domingo, 13 de febrero de 2011

¡AMAR ...AMAR ...SEGUIR AMANDO¡



Hace diez años, cuando inicie mi vida como docente en la Facultad, detestaba a los alumnos que se aprendían literalmente cada una de las definiciones del derecho; me hacían recordar mis tiempos de estudiante, cuando algunos de mis compañeros en los exámenes escritos, eran buenos para aprenderse las definiciones jurídicas, sabían en que lugar iban los acentos, las comas, conocían con precisión, en que articulo de la ley o del Código se encontraba dicha definición.
Era obvio, que eso para mi no era un aprendizaje verdadero de la materia; quizás el tiempo y a diez años de haberlo hecho, me darán la razón alguno de esos alumnos que tuve, pero para mi al menos no bastaba que algunos estudiantes aprendieran de memoria los artículos del Código Civil, o las definiciones de los tipos penales, o de los contratos; tan prodigiosa memoria no podía desperdiciarse en las definiciones racionales de nuestros mas grandes juristas; había que darle, al menos eso pensaba, alguna de esas mentes brillantes capaces de memorizar todo, un toque espiritual y por demás romántico; que les fuera útil, por lo menos, para convertirlos en escritores o en buenos amantes con sus respectivas parejas.
Así que sin pensarlo y sin sentirlo en el corazón, decidí que debían aprenderse durante el transcurso del curso, por lo menos un poema, y no sólo eso, debían recitarlo en el salón de clases, en una fecha especifica, que podía ser la penúltima clase del semestre, donde todos, absolutamente todos los alumnos del grupo tenían que hacerlo.
Entonces aprendí, que  aprender poesía, es una de las actividades intelectuales y emocionales mas interesantes en el aprendizaje de las personas; es una forma de encontrar en la literatura válvulas de escape a nuestros mas profundos sentimientos de amor, llanto, euforia y abandono; es quizás también la puerta, para ingresar a un espacio o a una frecuencia diferente, donde uno es capaz de sentirse persona y hacer sentir persona los demás.
¡No concibo¡. “seres huecos”, “personas vacías”, “frías o calculadoras”; la poesía es la palabra hecha arte, las oraciones convertidas en artesanía, las poemas en creaciones literarias; pero más que ello, la poesía es la forma en la que los seres humanos podemos ser capaces de comunicarnos con otros, a través de las palabras; de compensar en los poemas de sus creadores, las deficiencias de nuestra escaza creatividad y ansias de decirle al objeto amado lo tanto que se ama; para aquellos que no podemos cantar, dibujar, actuar, bailar; basta quizás una oración bella, para decir lo que uno siente que debe decir.
Vivir esta vida, sin saber que la táctica del pretendientes es mirarlas y aprender de ellas como sos; hablarles y escucharlas para construir puentes indestructibles, para quedarse en el recuerdo de ellas, sin saber con que pretexto pero quedarse en ellas, para ser francos sin venderse simulacros, sin telones ni abismos; tener como estrategia, sin saber en que momento, ni con que pretexto, pero serles necesario. Vivir esta vida, sin saber que realmente uno no muere de amor, sino que muere uno de ellas, de urgencia suya, de su alma, de su piel, de su boca, de lo insoportable que puedo uno llegar a ser sin ellas. Que desperdicio de vida, vivir sin saber eso; sin entender que los amorosos andan como locos, porque los que aman andan siempre solos, entregándose y dándose a cada rato, llorando porque saben que el amor no salva el amor, por que les preocupa amarse, porque viven cada día y no pueden hacer mas, no saben, porque siempre se están yendo, porque esperan y saben que nunca van a encontrar. Sin saber que los amorosos, o los que aman, son insaciables, que siempre, han de estar solos. Que ambos, en cualquier momento y en cualquier lugar, pueden escribir los versos mas tristes esta noche.
Lo bello de la poesía, o de aprender poesía, es que las palabras de los poetas, las hace uno suyas, sin importar si se trata de Benedetti, Sabines, Neruda o de cualquiera otro escultor del ama; y no se trata de plagios, nadie roba sentimientos fortuitos, reacciones amorosas, recuerdos, nostalgias; ningún humano es dueño del amor de nadie y sin embargo, a veces, uno llega a pensar, que el amor que puede entregar a la persona amada, es tanto, que ningún otro humano en el mundo, podría amar tanto al objeto amado como lo ama uno mismo.
Hace años, recuerdo haber sido tan frio con una persona amada, que le dije que aquello que buscaba, no existía. ¡malditas palabras mías¡, sin darme cuenta si quiera, que esa es la actividad de los que aman, los que buscan y no encuentran; es la actividad de los que aman. ¡El amor, es una cuestión del alma, no de la materia, del arte, no de la ciencia¡.
Amar es un acto unilateral, decía Platón, el acto puro, simple, desinteresado, no exige reciprocidad; se puede amar a la belleza, a la sabiduría, a la santidad, a la verdad, a las demás virtudes humanas; amar no implica ninguna cuestión sexual o de genero; amar es mucho mas que eso, es entrar a la boca del lobo, y sentir noche y sentir frio, y confundirse en la piel del uno al otro y sentir hambre y sentir calor, amar es odiar también con la mitad del odio que uno guarda para si… ¡Amar¡…¡amar¡…¡simplemente amar¡.
Recuerdo a un maestro de la facultad, el doctor Gaudencio Delgado Flores, una vez decir en el salón de clases, “¡que no había que sentir amor, sino que había que sentir pasión¡”… ¡La pasión es el amor mas radical¡, quizás el mas enfermizo, pero el mas placentero, el amar verdadero, el de mayor ímpetu, el que da mas calor, mas alegría y euforia da, quizás o seguramente el mas peligroso; vivir sin amar, es no haber vivido; tener pasión sin haber amado, es nunca haber amado.
¡Amar por lo tanto¡. ¡Amor  con todas las fuerzas¡, ¡con todo el alma¡, ¡con todo el cuerpo¡. Pero simplemente amar.
Felicidades a todos los amantes….Un día mas de San Valentín¡
¡Felicidades a las personas que amamos. … ¡