacional de Gobierno había sesionado y determinado, la remoción de Javier López Macías y con ello, la designación del nuevo Coordinador Ejecutivo Ignacio Irys Salomón.

Aquella reunión nocturna, se llevó a cabo, por vez primera, en las oficinas del Partido Humanista; ahí en una salita, donde solamente acudieron los hombres de confianza del Partido, no sabía que yo fuera uno de ellos; ahí llegaron Ignacio Pinacho, Raymundo Hernández, Diana Montiel, Ignacio Pineda, Abel Hernández, León Malthus y otras personas que no conozco; ni siquiera estaba el Profe Celis; Francisco Nava estaba conmigo, porque lo había invitado personalmente.

Estábamos todos presentes para escuchar, el mensaje que nos transmitiría don Nacho Irys.  Tenía que informarnos, porque se había tomado la decisión de remover a Javier López Macías y establecer, las líneas de acción que tendrían que hacerse en lo sucesivo.

En un ambiente de camaradería, don Nacho Informó que Javier López Macías, “había botado el partido”, que los ignoraba; que ni siquiera contestaba las llamadas, ni los mensajes en el teléfono celular; tampoco los correos electrónicos, ni se comunicaba, ni de esa, ni de otra forma; que él había acaparado el control financiero y administrativo del Partido a través de su firma, contraviniendo con ello los Estatutos; que ni siquiera se había tomado la molestia de buscar local para que se establecieran las oficinas del Partido Humanista; que Javier quería, que el Partido despachara, en las oficinas de UNIMOSS, que eso, era algo que no podía permitirse. Que tanto quería acaparar las actividades del Partido, que no firmaba nombramientos de los representantes del Partido, en los distintos consejos distritales federales. Debía ponerse orden en forma inmediata, porque de continuar con esas omisiones, el Partido perdería su registro.

Abel Hernández tomo la palabra para avalar la decisión adoptada por Ignacio Irys. ¡Ya era tiempo¡. Ahora proponía que se mandaran imprimir miles de camisetas y se repartieran todas, en las principales estaciones del metro, para posicionar el Partido Humanista en las clases populares; Diana Montiel, sentada atrás del auditorio, dijó que el partido se había tardado en adoptar acuerdos y posicionamientos claros.  Era evidente, habían pasado hechos trascendentales en el país y en el mundo entero, en los cuales el Partido, no se había pronunciado al respecto.   Nada dijo del Informe de Gobierno, ni de la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapan, ni siquiera, de la reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos; sólo chistes y mas chistes se escuchaban en el auditorio y mientras Ignacio Irys comenzaba a perder gradualmente la voz e iniciar su dialogo, con tosidos que interrumpían sus palabras; Raymundo Hernández pedía respeto, pero era difícil, Ignacio Pineda seguía contando chistes y todos reíamos.

El Profe Celis llegó tarde a la reunión, como pasando lista, nos vio a Francisco y a mi, de manera sorprendida, como queriendo decir, que carajos estábamos haciendo en el lugar. ¡Nada¡, ¡Sólo fuimos invitados¡. Celis aprovechando que era el cumpleaños de Francisco Nava, nos pidió que ya nos saliéramos y fuéramos a cenar, para aprovechar la ocasión y platicar sobre diversos hechos.

Fue entonces cuando el Profe Celis nos dijo,  que “no le iba seguir a ésta grilla”, que él apoyaría a don Nacho Irys, pero no pondría en riesgo al Partido, ni haría suyo, el conflicto nacional, pues el Estado de México tenía su propia ruta.  Sentenció que se había cometido el peor error en la conducción del Partido y que en el Estado de México, no podíamos repetir lo mismo.  

Cenamos los tres en una taquería de San Cosme, para continuar hablando sobre el futuro del Partido. Celis le pidió a Francisco Nava se tranquilizara, que siguiera apoyándolo, aunque Francisco Nava volvió insistir que tenía que darse el cambio inmediato de Representante en el IEEM, a lo que yo manifesté a Francisco que ya no insistiera; Celis, respondió  riéndose, como dando entender que quería quedar bien con él, pero no era así, esa era mi postura; que Francisco dejara de grillar a Coxtinica y nos pusiéramos todos a trabajar. 

Al día siguiente, se llevaría a cabo, la reunión nacional de cuadros del Partido Humanista, donde Ignacio Irys explicaría a los delegados de varias entidades de la República mexicana, porque se había tomado la decisión de remover a Javier López Macías.

Dicha reunión se llevó a cabo en el estacionamiento del Edificio del Partido, espacio amplio donde fácilmente cabía como unos 15 vehículos y unas cien sillas; fue en ese lugar, donde Ignacio Irys acompañado por Ricardo Espinoza, dieron a conocer los motivos de la remoción.

