domingo, 25 de noviembre de 2012

¿EN DONDE PARÓ LA BASURA DE LA LINEA 12 DEL METRO?. EL CASO DE TEQUEXQUINAHUAC


 
 
A propósito de la inauguración de la línea 12 del Metro, me permito exponerles un asunto real, que un alumno de la materia de Derecho Ambiental, quien responde el nombre de Alfredo Bustamante, se dedicó a investigar.

La información recabada en el presente reporte, es real, sucede actualmente, surgió con motivo de la denuncia de un estudiante del grupo de derecho ambiental de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autonóma de México, lo que dio origen, a que otro alumno, se dedicará a investigar y documentar el presente caso.
 
 

"El caso de Tequexquinahuac:

Aproximadamente en el mes de Agosto del presente año, ciudadanos de Texcoco Estado de México, mas especifico de las comunidades de Tequexquinahuac, San Diego, Unidad ISSSTE, San Miguel Tlaixpan , Huexotla, entre otras, detectaron el traslado y deposito de “lodos” en las minas de Tequexquinauac, San Miguel Tlaixpan y Huexotla; el cual supuestamente, provenían de la construcción de la línea 12 del metro y cuya empresa encargada del traslado de los desechos es la denominada ICA.

Dichos vecinos se inconformaron, debido a la posible y grave contaminación a los mantos freáticos que abastecen de agua potable no solo al municipio de Texcoco, sino también a parte de la Ciudad de México; aunado a que, en el trayecto a la mina, los camiones pertenecientes a la empresa ICA, dejaban un rastro de “lodo podrido”, que mas allá del mal olor que generaban, se convertían en un riesgo latente para la vialidad. Por tal motivo, la misma población presentó sus inconformidades ante las autoridades del municipio, las cuales, pese a realizar estudios y darse cuenta de que si existía contaminación a los mantos freáticos, se limitó a informar que la contaminación entraba dentro del rango permitido por la Norma Oficial Mexicana de la materia en cuestión y que por tal motivo, los permisos otorgados a las empresas encargadas de los rellenos se mantendrían vigentes.

Los pobladores, preocupados por el cuidado de los mantos freáticos que nos abastecen de agua potable, así como resignados por la falta de apoyo de las autoridades, tomaron cartas en el asunto y se organizaron formando “guardias”, con la finalidad de evitar el accesos a los camiones y negarse así el relleno de tóxicos en las minas antes citadas, situación que hasta el momento ha contribuido al objeto real de la causa.

Tratando de apoyar un poco esta causa y basándonos en los vagos conocimientos jurídicos con los que contamos, nos dispusimos a cuestionar a la autoridad a nivel federal, estatal y del Distrito Federal, sobre cómo, pese al conocimiento del impacto ambiental tan negativo que se tiene con la realización de estos rellenos, estos estaban o no autorizados, y aunque no fue sencillo arrancar una respuesta concreta de las diversas autoridades responsables, se obtuvo un poco de información.

De inicio, con la curiosidad si alguien más se había preocupado por dar un poco de apoyo a esta causa, se solicitó información sobre la existencia de denuncias ambientales con respecto a la realización del depósito de desechos sólidos en las minas de Texcoco, y para la sorpresa de nosotros, las autoridades comenzaron a caer en incongruencias; de inicio, proyecto metro, nos indica que no existen denuncias ambientales sobre el tema en cuestión, sin embargo la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal (PAOT) nos informan que ya existían 12 denuncias relacionadas a este problema, sin embargo solo una de ellas mencionaba los residuos sólidos a que hacíamos referencia, seguido de esto, al provenir los desechos de la Línea 12 del metro, los cuales ascendían a 2446.180 metros cúbicos, según información proporcionada por la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del D.F. (PAOT), suponíamos que debiera existir un Acuerdo de Coordinación entre el Distrito Federal. y el Estado de México, el cual permitiera al Distrito Federal realizar el rellenos de las minas con los desechos extraídos con motivo de la construcción de la Línea 12 del Metro, acuerdo del cual se solicitó copia y autoridades como Proyecto Metro, Secretaria de Obras del D.F, Secretarias del Medio Ambiente, tanto del Distrito Federal, Estado de México y la Federal, informarón que no existía o que desconocían de la existencia del mismo, y que por lo tanto no se podía proporcionar copias del mismo. Entonces, si el acuerdo no existe, ¿por qué motivo los desechos extraídos de la construcción de la línea 12 del metro son depositados en Texcoco?. Otra pregunta: ¿Por qué en Texcoco y no, en Tecamac, Ozumba o en cualquier otro Municipio del Estado de México?.
 
