sábado, 30 de junio de 2012

¡ALABANZA A LA DEMOCRACIA¡


Votar es ejercer el derecho ciudadano de vivir en una Republica Constitucional. Es la mejor distinción y acuerdo a que han llegado cientos de miles de seres humanos pensantes, a lo largo de toda la historia para tratar de construir un mundo justo, libre, fraternal e igualitario. En verdad, no ha sido una tarea fácil. ¡Hay muchos impostores, mentirosos y uno que otro demagogo¡. Lo cierto es que hoy vivimos democracias, sin demócratas; y que también existen personas demócratas, que no viven en democracia. ¡En fin¡. ¡Es algo complejo poderlo explicar¡.

Votar no es jugar a una competencia de “buenos” y “malos”, tampoco es “ganar” y “perder”; realmente es algo mucho más emocionante, que los que logran entenderlo, se apasionan por ello, es como un deporte, pero también, una filosofía, una forma de vida, de asimilar y entender una cuestión. La democracia, para empezar, no es una forma de gobierno, simplemente, es el camino para llegar a esa forma de gobierno. La democracia es por lo tanto, un puente, un camino, una bisectriz que comunica un punto con otro punto.  ¡Esa es la democracia¡.

La democracia despierta pasión y mucha discusión; los seres humanos, perdemos noción de nuestro individualismo y nos hacemos parte de una “cosa”, de un “ente” sin forma alguna, pero con “conciencia colectiva”; la democracia despierta también juicios de valor, a veces injustos y en otras ocasiones justos, dependiendo del caso; en ciertas democracias, las “mayorías” se equivocan una y otra vez y vuelven a equivocarse, mientras que las “minorías”, tienen la razón; eso luego es frustrante.  ¡Pero así es la democracia¡.  En ella, se discute quien nos representa, quien habla o no habla por nosotros y también, quien nos manda y soluciona, o pretende solucionar nuestros problemas; en democracia hablamos de ideologías, “rojas”, “verdes”, “azules, “amarillas”, “católicos”; “mayorías” y “minorías”,  y también de consensos; la democracia pareciera por lo menos una guerra, donde los ciudadanos discuten y en algunos momentos, llegan a matarse y a odiarse tanto; en su nombre, mueren sus mejores hombres y mujeres; y a veces lamentablemente, se coronan los peores tiranos; la democracia, finalmente es un juego mundial, histórico, económico, cultural, social, político y moral que todos jugamos; es el mecanismo que tenemos los seres humanos para solidarizarnos y sentirnos parte de “alguien” o de “algo”, es simplemente sentir el orgasmo de la colectividad, del pueblo, de la patria y la nación; es suspirar por unos instantes el ideal de la Constitución, de la República; de hablar románticamente, racional o irracionalmente, una y mil formas de manifestar nuestro acuerdo o desacuerdo, nuestro apoyo o rechazo; la democracia es la tribuna en la que todos hablamos, todos proponemos, todos trabajamos, y a la que desde luego, todos soñamos.


Me declaro un ferviente enamorado de la democracia; amo a la sociedad civilizada que respira periódicamente, por ejercer su voto y el recuento de los votos; amo a los hombres y mujeres que proponen, discuten, argumentan y que se rasgan sus vestiduras; amo al concepto de república, de nación, mundo, bandera, himno, cantico; amo a los demócratas y el sueño de éstos, por construir un mundo, donde podamos señalar juntos nuestros destinos.

La democracia es el experimento que los seres humanos nos hemos dado, para recordarnos, que podemos solucionar los problemas que nos acogen; en donde podemos conciliarnos con nuestros adversarios y poder trabajar por el bien común de todos.

En fin, la democracia, no solamente es votar o ser votado; es formar parte, de ese “todo” que nos gobierna y nos manda, es vigilarlo y participar en él. La democracia es y será siempre una forma de vida y el sólo acto de votar, es el mínimo ejercicio de su materialización.

La democracia, después de todo, encierra muchos secretos, que solamente sus amantes logran descifrar y cuando la descubren, escriben alabanzas en su nombre.