domingo, 13 de enero de 2013

LA CIUDAD CON LUZ


 
Existen ochenta mil cosas que mi cabeza no logra comprender. En verdad no entiendo  y es que si entendiera, me preocuparía tanto, que en verdad, no podría seguir escribiendo lo que ahora estoy leyendo.

Recuerdo que Dios dijo – ¡Hágase la Luz¡ - y la luz se hizo. Así de fácil, como un verdadero milagro.

Pero realmente, el milagro, no es que dios haya hecho la luz, en el día de la creación; el milagro verdadero, es que todos los días, ayer, hoy y mañana, desde siempre y espero que por siempre, se genere y se siga generando esa luz, que nos permite a todos, a ti y a mí, a seguir utilizando este medio de comunicación visual que es el internet.

Sin luz, ninguna computadora prende. Sin luz, ninguna batería de celular o de una laptop o de alguna tableta, podía seguir funcionando. Sin luz, no habría movimiento. Sin luz, no podríamos comunicarnos.

Es más sin luz, no tendríamos televisión, radio, refrigerador funcionando, licuadora y hasta el aparato de control remoto. No podríamos utilizar el sistema de transporte colectivo “metro”, tranvía o trolebús; el congestionamiento vial sería un caos, con la descomposición de los semáforos; no habría iluminación en las calles, no habría “luz”.  

Quizás, cuando fui estudiante de secundaria o de bachillerato, no logre entender la importancia de este tema científico, no logre entender eso de las Leyes de Coulumb, tampoco las ecuaciones o el tema de las pilas y la resistencia; ¿Por qué diablos, mis maestros no me enseñaron este tema, con la debida seriedad que ameritaba?. ¿Por qué no me lo enseñaron con la misma pasión y coraje, con el que enseñaban Historia de México, Economía o Teoría Política?. Quizás de haber entendido el tema de la luz y la electricidad, mi visión hubiera sido otra y la forma de escribir este tema, no hubiera sido tan burda y lerda como lo que ahora estoy leyendo.

Pero en fin, el tema de la luz y la electricidad, (ya sea electrostática, electromagnética y electromagnetismo), me fueron tan aburridos, que no les tome la debida importancia; ni tampoco logre entender los descubrimientos de Tales de Mileto, Otto de Guericke, Benjamin Franklin, Charles Coulomb, Alessandro Volta, ni otros tantos nombres que desconozco y que quizás, mi vida ignorante, me impida conocerlos. ¿Quizás me sea más fácil entender el tema de la electricidad, con lo que a continuación voy a reflexionar?.

La electricidad es movimiento, es un flujo como el agua que recorre un rio o una  tubería, sólo que corremos el riesgo que si la tocamos, sin las debidas precauciones, puede darnos “toques”, inclusive, hasta electrocutarnos, al grado de matarnos.

La electricidad, es la fuente de energía, con lo cual permite que los artefactos y  maquinas que utilizamos todos los días, puedan funcionar y seguir funcionando. Ya sea desde el teléfono celular que siempre cargamos junto con la cartera y las llaves, o bien, el foco que nos ilumina en la habitación en la que nos encontramos; ya sea también el ventilador, la secadora, la aspiradora, el refrigerador, el horno de microondas, la plancha, la licuadora; todos, pero todos los aparatos eléctricos que podamos observar y que se le haya ocurrido inventar Thomas Alva Edison, Steven Jobs o cualquier otro tecnólogo de fama mundial, que aún desconocemos mencionar.

Tan sólo la Ciudad de México, ocupa el 1% del territorio nacional, pero consume el 30% de la energía eléctrica que genera el país. ¡Una cantidad realmente considerable¡. Tan sólo en el Distrito Federal (excluyendo de ello a las familias que habitan en los municipios conurbados del Estado de México), existen por lo menos, 2.4 millones de casas que cuentan con energía eléctrica, 2.2 millones de refrigeradores, 2.3 millones de televisores, 1.9 millones de lavadoras, 1.2 millones de computadoras, 2.8 millones de tomas instaladas de energía eléctrica; más otros millones de aparatos electrodomésticos, que exigen diariamente, cantidades de energía eléctrica.

De ahí, que uno de los servicios públicos encomendados al Estado, es precisamente, satisfacer esa necesidad citadina, de consumir todos los días, energía eléctrica.

Para entender esta problemática y hacer posible, que por lo menos, 8.9 millones de habitantes de la Ciudad, cuenten con la luz eléctrica, se requiere por lo menos de tres acciones logisticas. Generar, transmitir y distribuir energía eléctrica.

La electricidad – cosa misteriosa  que no sabemos que es, si son fluidos, magnetismo, átomos -  se manifiesta en diversas formas, entre ellas, a través de la luz.  No es algo que se “crea” como arte de magia, simplemente, es algo que ya existe en el planeta. El papel del humano es captar esa energía que hay en el ambiente, “intervenir” en la naturaleza, para poderla transformar  en electricidad.

De tal forma, que la materia al igual que la energía, ni se crea, ni se destruye, sólo se transforma. De tal manera, que es imperativo saber que la energía eléctrica, es consecuencia de otro tipo de energía que la causa.

¿Quién causa esa energía?. ¿Qué hay antes de esa energía eléctrica?.  Puede haber carbón mineral, el petróleo, gas natural, el aire, el agua, el sol, procesos químicos, o bien, “energía nuclear”.

