sábado, 18 de mayo de 2019

EL PRESIDENTE Y EL GANSO



Combatir la corrupción, la profunda desigualdad y aspirar a un país próspero, es el sueño el que aspira cualquier mexicano libre de ejercer su ciudadanía. 

En algunas cosas cosas coincido con las decisiones del gobierno federal, pero en otras, definitivamente no. 

Me parece que la enajenación de muchos compatriotas hacia lo que hace y dice el Jefe de Estado mexicano, en apoyar o justificar sus ocurrencias, puede traernos consecuencias nefastas tanto para el pais, como para muchos de nosotros en nuestra vida diaria. 

Criticar al Presidente es una situación normal, en cualquier país, hacerlo respetuosa, humorística u ofensivamente, es un ejercicio de un derecho fundamental como la libertad de expresión. 

La “austeridad” que pregona el Presidente, es mala entendida, debe pensarse en el ”costo-beneficio” y en la urgente necesidad de generar, no repartir riqueza.  Dar dinero en forma universal, no combate la desigualdad, sino que la agrava. 

Los dogmas de “izquierda-derecha” o ese lenguaje descalificador de “neoliberales”, “fifis”, se me hace también un poco prudente, en la voz de un presidente electo democráticamente. Pienso que su gran liderazgo, debe hacerlo responsable también de sus palabras y silencios. 
Generalizar desde luego, es un grave error y tomar decisiones en base a esas generalizaciones y no a políticas públicas que se han diseñado desde años, es desde luego un abuso de poder. 
No todas las organizaciones de la sociedad civil, no todas las estancias infantiles, no todos los albergues de mujeres victimas de violencia, son nidos de corrupción.  Vale la pena que le informen al Presidente, que en esas decisiones, la está regando y la está regando, bien feo. 
Y si nadie tiene el valor de decirle al Presidente que la está regando, entonces sigamos celebrando el ganso que no se cansa, en un ejercicio sano de buen humor, pero también, no nos lamentemos luego, de que nosotros también la regamos. 
Fin del comunicado.