domingo, 28 de agosto de 2016

LOS OTROS SANTA ANNA´S



Es momento de ir "aclarando" cosas,  de ir descubriendo aquella parte de la historia, que el monopolio priísta, con tanto éxito, logró construir en el siglo XX, a base de tantas mentiras, que hoy en día, seguimos creyendo como "grandes verdades" y que también hoy en día, nos siguen mintiendo. Cosa curiosa que para atacar al PRI, seguimos creyendo en sus mentiras. 

La verdad de las cosas, es que nos han engañado durante siglos, la perdida de más del territorio nacional, no se debió a "un" sólo hombre, ni tampoco, este sólo hombre "vendió" el territorio nacional, como algunos mal informados dicen.  Esa es una mentira, que se inventó en las oficinas de la Secretaria de Educación Publica, para complacer, al gobierno de los Estados Unidos de América, en aras, de responsabilizar a un sólo hombre, sobre el maldito destino de nuestra patria. porque era más fácil y mas cristiano, aceptar la traición, que la rapiña.

Es hora, de que vayamos sabiendo la verdad, de lo que fuimos capaces los mexicanos de hacer, en el peor momento de nuestra historia.


Eso es lo que trato de describir en la primera parte del Tesoro de Santa Anna.

En 1844, el Congreso, es decir los diputados de aquel entonces, autorizaron al gobierno de Antonio López de Santa Anna, la cantidad de 4 millones de pesos, para financiar un ejercito de expedición, que acudiría a Texas, a continuar, la "segunda parte", de la frustada campaña militar de 1836.  

La situación política de aquel entonces, era la misma de hoy o quizás peor, Texas se autoproclamaba un país independiente y su respectivo Congreso, elegiría, si anexarse o no, a los Estados Unidos de América.

Por ello, el gobierno mexicano se dividió en dos posturas, una de ellas, consistía en buscar la negociación política, para que el territorio texano, fuera reconocido como un país independiente y con ello, recibir una indemnización que podía ascender entre los 8 a los 25 millones de pesos, me refiero a los pesos de aquel entonces; mientras que la otra postura, era iniciar una campaña militar del ejercito mexicano al suelo texano, para someter a los separatistas y con ello, defender militarmente el suelo mexicano. 

Lo cierto era, que del otro lado, los Estados Unidos de América, habían ejercido una presión diplomática, para que no solamente México reconociera la independencia de Texas, la cual según ellos, databa desde 1836; y por la otra parte, ejercían presión también a los texanos, para que estos se anexaran de una vez por todas y para siempre, a la federación de los Estados Unidos de América. 

Por lo tanto, en México, para tratar de disuadir a los Estados Unidos de America, sobre la provincia de Texas, fue que nuestro gobierno, el de aquel entonces, busco acercamientos con Gran Bretaña, con Francia, inclusive con España; las posturas políticas de aquel entonces, iban, desde pedir dinero prestado para financiar una futura guerra, hasta convertir a México, en una especie de país "protectorado" de dichas naciones y otras posturas más, consistían en no pedir apoyo, sino confiar en la Virgencita de Guadalupe quien iluminaría la capacidad de nuestros militares, para defender el territorio nacional. (Estoy hablando en serio).  Militares, que en teoría, además de ser muy patriotas, eran "buenos" para la guerra, pero la verdad de las cosas, es que solo eran buenos, para hacer "golpecitos" de Estado. 

¿Que fue lo que pasó entonces?

Antonio López de Santa Anna era Presidente de México y su simpatía, era por la opción de la guerra, no por la negociación política; no hay que perder de vista, que Santa Anna, en ese momento, no después, era partidario de la independencia mexicana. Fue por ello, que solicito el préstamo de 6 millones de pesos, aclaró nuevamente, de pesos de aquella época, pero "algo" misterioso ocurrió con ese dinero. "Se perdió", "alguien se le quedo", por no decir, "alguien o algunos se lo robaron". 

A consecuencia de ello, una asonada militar, ocurrida en el Estado de Jalisco, obligó  a Santa Anna "ausentarse" de la Presidencia, para ir a combatir los rebeldes.  Pero este hecho nunca ocurrió, el dinero nunca apareció y no solamente la estatua y la pierna de Santa Anna fueron derribados y exhumados por la "chusma" que protestaba, sino que un nuevo gobierno asumiría el control del país, al mismo tiempo, que Santa Anna, sería vencido, detenido, encarcelado y en consecuencia, sería también juzgado por las armas.

¿Pero que pasó entonces?. 

El gobierno de Joaquin Herrera trató de buscar la negociación política y convencer a los militares mexicanos, muchos de ellos, simpatizantes del general Mariano Paredes Arrillaga y otros del general preso, Antonio López de Santa Anna; trató de convencer ambos partidos, para no irse a la guerra, dada la debilidad de nuestros regimientos y la pobreza de nuestro erario.

Imaginen nada más, del lado estadounidenses, ya se contaba con buques de vapor y vías de ferrocarril para desplazar la tropa, además de que sus soldados, eran empleados; mientras que del lado mexicano, había que hacer una enorme caminata, con soldados descalzos y en el mejor de los casos, "huarachudos", de la Ciudad de México, hacía el norte, con soldados, no pagados, sino levantados de la "leva".  Sin buques de guerra que navegaran por la costa, ni vías de ferrocarril que les ahorrara el esfuerzo de caminar. 

