domingo, 3 de abril de 2016

ALBERTO EINSTEIN Y LA CRISIS AMBIENTAL; O BIEN, OTRA VEZ, EL HOY NO CIRCULA



Alberto Einstein decía, que la crisis, “es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos”. “La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”.

Después de la imbecilidad y de la cobardía de muchos funcionarios públicos, de haber llegado la Ciudad de México, a la peor crisis ambiental atmosferica, de sus ultimos catorce años; que mejor momento para reflexionar y evaluar responsabilidades. De ser proactivos y poner a descansar nuestro coraje, del puñado de funcionarios públicos que lograron la peor crisis ambiental de la Ciudad de México, del presente siglo.

El 16 de marzo del 2016.4, se “destapó” la cloaca; más de veintisiete años de una política ambiental por erradicar o mitigar la contaminación atmosferica del Valle de México, se fue al basurero de la historia, ahí donde se guardan y se olvidan, las ineptitudes, las traiciones, los fracasos, de quienes han tenido responsabilidades en gobernar esta Ciudad, que es la capital de todos. La ciudad que promete, tener su propia Constitución local y que a la vivencia de su presente, demuestra, que no es dueña de su libertad, ni de su aire, ni de sus planes.

La Ciudad de México, o mejor dicho, el Distrito Federal de los años noventas, tenía una esperanza de un mejor nivel de vida, de mejor gobierno y de mejoría de sus habitantes. Después de los sismos de 1985 y de la crisis electoral de 1988, el gobierno central del entonces Departamento del Distrito Federal que encabezada el Regente Manuel Camacho Solis, prometía “algo diferente”.



El Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994, diagnosticaba los problemas atmosfericos del Valle de México y visiualizaba un futuro para la Ciudad; en él, se describía como problema, la ineficiencia del transporte público, acompañada por el uso excesivo de vehiculos particulares, y por ello, emprendería acciónes de gobierno para desalentar el uso del automovil e impulsar, el aumento del transporte público.

Fue así, como nació el Microbus.



El Sistema de Transporte Colectivo “Metro”, en esa administración de Salinas de Gortari, logró su ampliación, se construyeron dos nuevas líneas del metro, en 1990 fue la linea A que corre actualmente de Pantitlan a La Paz y posteriormente en 1994, fue la linea 8, que cruza de Garibaldi a Constitución de 1917; no solamente eso, se iniciaría la construcción de la linea B, que correría de Buenavista a Ciudad Azteca; línea que fue concluida e inaugurada, en 1999, en una administración de gobierno no priísta.

Las elecciones de Jefe de Gobierno de 1997 fueron históricas. Por vez primera en la historia de la capital, los habitantes elegían a su primer gobernante, paradojicamente, de nombre Cuauhtémoc, como el ultimo Al Tlatoani que gobernara Tenochtitlán. Fue así que en 1997, llegara el PRD al gobierno del Distrito Federal y con el, la promesa de un “nuevo orden”.

¡Pero no¡. ¡No paso nada¡.

La Ciudad de México, tardó doce años en volver inaugurar una nueva linea de metro más; la llamada “Linea 12” o “Linea Dorada”, linea de metro, que vergonzozamente fuera cerrada la mitad de sus estaciones, porque los ingenieros que la construyeron, no eran tan buenos, como los ingenieros de hace cuarenta años, cuando en los años sesentas, decidieron construir las primeras tres lineas de metro que corren de Indios Verdes a Universidad, de Taxqueña a Cuatro Caminos y de Pantitlan a Observatorio; linesas de metro, que llevan más de cuarenta años trabajando, sin cerrar un solo día.





Pero la nueva linea de metro, sólo sirvió para mostrar, la peor cara de la ineficiencia y del valemadrismo de nuestros gobernantes, a la inmensa clase de personas, que diariamente, se movilizan en esta gran Ciudad.

De la manera mas ocurrente, el ex Jefe de Gobierno Andres Manuel López Obrador, decidió construir “segundos pisos” en Periferico; e inauguró también, la primera linea de Metrobus que correría de Indios Verdes a Dr. Galvez, linea de metrobus que vergonzosamente, Marcelo Ebrard Casaubon tuvo que volver a reconstruir, repavimentar el carril confinado y cambiar el mobiliario de las estaciones, pues pareciera que el gobierno de la austeridad valiente, sólo serviría para derrochar dinero en las ocurrencias de su principal candidato presidencial.




Aumentaron las vialidades, cierto; las autopista poniente (de peaje), se amplió el segundo piso de periferico, se construyeron pasos a desnivel y hasta un tunel en pleno Reforma; se dejó de construir metro y en su lugar, se construyeron “metrobuses”, al mas estilo sudamericano; diez veces más barato que construir un metro y diez veces menos efectivo.

