sábado, 13 de agosto de 2011

INICIATIVA POPULAR DE CODIGO AMBIENTAL



La democracia no solamente en un discurso en el monopolio de los políticos y los demagogos; no es tampoco votar únicamente  cada tres o seis años cuando los políticos nos “invitan” hacerlo; la democracia es el ejercicio de todos los derechos que tenemos los habitantes de una región, para tomar decisiones, asumir responsabilidades, impulsar cambios, manifestar nuestro repudio o aceptación a determinados actos de gobiernos, empresas, grupos y también de los políticos mismos; la democracia es el camino para elegir mejores formas de gobierno y de porvenir para los ciudadanos, no en el discurso rencoroso e irracional, tampoco en la mentira y en el reforzamiento de los mitos supuestamente ideológicos;  no es prometer lo imposible, ni siquiera en los “mesías” o en los “Reyes Magos”, sino en verdaderas propuestas, racionales y propositivas, que salgan precisamente, de la sociedad civil.
Es hora que asumamos la responsabilidad de asumir nuestras libertades cívicas y constitucionales. No se trata de votar por un partido político o por otro, tampoco en criticar a uno u otro candidato; no se trata de echarle la culpa de nuestros errores a los políticos, ni los de antes que nos gobernaron ni los de ahora que nos gobiernan; quitémonos el pensamiento mágico de creer que el país “se jodió” por culpa de algún personaje malévolo, o por un grupúsculo de obscuros intereses; se trata de que ahora impulsemos el verdadero cambio, pero no en los políticos, sino en nosotros los ciudadanos, quienes somos la fuente de energía y de transformación social, para hacer mover la política en este país.
Los ciudadanos somos mayoría. No es que convoque a una revolución armada, ni tampoco a una manifestación pública; pero si convocamos a una revolución de las conciencias, auténtica, verdadera, democrática, basada en las armas que nos otorgan las leyes y las instituciones, teniendo como mero instrumento de ataque, la libertad de expresión y la capacidad organizativa de los hombres y mujeres comprometidos, para poner en marcha, las propuestas que pueden asumir los estudiantes de la Universidad Nacional en esta cruzada de participación civica.
 La Ciudad en la que nos encontramos, sin duda alguna, al menor en el discurso político y en los ordenamientos legales, es una de las regiones más democráticas, no solamente del país, sino del mundo; ¡es cierto¡, hay problemas, sociales, políticos, económicos, de toda índole; es normal, no hay región en éste país y en el mundo entero que no los tenga o los deje de tener; pero no va ser despotrificando contra los políticos o sus partidos, la manera que tendremos para solucionar esos problemas; es hora de que renunciemos a nuestro pensamiento mágico, porque por mas mentadas de madre que logremos juntar en el zócalo, o en alguna red social del twitter o del face, no podremos transformar a este país con “buenas intenciones”, sino que es necesario ahora, pasar de la decisión a la acción para la solución de los problemas presentes y los que se avecinan. ¡Es hora pues¡, de tomar la iniciativa. ¡Empecemos por la capital de nuestra Republica¡, ¡luego iremos por el país entero¡, vamos por el primer Código Ambiental del Distrito Federal.
El Valle Metropolitano de la Ciudad de México y la zona conurbada de los municipios del Estado de México, es el lugar geográfico donde nos tocó vivir. En ella no solamente trabajamos, estudiamos, vivimos, sino que también, respiramos, comemos, gozamos de los servicios ambientales que nos proporciona la naturaleza. Millones de seres humanos caminamos por esta ciudad, en su línea de transporte colectivo Metro, en sus microbuses y camiones; nuestros vehículos automotores transitan por la ciudad, entre avenidas congestionadas y ruidosas, difícilmente podremos hacerlo por bicicleta; transitamos diario en las terminales del metro, camiones, peceras, ya sea para cumplir con el trabajo o para buscar un trabajo; diario convivimos con miles de personas dentro de una ciudad caótica, donde hemos aprendido a desconfiar uno del otro, a vernos en forma hostil y por momentos inhumana; en una ciudad tan grande, como New York, Chicago, Los Ángeles, San Francisco, Paris, Londres, Madrid, Tokio, Begin; pero donde lamentablemente existe pobreza y también deterioro ambiental y urbano; si los ciudadanos  no hacemos nada ahora, es posible que los problemas que se avecinan terminen orillándonos, a la guerra civil como está ocurriendo ya en el país, entre el ejército y los elementos de seguridad pública federal, contra aquellos miles de mexicanos a quienes por haberle sido negadas las oportunidades a las que tenían derecho, encontraron en el crimen, lo que el Estado democrático no pudo ofrecerles.