Por vez primera escuche a Ricardo Espinoza hablar en público; dijo porque se había tomado la decisión, por los constantes errores de Javier López Macías en la conducción del Partido y manifestó, en forma enérgica y contundente, su apoyo total, a las decisiones y acuerdos adoptados por Ignacio Irys Salomón; lo que despertó desde luego, en una oleada de aplausos y festejos a favor de Ignacio Irys.

En la conducción de la mesa se encontraba Ignacio Pinacho, quien pidió a los presentes informáramos, la situación en la que se encontraban los Partidos Humanistas de cada Entidad Federativa; sentado desde la mesa, sólo escuchaba y tomaba nota lo que decían los demás representantes, pequeñas entidades federativas, de dos a ocho distritos federales, donde no tenían, ni Juntas de Gobierno, ni tampoco representantes acreditados en lo consejos estatales y distritales del INE.  Nada que ver con el Estado de México, donde teníamos que acreditar 40 representantes en los consejos distritales federales, 45 en los locales y 125 en los consejos Municipales.  

Antes de que me tocara informar datos duros y en medio de los escándalos y cuchicheos de Escamilla, representante del Estado de Morelos, quien pedía a groserías que lo dejaran hablar, a lo que Pinacho le negaba el uso de la voz, yo le mandaba mensaje a Coxtinica y a Francisco Nava, para que ambos me informaran, cuantos representantes acreditados teníamos. El único que me contesto fue Francisco Nava, Isidro Coxtinica, leyó mi mensaje, pero jamás me contesto.  ¡Pinche mamón¡.

Me toco informar en la reunión de trabajo que teníamos acreditados todos los representantes de los Consejos Distritales federales, lo mismo, con los consejeros distritales locales, aunque esta información, nunca me la dio Coxtinica; también dije, que a diferencia de los demás estados de la República, el Estado de México, tenía el 10% del padrón electoral y que éramos el Partido Estatal mas grande de toda la República Mexicana. También dije, contradiciendo el sentir de los demás delegados estatales, que nosotros en el Estado de México, no teníamos conflicto alguno con UNIMOSS. Seguíamos trabajando entonces.

Fue en ese momento, cuando me di cuenta que el trabajo de Javier López Celis, era el correcto y que no era tan pendejo como yo creía; había logrado construir una estructura territorial en las juntas municipales y su trabajo de buscar candidatos, era intenso y selectivo, de ahí que todos los días, de día a noche, de domingo a domingo,  daba sus giras en todos los rincones del Estado de México,  haciendo lo que in dirigente partidista debía de hacer: sumar, construir, trabajar; no grillar.

Quizás el error que tenía Celis, era no remover a Coxtinica; pensar que el problema de Coxtinica, era un simple chisme de Francisco Nava; de ahí que por eso le insistía a Francisco Nava que mejor se callara y dejara que Coxtinica, siguiera cometiendo pendejadas; que en todo caso, había que convencer, como sugirió Francisco, que fueran Josefina y Luz quienes hicieran notar al profe, del error que estaba cometiendo y  la necesidad del cambio de representante.

Otro error, cometido por Celis, fue su distanciamiento del gobierno del Estado de México y el alejamiento con la clase política priísta que gobernaba en el Estado; ¡nada con ellos¡, lo indignante fue, que quien tenía el acercamiento con el gobierno del Estado, era “ Don Isidro” y su fiel abogado acompañante Alfonso Torrescano, que le seguía cargando el portafolio.

Después de la reunión de trabajo; Ignacio Irys invito a toda la concurrencia a las inauguraciones de las oficinas, partió el listón y nos invito a todos a comer. Salieron los meseros, los platillos, los brindis decembrinos y la comedera.

Fue entonces cuando tuve la oportunidad de conocer de cerca a Lucero Márquez, quien hasta ese momento supe que era la titular de la Comisión Nacional de Elecciones; fue entonces al verla de cerca que me pregunte, por que las que tenían ese puesto, eran mujeres guapas y aguerridas.

Después platique, con Eduardo Bueno, sobre la necesidad de impulsar la Revista trimestral y semestral del Partido y sobre que artículos teníamos que escribir; aunque tengo que decir, que note al Profesor Bueno inseguro, con lo que estaba pasando; nada era cierto, era una incertidumbre total; la adhesiones populares eran a favor de Ignacio Irys, pero jurídicamente hubo algo que no me gustaba, era el procedimiento de remoción de Javier López Macías, pero también, era el remordimiento de haber participado en una especie de Golpe de Estado partidista.

Siempre he sido partidario de la legalidad y de la institucionalidad; de cumplir la norma y de obedecer, incondicionalmente al Jefe.  Consideraba hasta antes de ese golpe, que el Jefe del Partido era Javier López Macías, pero después de haber “golpeado”, inclusive de haber participado en el mismo con mis opiniones y comentarios jurídicos,  el nuevo Jefe, era ahora  Ignacio Irys Salomón; aunque el señor sabiamente, parecía tener respuestas a todas mis dudas; “no nos preocupemos, estamos en un partido político, esta es la política, así son las cosas”.