La luz se “produce” a través de “plantas generadoras”, que logran esa transformación de la energía en electricidad. Dichas plantas, trabajan las 24 horas y pueden ser de varios tipos, ya sean termoeléctricas, nucleoeléctricas, geotérmoeléctricas, hidroeléctricas. La Ciudad de México, no genera su propia electricidad, no tiene planta, está la obtiene  de las plantas generadoras de Tula Hidalgo y del Valle del Estado de México, cerca de la zona arqueológica de Teotihuacán, en un porcentaje equivalente al 33%. El resto de la electricidad, se obtiene de otras plantas generadoras, ubicadas en el Golfo (Tuxpan-Altamira) que proporciona el 41%, el pacifico (Desembocadura del Rio Balsas 19%) y el Sureste (7%). Así las cosas, nuestra Ciudad no es sustentable en generar su propia luz, pese que absorbe, el 30% de la electricidad a nivel nacional.

 El proceso de transformación (o generación) es algo complejo y aburrido para una cabeza que no sepa de esos temas, sólo puedo decir, que en la mayoría de los casos, el agua, acompañada de “calentadores”, imanes y turbinas que constantemente se mueven, son los que hacen posible, la generación de electricidad.

La electricidad, esa cosa tan “rara” como lo es la vida o el dinero, es un flujo que se manifiesta a través de la “corriente” y el “voltaje”. La corriente eléctrica viaja a través de alambres cubiertos de cables, mientras que el voltaje, es la potencia de esa corriente.  Ambas se unen en una sola. De ahí que la electricidad, requiere ser transmitida y para ello se construye toda una infraestructura como las subestaciones que nivelan los voltajes, así como redes de transmisión que se destinan, para el uso industrial, agrícola o residencial.

La Ciudad de México cuenta con 120 subestaciones de electricidad, que suministran luz a toda la Ciudad. Pero como ya dijimos anteriormente, existen más de 2 millones de hogares que requieren de dicha energía.

¿Cosas me preocupan, que aún no he podido decir?. La electricidad, es vista como una fuente alterna “no contaminante”; inclusive, hay quienes ingenuamente proponen, la sustitución del vehículo de combustión interna que si contamina, por vehículos eléctricos que “no contaminan”. Como si eso fuera el problema ambiental atmosférico. Vehículos eléctricos que no echan humo.
 
 

La Ciudad de México, circulan entre 3.7 millones a 5.5. millones de vehículos diariamente. ¡Enorme cantidad¡. Dichos vehículos, que contribuyen en el 80% de la contaminación atmosférica, únicamente logran movilizar apenas el 20% de los transeúntes en la Ciudad. El problema no es ese, el problema es algo más complejo.

Si decidiéramos sustituir todos los vehículos de combustión interna en vehículos eléctricos, no existiría la suficiente energía eléctrica para poder cargar la batería de nuestros autos. Tan sólo imaginemos a tres millones de automóviles, “cargándose” de noche, conectados todos ellos de los enchufes de sus casas, harían todos ellos una impresionante descarga que generaría un “apagón” en la Ciudad. ¡No hay voltaje¡

Lo triste de esta “solución ecológica alternativa”, es que no hay luz eléctrica para poder alimentar a todos vehículos eléctricos que podrían circular en la Ciudad. Se necesitaría generar más electricidad y para poderla generar, se necesitaría, obviamente de más petróleo para poder movilizar a todas esas turbinas y maquinarias que hacen posible la transformación de la energía.

La mala noticia de todo esto, es que el petróleo, es cada vez un recurso natural no renovable, más costoso de obtener; su falta de sustitución por otra fuente de energía, hace posible, que tarde o temprano, esta ciudad, mi querida e insigne Ciudad de México, no tenga viabilidad la utilización del vehículo. ¡Peor aún¡. No se logre generar la luz que se necesite. Esto significa:  ¡Que mi Ciudad se apague¡.

Generar electricidad, es el próximo reto que tendremos los seres humanos que afrontar. No es cuestión de políticos, ni de proyectos ideológicos o partidistas, es una cuestión de inteligencia, de recursos humanos, intelectuales, de innovación y creatividad; de pensar y proyectar la Ciudad de los próximos cincuenta años. Se requiere sin duda alguna, de sustituir el esquema de energía basada en el petróleo, en otras fuentes alternas de energía, como pude ser el sol, el aire, o inclusive, la basura.

Se requiere, no que Dios haga la luz con su dedo omnipotente, omnipresente, inmutable y eterno, ordenando la creación de la luz; se requiere más que eso, se requieren de ingenieros, técnicos y gobernantes que se olviden de pensar en ganar las próximas elecciones y piensen, como seguiremos conservando, este nivel de vida.

No quiero pensar, que mi vida se acabe, el día que no tenga “luz” para cargar mi celular, mi tableta o laptop; de poder prender mi computadora, mi televisión y conservar mis alimentos en el refrigerador; de trasladarme inclusive, ya ni siquiera en carro, sino en el transporte colectivo Metro.

Sin luz no habrá computadoras, ni internet, ni los sistemas informativos de software’s y hadware’s que tanto promete esa visión futurista en riesgo del colapso ecológico. De seguir con nuestra visión basada en el uso del automóvil y del aprovechamiento irracional del petróleo, el futuro jamás llegará.

¿Qué ocurrirá dentro de cincuenta años?. Dios mío, porque estudie Derecho y no Física, para poder solucionar este problema.

Porque los niños y los jóvenes que se educan en nuestras aulas, no entienden este problema que se viene. ¿Porque diablos tienen que aprender conceptos incomprensibles, sin poderlos aterrizar a los verdaderos problemas que nos aquejan?

El fin del mundo, no fue el 22 de diciembre del 2012; el fin del mundo, será el día en que haya oscuridad.