 

Aunado a eso, Proyecto Metro nos dijó que desconocía de la existencia de algún Acuerdo de Coordinación entre Estado de México y Distrito Federal., pero nos proporcionó un dato interesante, afirmando que no existía autorización sobre el relleno sanitario efectuado con residuos sólidos sobre minas ubicadas en Texcoco. Así mismo informó que ninguna empresa fue contratada para el traslado de los desechos, sino que el consorcio Linea-12 contrató al Sindicato de Trabajadores de la Industria de Autotransportes Similares (STIAS) y a Conexos de la Republica Mexicana dependiente de la Confederación de Trabajadores de México (CTM); y aunque suene reiterativa la pregunta: ¿Por qué motivo se realizó el depósito de los desechos sólidos de la construcción de la línea 12 del Metro en el Municipio de Texcoco, si de inicio, no existe y nunca existió Acuerdo de Coordinación entre Distrito Federal y el Estado de México; aunado a que Proyecto Metro, no autorizó el relleno de minas en Texcoco con sus desechos; más aún, porque quienes realizan el depósitos de los desechos es la empresa ICA si ningúna fue contratada?

Evidentemente se encuentran incongruencias entre las respuestas de las distintas autoridades,  manteniendo en incertidumbre el derecho a un medio ambiente sano, otorgado en el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, puesto a que, aun con incongruencias de las autoridades, los rellenos a las minas se efectúan, pudiendo generar con ello un daño irremediable.

Como se mencionó al principio, los cuestionamientos también se realizaron hacia el Gobierno del Estado de México, que, aunque se dilató un poco más en contestar, también se pronunció sobre el tema en cuestión, informando que de inicio las minas pertenecen a particulares y que por tal motivo son ellos los que tendrían que obtener los permisos para la realización de los rellenos, la cual sería otorgada por la Dirección General de Ordenamiento e Impacto Ambiental (DGOIA) de la Secretaría del Medio Ambiente del Estado de México, después de haber analizado una manifestación de impacto ambiental e inspección entregada por la empresa que realizó el relleno; dicha empresa solicitó al Ayuntamiento, el permiso municipal el cual será emitido a través de la Dirección General de Desarrollo Municipal, quien deberá verificar los permisos y  realizar las revisiones a la mina y al material con el que se va a rellenar.

El Gobierno del Estado de México dijó que las minas de Teqiexquinahuac no se estaban rellenando, debido a que siguen en explotación de materiales pétreos, sin embargo si existió dicho relleno en las minas de San Miguel Tlaixpan, cuyos propietarios son ejidatarios quienes se les mantuvo informados por conducto del Comisariado Ejidal, respecto a la descripción del seguimiento realizado al caso Relleno-Rehabilitación de la Mina San miguel Tlaixpan.

En ese tenor, el 18 de noviembre de 2010, se emitió el permiso o resolutivo de la DGOIA, con el No. 212130000/DGOIA/RESOL/0306/10 a la empresa de Construcciones y Terracerías Silva, S.A de C.V para la rehabilitación de las minas de San Miguel Tlaixpan, cuyas minas son de propiedad ejidal y están subarrendadas a la empresa antes mencionada.  En el resolutivo se describen los materiales con los que se puede realizar el relleno y las medidas de rehabilitación preventivas y restrictivas que deben realizarse al rellenar–rehabilitar una mina. La mina de San Miguel Tlaixpan se comenzó a rellenar-rehabilitar, a partir del lunes 03 de enero de 2011.

La Dirección de Ecología del Municipio de Texcoco, tenía conocimiento de estas acciones, y no dictó ninguna restricción, ya que contaban con el permiso correspondiente y actualmente esta Subdirección del Medio Ambiente, ha dado seguimiento constante al relleno-rehabilitación de esta mina y realizó revisiones constantes a todas las minas para evitar que fueran vertidos basura y/o desechos contaminantes.

Cabe señalar que después de revisiones constantes, el día 25 de julio de 2011, se le dio la notificación a la Mina de San Miguel Tlaixpan, porque se detectó que habían recibido un camión con basura, motivo por el cual se le solicitó la extracción de la misma y la generación de análisis de los suelos con los que rellenaba la mina, para determinar presunta contaminación. A su vez también se informó que la Dirección General de Ordenamiento e Impacto Ambiental de la Secretaria del Medio Ambiente, le otorgó una ampliación del permiso de relleno por otros doce meses más, esto manifestado en el informe de No. 212130000/DGOIA/OF/2369-547/11, con fecha del 19 de diciembre de 2011; y después de haber realizado supervisiones, esta dependencia estatal, informó que habían dado cumplimiento en tiempo y forma a la mayoría de las condicionantes de rehabilitación, establecidas en el resolutivo otorgado el 18 de noviembre de 2010. Por lo que la mina continuo su relleno hasta el mes de agosto de 2012, que fueron bloqueados los accesos carreteros y se detuvo el relleno. Por lo que esta mina ya anuncio la finalización del relleno y comenzó los procesos de entrega y la próxima reincorporación de los terrenos a sus poseedores.
 
