viernes, 24 de junio de 2011

MEXICO PAIS DE MEDIOCRES...(POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS)



Publique hace unos meses un ensayo intitulado: México País de Mentiras, una reseña del ensayo publicado por Sara Sefchovich; a continuación citare la reseña de otro libro que hace otra descripción del país. Lo anterior, tiene como principal objeto, difundir las ideas criticas para elevar la discusión de los debates públicos que debemos hacer todos los internautas, en estos momentos trascendentales en la historia de nuestra nación y no dejarnos engañar, con posicionamientos más emotivos que racionales.

Carlos Elizondo Mayer-Serra es uno de los investigadores de mayor reconocimiento en el pais, es Doctor en Ciencia Politica por la Universidad de Oxford, Reino Unido, además de haber sido profesor y Director del Centro de Investigación y Docencia Económica CIDE. Escribe un excelente ensayo intitulado “Por eso estamos como estamos”. Publicado por editorial Debate y cuyo subtitulo enfatiza: “La economía política de un crecimiento mediocre”.

¿Es una obra “neoliberal” del gobierno espurio a favor del televisa….?. ¡No¡. Es el producto de un trabajo de investigación científica, en el que el investigador del nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, expone su teoría respecto a la mediocridad y confort en el que vive no solamente este país, sino también nosotros sus ciudadanos. “Nos conformamos con el mito de la fatalidad nacional, porque nos hemos dado por vencidos en el acto de cambiar las cosas”. Aunque el libro debería titularse “Por eso somos lo que somos”, el doctor en teoría política, plantea una visión esperanzadora, de lo que tiene que hacer el país para cambiar y dejar ese espíritu mediocre y fatal que lo único que nos ha orillado es llegar a donde hemos llegado.

Un país para crecer necesita producir más bienes y servicios. Esa es la consigna mundial que se dio a partir de la revolución industrial. Cada nación al producir mayores bienes y servicios, genera riqueza y por ende, esta al distribuirse entre sus ciudadanos, adquieren mayor capacidad de consumo, para satisfacer todas sus necesidades básicas y superfluas, hasta alcanzar la felicidad. Al no producirse la riqueza, existe la pobreza y en consecuencia la desigualdad; esto a la larga se convierte en tensiones políticas, mayor criminalidad, sobrepoblación e inconformidad social. Las naciones que quieran ser ricas, deben invertir en infraestructura en comunicaciones, educación y servicios de salud, simplemente pensar en el futuro; las naciones pobres, solo piensan en el presente y olvidan o mejor dicho, renuncian a pensar en los años y décadas que vienen.

En el globo terráqueo en el que vivimos, son pocas las naciones que pueden considerarse “ricas”, creo que ya las conocemos todos, detrás de estas naciones poderosas existen otras, a las que se les llama “economías emergentes”, que son los países en desarrollo a mayor potencia, estos son Brasil, Rusia, La India y China… ¿Y México? … hay quienes consideran que México debería estar considerado como una economía emergente, otros de plano niegan esa categoría; Carlos Elizondo simplemente define a nuestro país como mediocre …nada mas y nada menos, ¡que una nación mediocre¡.  México vivirá en el futuro una valiosa oportunidad para alcanzar su riqueza, pero de no adoptar los cambios radicales que requiere, estará a condenado a vivir en la pobreza y la ingenuidad. ¿Cuál será entonces nuestro futuro?. ¿Cuál es esa receta mágica?. Elizondo nos dice que no existen tales recetas, porque cada nación es distinta y tiene peculiaridades totalmente distintas, no somos China, ni la India, ni Brasil, esas naciones tienen una historia propia y circunstancias políticas, económicas y sociales que las hacen diferentes al nuestro; sin embargo, en el caso mexicano, Elizondo hace notar algunos objetivos por lo cuales se debería trabajar en el “ahora”.  Quizás como diría Porfirio Díaz (y no lo cita Elizondo, sino yo), hacer “poca política y mucha administración”.