José Joaquin Herrera trató, a toda costa, de buscar la negociación política, toco las puertas de los gobiernos de Francia, España, Inglaterra, pero ninguno de ellos, quiso apoyar al gobierno mexicano; no daba confianza nuestro país; y así fue; ni los mismos mexicanos, se tenían confianza, ni mucho menos a su Presidente, quien habiendo sido electo democráticamente en 1845, terminó siendo removido, por una asonada militar encabezada por el general Mariano Paredes Arrillaga. 

Llama la atención, que la actitud "conciliadora" del entonces Presidente José Joaquin Herrera, no haya sido correspondida o quizás, fue mal interpretada. Antonio López de Santa Anna quien se encontraba preso y con amplias posibilidades de ser fusilado, se le perdonó la vida, se le amnistió; y con el dinero y el poder que éste tenía, se exilió a Cuba, para desde la isla caribeña, planear su regreso.  ("Recuperar" nuevamente la Presidencia). 

El general Mariano Pares Arrillaga, quien en su carácter de militar debió de haber prestado obediencia al Presidente, no lo hizo. Los informes previos a la guerra, hablaban que a finales de 1845, daban cuenta, de los movimientos del ejercito americano, ya sobre el suelo y las costas de Texas, así como en las provincias de California y Nuevo México; de ahí, que José Joaquin Herrera, cociente de las posibilidades y limitaciones de nuestro ejercito, buscó siempre la negociación política, pero jamas pudo llegar a ese Acuerdo; por ello, no descartó la opción militar "defensista", y fue por eso, que ordenó que el ejercito mexicano, se trasladara al norte del país, a reforzar al general Mariano Arista encargado de las operaciones militares en defensa del suelo mexicano (texano). 

Sin embargo, el general Mariano Paredes Arrillaga, en vez de dirigirse al norte y apoyar con sus miles de elementos, a su connacional, Mariano Arista, decidió dirigirse a la Ciudad de México, a destituir, por la "vía revolucionaria", a Jose Joaquin Herrera, a quien consideraba, además un "traidor". (Su delito, era negociar, el no estallamiento de la guerra). 

Así que el "otro Santa Anna", no fue Antonio López de Santa Anna, sino Mariano Paredes Arrillaga. 

Mariano Paredes Arrillaga, tras dos intentonas fallidas de golpe de Estado, pensó mas en su capricho de querer ser Presidente de México y no, la de cumplir con su lealtad institucional, de ser, necesariamente, un defensor del suelo patrio. ¡Él es, con todas sus letras "OTRO SANTA ANNA"¡.

José Joaquin Herrera dudó también de su capacidad negociadora y conciliadora; no logro convencer a los que querían la guerra con los Estados Unidos y tampoco a los que querían que México, fuera una nación protegida por los europeos; ni unos, ni los otros. 

Los Estados Unidos por otra parte, recibieron con gusto la anexión de Texas y tratando éstos de buscar una negociación pacifica al problema, fue que mandaron a un embajador especial, de nombre John Slindell, quien vinó a negociar la "paz", es decir, no solamente buscaba la entrevista con el Presidente José Joaquin Herrera, para el reconocimiento de Texas, como provincia americana, sino también, buscaba la "compra" de los territorios de Nuevo México y la Alta California.

Notése que López de Santa Anna, no estaba en México, estaba en Cuba por esos días. 

Para bien o para mal, de unos o de otros, John Slindell, nunca fue recibido. Su visita a México, fue la excusa, para que los "salvadores" de la patria, en vez de reforzar militarmente el norte del país, como se requerían, defendiendo al suelo mexicano-texano, se dedicarón a denostar al Presidente de México, a quien acusaron de vil traidor.  

Por eso desde ese entonces, es un deporte popular, insultar al Presidente de México.

Los americanos, siempre buscaron la opción militar. Y los políticos de aquel entonces, denostaron la opción política de la negociación, acusando de "traidor a la patria", a quien se sentara hablar con los americanos. 

Por eso destituyeron a José Joaquin Herrera.

Si se hubiera optado por la negociación política, se hubieran recibido 25 millones de pesos y se hubieran salvado miles de vidas mexicanas y no, los 15 millones, que se recibieron una vez culminada, la frustrada guerra. Quizás, hasta se hubiera conservado, la soberanía mexicana, sobre los territorios de Nuevo México y Alta California. 

¡Pero no, pudo más nuestro orgullo nacional, que nuestra razón¡. 

Por otra parte, los que destituyeron al Presidente Herrera, eran partidarios, de que México, fuera una colonia más, de España, de Francia o de Inglaterra; es decir, en aras, de no caer en las "garras" de los americanos, prefirieron mil veces, sobajarse a los europeos.  Cómo después ocurrió en 1862, con la intervención francesa.

Y obvio, los nacionalistas de aquel entonces, no veían esa salida viable, tampoco la negociación. Pues ellos, eran partidarios de la guerra. 

¿Y adivinen, quien era el principal líder político que estaba a favor de la guerra? 

¿Ya saben quien?. 

¡Sorprendánse¡. 

¡Antonio López de Santa Anna¡. 

 ¿Y el dinero, que creen?

¡Nunca apareció¡. ¡Alguien se quedo con ese dinero¡.

Desde ese entonces, también hay "Casas Blancas". 

Y muchos "Santa Anna´s", que decidieron crear a su único "chivo expiatorio" de la desgracia nacional:  Antonio López de Santa Anna. 

Ya hablaremos en dos partes más, sobre quienes son los otros traidores a la patrias, cuyos nombres, la historia oficial priísta, que tanto enarbolan y defienden los "críticos" "progresistas", permanecen ocultos en el anonimato. 

Mientras tanto, para seguir descubriendo verdades ocultas, los invito a seguir leyendo ...

¡El Tesoro de Santa Anna¡.