viernes, 25 de enero de 2013

CÁNCER....


A veces la vida te sorprende con noticias que cambian tu vida. Cosas importantes que dejan todos tus problemas, tan pequeños como son.

Hoy estamos con vida, respiramos, nos alimentamos, queremos y nos enojamos; reímos y lloramos; pero quizás mañana o algún día, dejaremos de hacer eso, o las personas que queremos o se nos hacen indiferentes, lo dejaran de hacer, o simplemente, ya no lo hacen.

En verdad, hay cosas realmente importantes y no imaginarias, que luego nos inventamos.

Imagina que eres un ser con muchos seres vivientes que están dentro de tu cuerpo. Parece que tu mente y tu comportamiento diario, se olvida a veces de ellos, pero ahí están, son millones. Esos pequeños seres son células que cumplen diversas funciones dentro de ese gran biosistema que es tu cuerpo. Aquel que tienes, con el que respiras, comes, con el que te ves todos los días en el espejo; tu cuerpo, pequeño, chico, grande, fuerte, débil, que importa su tamaño, peso y complexión; sabes que es tu cuerpo, porque todos los días lo utilizas para trasladarte de un lugar a otro; porque lo alimentas, porque a veces lo sientes cuando subes alguna escalera, cuando corres, caminas y lo ejercitas para recordarte que existes.

Imagina que ese cuerpo tuyo, conformado por células, cuenta con algunas celulitas que se comportan de diferente modo, que crecen de manera incontrolada, al grado de recorrer partes de tu cuerpo y realizar funciones, que hacen deteriorarte, destruirte, consumirte, en pocas palabras: lograr tu muerte.  

¡Eso es el cáncer¡.

Quizás para entender bien esa palabra, necesitaríamos de algunos términos médicos, citologos; hablar de neoplasias, metástasis, tumores, estromas, tejidos conectivos y vasos sanguíneos; hablar de otros términos, inentendibles, para nuestro lego humano, para nuestro pequeño e insignificante conocimiento de hacer grandes las cosas chicas e importantes las cosas, que en verdad no lo son.

Quizás lo importante del cáncer, es saber que es; tener la fuerza de voluntad para aceptar el padecimiento, la valentía para luchar y obviamente, la fe, para curarse.

Se necesita la comprensión, el apoyo, la solidaridad de los seres queridos; la humildad para someterse a los designios de dios; la esperanza de vivir y de seguir viviendo; de entender de la vida sus verdaderos significados.

Pidamos a esa conciencia universal, eterna, perpetua, inmutable; sus mejores ideas y bendiciones, para poder curar a las personas que padecen de esta enfermedad.

Demos a esa conciencia universal, un minuto de nuestra reflexión, por este padecimiento.

Recemos por nuestros enfermos y hagamos empatía con ellos, para terminar con este mal. Simplemente, hagamos conciencia:
Quisiera decir más, pero no puedo....¡No puedo¡.... ¡Perdonen mi silencio¡  ...