DR. CARLOS ELIZONDO


Han sido dos momentos históricos en los que el país ha crecido de manera sorprendente. El primero de ellos fue durante el Porfiriato, de 1876 a 1911; en el segundo, durante el llamado “milagro mexicano”, de 1940 a 1970; después México decaería a partir de su crisis política de 1968, seguida de sus constantes crisis económicas de 1976, 1982 y 1987; México aposto en 1994 por el Tratado de Libre Comercio, pero el factor China fue la variable no contemplada que nos ha orillado a llegar finalmente a donde hemos llegado.  Aunado a que la crisis económica de aquel año, ha hecho que el significado de “modernizar” el país, sea un termino impopular, ni que decir de la expresión “neoliberal”, que debería figurar ya en el léxico popular del político mexicano, como una especie de “herejía”, “grosería insultante”, algo peor que una “injuria grave”.

Hoy, lo que se requiere – dice Elizondo – es un gobierno capaz que trabaje en base a dos principios. El primero, estimular la productividad a través de una mayor competencia y; el Segundo, ampliar los derechos para todos. Para hacer posible esto, se requiere de un Estado Democrático con instituciones fuertes. No de esas instituciones que atiendan intereses personales para proteger privilegios de familias o grupos, ni tampoco de esas que “manden al diablo”.

Democratizar el país, significa hacer política eficiente y no, política del insulto, del odio y del rencor; hacer política con resultados que generen riqueza en el país y no, lo que se ha venido haciendo, una política con pobres, pero en serio, de muy pobres resultados.

Las reformas que se requieren, la energética, laboral, fiscal; su solo planteamiento de promoverlas, las hace políticamente impopular y por ende, eso significa, menos votos, al haber menos votos, hay menos presupuesto, al haber menos presupuesto, hay menos prerrogativas para los partidos, al no tener prerrogativas los partidos, es decir, dinero publico, nuestras cúpulas partidistas estarían desempleadas y no podrían vivir con los privilegios y canonjías que los puestos públicos ofrecen.  Nuestro tripartidismo: PRI-PAN-PRD es realmente perverso, mucho mas misterioso que cualquier teorema de geometría o trigonometría euclidiana; nuestros principales partidos políticos son aliados y enemigos irrenconcialiables entre si: PRI-PAN vs. PRD, PAN-PRD vs. PRI y PRI-PRD vs. PAN. Debajo de estos, los “pequeños partidos”, que ofrecen su franquicia, al mejor postor: PT, PVEM, PANAL y CD. No existe tampoco reelección legislativa, lo que hace que diputados y senadores no rindan cuentas de sus actos, no hay pues “voto de castigo” en contra de un legislador, nuestros diputados y senadores no rinden cuentas a sus electores sino a las cúpulas (o dueños) de sus partidos; no se permiten tampoco las candidatuelas independientes, nuestro sistema jurídico electoral hace mas importante a las corporaciones que a los seres humanos, a los partidos políticos que a sus ciudadanos, el poder político, esta descentralizado al grado tal que ya nadie manda a nadie, pero el quien manda, eso si, manda a su sequito.

El Federalismo mexicano, se convirtió en el “Feudoralismo mexicano”, cada entidad federativa vive en su propio feudo; lo peor de todo, es que ese feudalismo, ni siquiera es autosuficiente para generar su propia riqueza para su propio consumo, pues requiere de los recursos federales para poder subsistir, lo que hace que los gobiernos de las entidades federativas en vez de producir riqueza, únicamente se la pidan a la federación. ¿Qué sistema tan bonito¡. Las entidades federativas consumen y aprovechan la renta que les da la federación, mientras que la federación, absorbe la responsabilidad de “mantener” a sus feudos.

La nación esta hundida en su mediocridad, porque fomenta los monopolios y ha decidido de plano, no competir.  Los tristes empresarios mexicanos, durante el “priato” obtuvieron muchas ventajas, nichos de mercado exclusivamente para ellos, donde sus necesitados compradores-consumidores, adquirirían sus productos, por muy defectuosos que estos fueran. Cuando llego la globalización, los orgullosos empresarios mexicanos decidieron mejor vender sus empresas, que ponerse a competir. Se rindieron antes de pelear. ¡Vaya orgullo nacional¡. “¡Mexicanos al grito de guerra¡…jajaja …