El Distrito Federal se fue “despoblando” y en su lugar, aumento la población en los municipios conurbados del Estado de México; como si hubiera existido un “plan secreto”, se expulsaron a cientos de miles de “chilangos” de sus tierras nativas, la gente empezo a emigrar a Ecatepec, a Tecamac, a Coacalco, a Tultitlan, a Cuautitlan, a Chalco, a Chicoloapan, a Chimalhuacán; la Ciudad de México se convirtió en un centro privilegiado, en una ciudad “cara” y “envidiada”, que expulsaba a sus compatriotas, a tierras más lejanas, donde no existían las oportunidades, que la Ciudad de México, ofrecía (y que al fía de la fecha, sigue ofreciendo).

Así pues, sin animo de ofender, Mi Ciudad, se dividió en dos tipos: Los “chilangos” de primera clase, que son los que viven en el Distrito Federal; los de segudna clase, los “expulsados” del Distrito Federal.

El programa ambiental “Hoy No Circula”, no mostró su eficiencia. Aumento el uso de automoviles y fue tanta la producción de autos, que nuestro país, para orgullo nacional, se convirtió en el octavo productor mundial de automoviles. Superando a naciones como España y Francia.  La Ciudad de México, aumentó el uso del autómovil, se convirtió pues, en el gran mercado de las industrias General Motors, Volkswagen, Ford, Honda, Fiat, Chrysler, Nissan; el milagro neoliberal mexicano se demuestra, en ese individualismo consumista, de adquirir un vehiculo y avergonzarse de utilizar el transporte público.



Informes oficiales, muestran que la Ciudad de México, tenía en el año 2000, la cantidad de 1 millón 532 mil vehiculos; esta cifra ha aumentado más del triple, al año 2015, en la cantidad de 5 millones 122 mil vehiculos. (Esta ultima cifra oficial, proporcionada por la propia Secretaria de Movilidad).

Algunos pesimistas, creen que para el 2030, habrán 9.5 millones de vehiculos, lo dudo, pero seguro estoy que si en 15 años, se triplicaron los automoviles, de 1.5 millones a 5.1 millones; lo mismo podría ocurrir para el 2030, llegar algo así, a los 15 millones de automovilistas.



Muchos automoviles, en una Ciudad cuyas vialidades, han sido insuficentes y cuyo transporte público, lo es, aun más.    




Seguramente, eso lo debió de haber pensado la Secretaria de Medio Ambiente del Distrito Federal, la Maestra Tanya Muller García; una profesional de la agricultura urbana, experta en “azotas verdes”, cuyos estudios en la Universidad Humboldt de Berlin, no le han servido para entender su responsabilidad en esta crisis ambiental.

Los decretos que ella misma emitió, los días 19 y 30 de junio de 2014, con los cuales, prohibió a “las carcachas”, vehiculos con mas de 15 años de antigüedad a no circular los sábados, generó la crisis ambiental, que hoy, nadie responde por ella. No solamente fueron notoriamente inconstitucionales los actos emitidos, como en su momento valios hicieron notar (yo entre ellos); sino que también, generó la compra indiscriminada de automoviles, pues fue en ese año 2014, cuando la cifra de adquisición de automoviles, registrada en el padrón vehicular del Distrito Federal, se disparó, de 256 mil vehiculos en el 2013, a 329 mil en el 2014.  Es decir, gracias a esos decretos ocurrentes de la Secretaria del Medio Ambiente, en un año, el parque vehicular creció un 28% más, de lo que estaba acostumbrada crecer.



De esta decisión errónea, la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió su inconstitucionaldiad; pero es el caso, que al día de la fecha, la Secretaria Muller o su Director General de Gestión de la Calidad de Aire Antonio Mediavilla Sahagún o la Directora de Programas de Calidad del Aire e Inventario de Emisiones Diana Guzman Torres, o la Directora de Programas de Transporte Sustentable y Fuentes Moviles Candi Ashanti Dominguez Manjarrez; ninguno de ellos han respondido por sus deficientes decisiones.   

La crisis ambiental, no la vivimos recientemente, ni la viviremos los próximos tres meses; la vivimos diariamente los citadinos que transitamos en esta Ciudad. Una ciudad insoportable, estresante, con vialidades congestionadas, con metros y metrobuses saturados, incomodos, e indignos; soportando además, la burla de los politicos populistas, que se fotografian en selfies para sentirse “populares” o que proponen frivolamente, la adquisición de vehiculos eléctricos, “porque esos no contaminan”.



No solamente eso; resulta que al establecer la prohibición del Hoy No Circula, para todos los automoviles, no he escuchado a ningun funcionario del Gobierno del Distrito Federal, responder, si la Ciudad de México cuenta, con la demanda suficiente para proporcionar servicio diariamente a por lo menos, 1 millón de personas que ahora se movilizaran en transporte público.

¿Aumentaran un bagón mas al metro?, ¿aumentara el 20% el parque vehicular de metrobuses, camiones RTP, de taxis, autobuses?.  ¿Los usuarios del servicio público, viajaremos más apretujados de lo que viajamos actualmente?,

¡Algo anda mal en esta crisis ambiental¡.