-        ¿Cómo ves camarada?. – me cuestionaba Ignacio Pinacho.

Pues ya estamos aquí. ¡No hay marcha atrás¡.

Entre toda la concurrencia de cientos delegados de toda la República mexicana; no había nadie del Estado de México, más que yo sólito.

Me encontraba sólo …. Absolutamente sólo.   


  
42

Vino la comida del IEEM. Sería en el hotel que se encontraba al lado de las oficinas del IEEM. Sería en ese lugar, donde nos reuniríamos con los consejeros, representantes y demás funcionarios del Instituto Electoral del Estado de México.

Fuimos a la comida Isidro Coxtinica y su sobrina Berenice, Torrescano, Gabriela, Juan Carlos y Rene, quien por cierto, éste último era el Representante del Registro de Electores y quien supuestamente, había llenado las computadoras de la oficina de cantidad de virus, por andar viendo, según los chismes, paginas pornográficas.




Alma Becerril se quedo solita en la oficina, no la invito Isidro, al contrario la corrió y le dijo que se fuera. Por momentos pensé que mientras me la pasaba entre copa y copa platicando amigablemente con todos, Alma Becerril se había quedado como novia de pueblo, plantada, quedada, sola y alborotada. La mera verdad, si fue una grosería lo que se le había hecho; pensaba en regresar por ella y meterla al evento, pues ni siquiera el ingreso era con boletos, pero después se me olvido.

Proseguí en la charla.
  
Isidro Coxtinica estaba feliz. Muy confiado. Le pregunte que qué seguía y el me contesto, con su sabiduría electorela y de cantina, "que en la vida, había que ubicar hacía donde estaba la ruta; que una vez encontrándola, había que seguirla".  Isidro me dio entender que se vendría mucho trabajo; pero que de todos modos, se los iba a chingar. El Partido era un proyecto de vida, una ventana de oportunidad, que era además, el logro más importante de su vida política y operativa y que no desaprovecharía el momento.

Supe entonces, que yo sería designado Representante Suplente del INE, para acompañar a Francisco Nava en el INE y servir de enlace, entre Nava y Coxtinica; pero no fue así, me equivoque.

Brindamos y seguimos tomando, sin desaprovechar el momento del baile.

Fue ahí, donde me reconcilie con Berenice; le había guardado un poquito de coraje, por aquella vez que le pedí me sacara unas copias y me mando a volar, diciéndome que ella, no era ninguna secretaria; pero el espíritu navideño, lo borra todo. En ese momento del baile, de la fiesta, del brindis, de la temporada navideña, de la música y del relajo, se olvidan los rencores, los corajes, las envidias, las venganzas, quedan atrás; todo es felicidad, movimiento, música y alegría por doquier.

Me encontré a Chistrían y a Sandra, compañeros de la Secretaria de Seguridad Pública, otra historia con ellos, que no sé, si valga la pena escribirla.

Después, baile, pocas veces lo hago, pero baile.

Seguramente,  era un tipo  irreconocible.   




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Llegó el convivio del Partido Humanista en el Estado de México, en las oficinas de éste. Era una tarde nublada y con lluvia, demasiado friolenta, era diciembre, nuevamente el espíritu navideño, lo hace uno creer, en que no hay mejor jubilo,  que las fiestas decembrinas.

El momento del intercambio inició y como me había profetizado Francisco Nava, se repartieron los regalos; Erika le dio regalo a Francisco, este se lo dio a Josefina; mientras que yo por mi parte, le entregue el libro a mi novia platónica, Luz Naranjo, quien lo recibió con gusto y quien se dejo abrazar por mi, en unos breves segundos, en donde el espíritu navideño, se confunde, con el deseo erótico.

Diego, representante de la Junta de Gobierno Estatal, me regalo a mi, una cajita de chocolates, si, dije bien, una cajita de chocolates; cuando vi el regalo, olvide lo que era la navidad y su espíritu fraternal; supe entonces, lo que era igual de materialista, frívolo   consumista; al  ver la caja, pensé en mis adentros, “pinche regalo”, mejor no me hubiera regalado nada, jodido. ¿Que le costaba un pinche libro?.

Platique con Erika, con José, con Minerva y otras caras que aun no reconocía; venían nuevos tiempos y la promesa de Celis parecía ser cierta.  Encuentro Social en la lona y desintegrado; nosotros con el 3% de las preferencias según las últimas encuestas, no habría duda que obtendríamos medio millón de votos y que festejaríamos la próxima navidad, el registro definitivo del partido.