Hechos sorprendentes, que quizás Georg Orwell no se hubiera imaginado, dos monopolios peleándose sus privilegios. ¿Quién lo iba a decir?. Televisa-TV Azteca vs. Telmex.  La industria del entretenimiento que nos distrae con programas tontos, reality shows corrientes y vulgares, tramas noveleras irreales, peleándose contra las tarifas telefónicas más caras del planeta. El Duopolio contra el monopolio y los nuevos empresarios que quieran invertir al sector de la televisión y las comunicaciones, a ellos bien gracias … la mediocridad – dice Elizondo - es tan absurda que existe entre la propia empresa televisa … Canal 4 y 9, no deben competir con el canal 2 y 5, ¡Qué tontería¡.  No se premia la creatividad, la competencia, se fomenta y se protege, a las formulas que garantizan reating; los empresarios de la televisión no invierten en nuevos productores, nuevos programas de televisión, nuevos talentos, hacen lo mismo de hace quince o treinta años, repiten las mismas tramas noveleras que tanto éxito hicieron hace treinta o cuarenta años.

Nadie inventa. Importamos la tecnología que hacen en otros lugares. En el país de los mexicanos ingeniosos, aquellos que arreglamos las cosas con tan solo un alambrito o que somos capaces de instalar aparatos electrónicos sofisticados, sin leer el manual o el instructivo, en ese país, de ilustres albañiles, eléctricos y mecánicos “natos”, resulta que nadie inventa. Las Universidades Chinas registran anualmente hasta 38 000 patentes, una universidad americana en promedio, registra 5000 patentes y nuestra orgullosa Universidad Nacional Autónoma de México, registro en el 2009, únicamente 7 patentes e hizo 10 solicitudes.  En la era de la revolución tecnológica  los futuros Bill Gates, Thomas Alva Edison o Henry Ford, serán de otras nacionalidades, serán americanos, chinos y hasta Indus, menos mexicanos.

Las leyes laborales, también han de seguir intactas, sirven no para fomentar la productividad y la generación de empleos, sino para otorgar privilegios a los sindicatos; y estos a su vez, a sus agremiados. Las  leyes laborales sirven para que los trabajadores cobren más a cambio de trabajar menos. Los mejores privilegios sindicales, los tienen los sindicatos burocráticos, después los sindicatos de las grandes empresas, luego uno que otro pequeño sindicato protector y al final, la inmensa mayoría que vive en la informalidad. Algo que me sorprendió saber, fue que Carlos Salinas de Gortari, rescató a la Compañía de Luz y Fuerza de su quiebra.

En materia de leyes burocráticas, se protegen mas a los burócratas que no trabajan, que a los ciudadanos usuarios que exigen determinados servicios de esos mismos burócratas; así es esto, lo peor del problema educativo, no es hablar sobre la calidad de la enseñanza de los alumnos y menos aún de la participación de los padres de familia en el proceso de enseñanza; ¡no¡, lo importante, es proteger los derechos laborales de los maestros. Continuar con su régimen de privilegios, que puedan heredar sus plazas y seguirles pagando, sin estudiar y sin enseñar …

El país que únicamente compite en el récord guinness, es el país, estancado en su mediocridad y que defiende a toda costa, mas que sus derechos universales, sus privilegios de casta.  La nación que no cambia, porque eso obligaría a los estudiantes a estudiar, a los trabajadores a trabajar, a los empresarios a producir, a los políticos a rendir cuentas, a todos a competir … En este país, para subsistir, no hay que competir y hacer meritos, aquí no se valora el trabajo, la creatividad, la constancia; sino se premia la lealtad para formar parte de una pandilla, de una clientela a la que le demos el voto y nuestra cuota semanal o quincenal, a cambio de recibir de éstos su protección y conservar desde luego, nuestro privilegio.

Ese es el país, el diagnostico que Elizondo hace en su libro …unos pocos privilegiados, que no renunciaran a sus derechos y que estarán en contra de todas las reformas modernizadoras impopulares (entre estos: empresas monopolicas, sindicatos, burócratas, partidos políticos); y una inmensa mayoría, que vive en la pobreza, marginada de la distribución de la riqueza. (A la que pertenecemos casi todos).

En síntesis, una nación que tiene todo para salir adelante, pero que insiste en continuar con su triste mediocridad, no por culpa de los neoliberales o de otras personas, sino por la culpa de todos nosotros. Por negarnos a cambiar y a competir; y por seguir solapando a las castas que nos siguen gobernando desde hace siglos, con todos los privilegios que aun siguen gozando.