En relación a la descripción del seguimiento realizado al caso Relleno –Rehabilitación de las minas de Huexotla: Son dos las minas que tienen permiso de la DGOIA, del Gobierno Estatal, en fecha 09 de mayo de 2012 con el no. 212130000/DGOIA/RESOL/0114/12 a la empresa denominada José Luis Sánchez Cortes. El relleno de estas minas con lodos, comenzó a partir del mes de agosto del presente, y tiene aproximadamente un mes de funcionamiento. Desde su puesta en marcha se realizaron revisiones constantes en la mina, para evitar que se rellenara con basura, y ver el tipo de suelo y lodo que utilizan para rellenar. Cabe señalar que al cabo de la tercera semana se realizo una nivelación con balastro. Respecto del grado de toxicidad de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana en esa materia se informó que debido a la preocupación de algunos ciudadanos, se llevaron a cabo varias reuniones en el Consejo Municipal de Protección a la Biodiversidad y Desarrollo Sostenible de Texcoco (COMPROBIDES TEXCOCO); el 23 de febrero del presente, en una reunión de este Consejo, se mostraron los resultados de los análisis de suelo realizados por la empresa en el laboratorio Central Universitario, especializado en agua, vegetación y suelos, el cual está ubicado en el departamento de Suelos, de la Universidad Autónoma Chapingo, cuyos resultados cumplieron muy por debajo de la Norma de contaminación de suelos vigente. Cabe señalar que los ciudadanos denunciantes presentaron los resultados de unos análisis de los suelos muestreados por ellos, y analizados en el mismo laboratorio de la UACH y también los resultados de las muestras, resultaron muy por debajo de la Norma.

Sin embargo y derivado de la inconformidad presentada por ciudadanos, vecinos de comunidades de Texcoco, el H. Ayuntamiento, por medio de la Secretaria de Ayuntamiento ha mantenido reuniones de trabajo con la comisión de vecinos inconformes con esta situación, donde entre otras cosas se ha logrado tener ya diversas reuniones con instancias del gobierno federal, aunado a este el Ayuntamiento en fecha 24 de septiembre de dos mil doce, realizó la suspensión de los socavones de la mina, de acuerdo a documentos expedidos por la Dirección General de Desarrollo Municipal, ya que tiraban material (lodos), que no estaban considerados para el relleno de esa minas.

Aunque pudiera parecen un poco tediosa esta información, es de suma importancia, tomando en cuenta que la autoridad acepta que existen rellenos de minas con residuos sólidos, llámese lodos, los cuales, aunque al dar autorización a los mismos presentaban materiales que supuestamente no tenían un grado de toxicidad alarmante, al paso del tiempo se descubrió que contaminaban más de lo aparente, poniendo en riesgo así, no solo la salud de la población del Estado de México y de parte del D.F., sino la vida misma de estos ciudadanos.

Y sin querer sonar repetitivo, se reiteran las preguntas del por qué Texcoco es utilizado como depósito de desechos sólidos del D.F. si no existe acuerdo, ni autorización; de igual modo por qué quien realiza el traslado y deposito es la empresa ICA y no las demás mencionadas por las diversas autoridades; y sin el afán de abusar, es necesario preguntar, que consecuencias ambientales ha traído y traerá la realización de estos rellenos de minas en Texcoco y quien o quienes serán los responsables de dichos daños y de que manera podrán mitigarlos?"

En síntesis, lo que este caso, nos arroja es lo siguiente:

Primero.- El escombro, cascajo, tierra, es decir, el “lodo” que originó la construcción de la Línea 12 del Metro, terminó por “tirarse”, en las minas de Tequexquinahuac, Tlaixpan y Huexotla, ubicadas en el Municipio de Texcoco Estado de México.

Segundo.- Se supone, que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece en los artículos 26 A, 115 VI y 122 Base Quinta inciso G, las facultades para que las Entidades Federativas, Municipios y el Distrito Federal, puedan celebrar convenios de coordinación, en materia de planeación; si una obra pública de gran envergadura como fue la construcción de la Línea 12 del Metro, no contempló donde iba a parar todo el cascajo que éste originaría, estaríamos hablando de una falta de planeación y por ende, una clara violación a los preceptos constitucionales antes citados, independientemente de la responsabilidad en que pudieron haber incurrido los servidores públicos que se encontraban obligadas a realizar las gestiones para llevar a cabo, la implementación de dicho convenio.    