Comimos, bebimos, bailamos, festejamos y al final, Benjamin Morgado, nos saco a todos la foto del recuerdo.


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¡Cuando desperté de mi fiesta navideña, todo fue una cruda realidad¡. Mi esposa había vaciado la casa, los muebles, menos los libreros; en un pequeño rincón las cuentas no pagadas, teléfono, cable, decenas de sobres de Banamex que no abría desde meses y ni siquiera, una cartita de amor o de despedida.

Me quede sólo en mi casa, sentado, viendo las paredes que alguna vez lucieron cuadros, sillones, un grandísimo comedor, lo único que me había dejado mi esposa, una computadora y mis libros.




Pero fuera de todo eso, ni siquiera el refrigerador, la estufa, la lavadora; ningún mueble, ni una sola cama, mas que dos cobijas feas y mi jorongo, que siempre me acompaña a todos lados.

Sólo nuevamente sólo.  El carro también se lo llevó.

Permanecí no se cuanto tiempo callado, pensativo, reflexivo, viendo las paredes, ni una sola silla, ni un sillón, sólo una silla de plástico; pensé que nunca rompí con ella en forma definitiva, pero si estaba seguro que la política, era la causante de esta separación familiar que estaba experimentando. Ella me esperaba a mi otra casa, a la que habíamos comprado, a la que nunca quise irme a vivir, alegando que se encontraba, muy retirado del centro de la Ciudad. Ella quería que abandonara este trabajo político, al que le metía más dinero del que recibía; trabajo que no me reportaba utilidad y cuya incertidumbre, era seguro después del mes de junio, una vez llevadas a cabo las elecciones.

Pasaron las horas y no pude, ni llorar. ¡No estaba enojado¡, pero si desilusionado.  Sólo pensaba, que tenía una oportunidad en mi vida de volver a empezar, que era nuevamente “libre”, para iniciar una nueva vida, buscar una novia con quien casarme y tener hijos,  pero de nomas de pensar en el final de la nueva historia, me desanime, no quise saber nada, en verdad, que quería morirme. Como me hicieron falta los amigos en aquel momento de mi vida, pero estaba sólo, con mi alma.  Había fracasado en lo más importante de mi vida privada. En mantener una familia, mantenerla no en lo económico, sino en lo emocional. Se me vinieron a la mente aquellas palabras de Víto Corleone pronunciadas en el Libro del Padrino de Mario Puzo, “El éxito de ninguna persona, se justifica, en el fracaso de una familia”. No era pues exitoso, era un fracasado.  Un marido, dejado, abandonado.

Empecé a mover los pocos muebles que me había dejado mi esposa, sorprendido también de que la mudanza la hubiera hecho en tan poco tiempo. Dos o  tres horas, mientras andaba en la celebración navideña:  no lo sé; pero bastó sólo unos minutos, para echar abajo, un proyecto de vida de años.

Recogí algunos libros, a buscar mi ropa, si estaba o no la plancha o también se la había llevado, al igual que el burro y unos ganchos de madera, que eran mis preferidos; todo se lo llevó, todo; hasta los relojes, la joyería, las monedas y el fajo de dólares, que había recibido de herencia. Si hubiéramos tenido un perro, también se lo hubiera llevado.

Empecé subir y bajar escaleras, para acomodar los muebles, amarrarlos, y acomodar los pocos utensilios que me había dejado mi esposa; estaba decidido que tampoco podía vivir en ese lugar, tenia que cambiar de residencia, por una casa mas austera, pequeña y en donde cupiera con mi extensa biblioteca.

Quizás me avente todo el día trabajando, desde la 10 de la noche, sin parar, acomodando y preparando cajas, la que sería también mi mudanza. Había que borrar también del mapa, mi vieja casa, para jamás tener recuerdo alguno y con ello, dar el mensaje a mi esposa, de que no habría retorno atrás.  En verdad no era orgullo de hombre lastimado, era fastidio, aburrimiento, cansancio.

Trabaje intensamente varias horas y no dormí aquella noche; al día siguiente, es decir, una vez que amaneció, dormí quizás unas tres o cuatro horas en un rincón, pero cuando desperté, me dio hambre, Salí a la calle a buscar comida, eran las 12 del día y tenía que seguir acomodando mis cosas. Compre rafia, cuter y unas diez o veinte cajas; llevaría a cabo, mi propia mudanza.

Pero no sé en que momento, al subir y después bajar las escaleras, me tropecé, di vueltas y en vez de caer a lo escalones, caí al vacío, cayendo de cabeza, dándome un fuerte golpe, que no supe, si me desmaye o no; estaba sólo, completamente sólo …  

Con un golpe fuerte en la cabeza, con un brazo no se si fracturado, sólo, abandonado, muriéndome …

¡Creo que de tristeza … ¡