Alberto Einstein decía también, que: Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. ¡La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia¡.

Y parece que la crisis, que quienes habitamos en la Ciudad de México, no es la contaminación atmosférica, sino en el valemadrismo de nuestros funcionarios. ¡Su ineptitud¡. ¡Su incompetencia¡.



Una Secretaria de Medio Ambiente, de nombre Tania Muller quien emitió actos arbitrarios, que luego anuló la Suprema Corte y sin que ésta, al día de la fecha, responda de su deficiente y nefasta actuación.



Un Secretario de Movilidad, de nombre Héctor Serrano, más conocido por sus méritos de “operador político”, que por su trayectoria en el servicio público; funcionario que además no ha publicado, el Programa Integral de Seguridad Vial, el cual lo mandata los artículos 38 y 39 de la Ley de Movilidad del Distrito Federal, y cuyo programa, en teoría serviría, para tener un diagnostico de las vialidades de la Ciudad de México.



Un Secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Hiram Almeida, que no aprovecha la infraestructura del Centro de Atención de Emergencias y Protección Ciudadana de la Ciudad de México, con sus más de 18 mil cámaras para mejorar la vialidad de automóviles en las “horas pico”; y que anda, realizando contratos de “subrogación”, con empresas privadas, quienes trafican con datos personales, y quienes ofrecen servicios, con maquinas sin calibrar, que fotografían a diestra y siniestra, para cumplir la cuota estimada, de 5 mil infracciones diariamente.

¡Carajo¡. ¿A dónde hemos llegado?.

¿En que momento se jodió la Ciudad de México?.¿En que momentos el cinismo, la ineptitud, la incompetencia, el valemadrismo, se apoderaron de los principios de servicio público?



 Alberto Einstein decía también: “El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos”.

Los hombres que requiere la Ciudad de México, no son los que nos gobiernan. Es una lástima y una gran decepción.

Claro que se ha renovado el parque vehicular y se ha aperturado también, dos nuevas líneas de metrobuses; inclusive, se han “construido” ciclopistas; pero en verdad, son eficientes todas esas medidas implementadas; ¿no serán ocurrencias?.  

La Comisión Ambiental de la Megalópolis, integrada por el Secretario del Medio Ambiente Rafael Pacchiano Alamán y los gobernadores de los Estados de México, Morelos, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla y Distrito Federal; anunciaron el “Nuevo Hoy No Circula”; cuya “vigencia temporal” sería de tres meses.

Una medida para atenuar la crisis ambiental que los funcionarios del Distrito Federal nos llevaron y que también desde luego, participó también ese espíritu neoliberal consumista individual, de millones de personas de forzosamente adquirir un automóvil.

¡Cierto¡. Crisis también producida, por la ineptitud de los funcionarios públicos, de no implementar políticas públicas para solucionar este problema ambiental.



Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. – decía Albert Einstein - Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Habrá que hacer muchas cosas en el futuro. La primera de ellas, es fincar responsabilidades a los funcionarios ineptos que nos llevaron a esta situación caótica. No debemos jamás perder la memoria y tirar a la basura, los pocos logros que se habían logrado en la Ciudad.

No todo lo hecho, esta mal. Pero los funcionarios que nos llevaron a esta crisis ambiental, desde luego, que si están mal.  ¡No deben quedar impunes¡. Su renuncia no basta. Hay que destituirlos e inhabilitarlos, para que jamás vuelvan hacer daño a los ciudadanos.

Si viviéramos en un sistema plenamente democrático, ya se habrían destituido a la ineptitud y cedido esos espacios, a funcionarios honorables y con mayores aptitudes. ¡Claro que los hay¡. Hombres y mujeres que no cederían a la frivolidad y al “valemadrismo”.  

Pero nos tocó vivir en una ciudad de corte presidencialista, donde el Jefe de Gobierno es el jefe de sus funcionarios ineptos y donde su cobardía es tal, que ni siquiera asume sus errores, ni sus responsabilidades.  

“Yo no firmo”, “que firme mi empleado”. Así pues, Tania Muller la Secretaria del Medio Ambiente, deberá responder por los decretos del 19 y 30 de junio del 2014, que anuló la Suprema Corte y que logró el aumento indiscriminado del parque vehicular.



Y una funcionaria de nombre “Yahaida Leija”, deberá responder, lo que ni el Secretario de Seguridad PúbliCa del Distrito Federal, quiso hacer. “Firmar un contrato de fotomultas”, de manera opaca y discrecional.



Y el Doctor Miguel Angel Mancera deberá trabajar mucho y sacar ese liderazgo que los ciudadanos depositaron en él, para conducir los destinos de la Ciudad.



¡Ojala lo haga¡. Nadie gana, si a Mancera le va mal.

¡Excepto ….los señores de MORENA¡