Tercero.- Los testigos de dichos rumbos, aseguraron que los camiones que tiraban dichos residuos, eran pertenecientes a la empresa ICA; sin embargo, existió contradicciones con la investigación efectuada, pues el proyecto Metro informó que dicho traslado, fue por conducto del Sindicato Mexicano de Transportistas. Situación que resulta extraña, porque el objeto de un sindicato, es defender los derechos de sus agremiados los trabajadores y no precisamente, efectuar contratos de servicios relacionados con la obra pública. Las dudas persisten, o fue ICA o el Sindicato que llevó el traslado de dichos residuos a las minas de Teqiexquinahuac, Tlaixpan y Huexotla; o simplemente fueron las dos; porque el Proyecto Metro, informó que fue el Sindicato, cunado los testigos manifiestan haber visto que eran camiones con los logos de la empresa ICA.
 
Cuarta.- Cual fue el objeto a la que se obligó las empresas que construyeron la Línea 12 del Metro, es decir, sabemos que una de sus obligaciones fue precisamente construir el metro de la Línea 12; pero la pregunta es, que otras obligaciones accesorias o inherentes a dicho objeto, también existieron. ¿A quien le correspondía “eliminar” todo el cascajo o “lodo” generado por dicha obra?, ¿al Gobierno de la Ciudad de México?, ¿a la empresa constructora?, ¿ambos?.

Quinta.- Suponiendo que los camiones que llevaron a cabo el “relleno” de las minas de Texcoco antes mencionadas, ya fuera ICA o el “Sindicato”, podían hacerlo sin problema legal alguno, porque dichos residuos estaban dentro de los limites permisibles por la normas ambientales, la pregunta es: ¿Quién debía de haber generado dicha autorización?. ¿La Secretaría del Medio Ambiente del Estado de México?, ¿El Ayuntamiento de Texcoco?, ¿El Gobierno Federal?. ¿Quién?.

Sexta.- Una empresa denominada Construcciones y Terracerías Silva, S.A de C.V fue quien se dedicó a “rehabilitar” las minas de San Miguel Tlaixpan, quien celebró contrato de subarrendamiento con los ejidatarios de Tlaixpan. Las dudas persisten: ¿Puede un ejido, permitir que se subarrendé sus tierras, para que estos sirvan de “relleno”?, ¿Quién era el arrendador, que fungió como intermediario entre el ejido y la citada empresa?. ¿Jugaron algún papel importante, la empresa ICA y/o el Sindicato de Transportistas?. ¿Por qué la empresa anunció haber finalizado el relleno de la mina en mención, después de haberles impedido los accesos carreteros?.

Séptima.- Actualmente se esta llevando a cabo el relleno de la mina de Huexotla, el cual empezó a partir del mes de agosto del 2012; dicha mina se rellena con lodos, ¿provenientes de donde, si la Linea 12 del Metro, ya concluyó?. Así también, dicha mina contó con los estudios de impacto ambiental de la Universidad Autónoma de Chapingo, ¿habrá sucedido lo mismo, con las otras dos minas de Teqiexquinahuac, Tlaixpan.

El tema amerita analizarse e informarse pormenorizadamente e inclusive, ir deslindando responsabilidades. Algo anómalo pareciera que ocurriera ahí.

No se trata de “enlodar” la construcción de la Linea 12 del Metro, cuya obra pública traerá importantes beneficios a la movilidad de quienes habitamos y transitamos en la Ciudad de México.

El problema radica, que en un lugar cercano a la Ciudad de México, existe la presunción de que cascajo, lodo, y demás residuos, fueron depositados en suelos del Municipio del Estado de México, provocando con ello, el posible riesgo de dañar al suelo y por consiguiente el subsuelo, concretamente, los mantos freáticos de dicha región.

¿En que afecta eso?. Afecta, que al “taparse” el suelo, el agua de la lluvia, no se filtrará en el subsuelo, rompiendo con ello, los ciclos biogeoquímicos para la obtención del agua. Al no haber agua, se genera sequia, al haber sequia, aumenta la temperatura, las nubes desaparecen, el sol quema y acalora.

A lo mejor, no es mucho lo que se pudiera notar o resentir, finalmente, los problemas y daños ambientales, son tan difusos, que veces, uno ni los percibe o no los resiente con la misma sensibilidad que otros podrían resentirlos; quizás, el problema, no es lo ambiental, sino la falta de planeación de las autoridades del Estado de México, Distrito Federal y de la Federación, que ni siquiera pueden celebrar un Convenio de Coordinación.

¡El problema, es eso y más¡. Es es el desconocimiento de los pobladores de dicha región, que sus habitantes no saben, que tan grave o no es su problema ambiental.

Muchas preguntas y posiblemente, porque no, a lo mejor el desvió de algún recurso público. ¿Cuánto costó realmente, la obra públcia más importante de América Latina en los últimos 30 años?.  Lo suficiente para haber prevenido este posible daño ambiental?.

En fin, mucha especulación y quizás un tema, que dada su complejidad y tecnicismo, a nadie le interesa. Que quedará también enterrado, en los misteriosos rellenos de las minas de Tequexquinahuac, Tlaixpan y Huexotla, de Texcoco Estado de México.