Debemos impedir que en esta ciudad, aún y con los problemas que ésta tiene, aumente la criminalidad, el desempleo, la crisis familiar, el riesgo de la muerte drástica de varios jóvenes suicidas, que no encuentren en lo que alguna vez, fue la capital de un gran imperio mexica, una región de esperanzas y futuro. La manera de hacerlo, es construyendo un sueño, diseñando el lugar donde quisiéramos vivir, donde recordemos este presente, como algo que si fue posible cambiar, gracias a la participación tuya, a tu decisión de adherirte a esta propuesta ciudadana, ofrecida por un sector universitario, estudiantes de la carrera de Derecho, que creen que si es posible, un futuro mejor, para todos nosotros y aún más, para aquellos que aún no nacen, pero que están por venir, en los próximos años y décadas.
Durante los meses de septiembre y octubre del año dos mil once, los estudiantes de la carrera de la licenciatura en derecho de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México, nos daremos la tarea de legislar un Código Ambiental.
Lo hacemos por muchos motivos. Primero, porque como estudiantes y miembros de la comunidad universitaria, nos encontramos siempre con la responsabilidad de proponer soluciones a los problemas nacionales y regionales; Segundo, porque sabemos que existe contaminación ambiental en aire, agua y suelo, pero que las acciones gubernamentales poco harán sino existe una participación ciudadana decidida a emprender esos cambios necesarios. Sabemos que al menos cuatro millones de vehículos circulan por esta ciudad y que por lo menos, somos unos nueve millones los que habitamos en el Distrito Federal, pero que en ella transitan diariamente por lo menos otros nueve millones de seres humanos más, provenientes de distintas regiones del país, principalmente de los Estados de México, Morelos, Hidalgo y Puebla, quienes se movilizan en la ciudad por razones de trabajo y quienes padecen el ajetreo de la ciudad en perjuicio de su salud y calidad de vida;  sabemos que la contaminación atmosferica ha bajado en cuanto a sus índices de medición, pero que también ha aumentado la cantidad de basura que se genera en la ciudad; las áreas naturales se han ido perdiendo cada vez más. Al igual que el espacio público, amenazado tanto por su deterioro social y ambiental. Sabemos que la población crece y con ello, debe aumentar también la capacidad de respuesta por parte de la autoridad y la sociedad civil, para darle a cada habitante, la satisfacción plena de sus necesidades para que puedan éstos ejercitar libremente sus derechos.  Sabemos también que la temperatura en la Ciudad de México aumento en cuatro grados centígrados con motivo del calentamiento global;  pero lo que mas nos duele saber, es que esta Ciudad, existió hace quinientos años un lago, donde floreció una gran cultura y un hábitat destruido, donde volaban las águilas y se arrastraban las serpientes, hoy ni los unos, ni los otros. ¡Extinguimos aquel entorno y difícilmente, lo volveremos a recuperar¡.
VALLE DE MEXICO EN 1521

Los jóvenes universitarios proponemos sintetizar todo el ordenamiento jurídico que existe en materia ambiental, en una sola ley, que sea sencilla de comprender y de observar, sin tecnicismos ni expresiones complejas, sin normas jurídicas contradictorias, ambiguas y redundantes; queremos que el primer Código Ambiental sea una obra jurídica legislativa, al mismo nivel que alguna vez llegaron a estar otras obras jurídicas y normativas codificadas como el Corpus Iuris Civilis de Justiniano, o el Código de Napoleón, o bien inclusive, que genere ese reconocimiento y prestigio como lo fue nuestra Constitución Política; queremos que nuestro Código sea un ejemplo de ley ambiental a nivel mundial, que en ella exprese el nuevo pacto social entre los ciudadanos y sus autoridades, entre la ciudad, sus habitantes y el medio ambiente; queremos que en él, se encuentren plasmados, las normas básicas que logre acercar no solamente la cultura ambiental a la ciudadanía, sino también, a que en el campo jurídico profesional, el académico, el gubernamental, conciba los derechos humanos ambientales como una cuestión fundamental para la existencia digna del género humano; que mejor hacerlo, en la Ciudad de México, que aspira a ejercer su democracia, en el campo practico y real, a través de la presente iniciativa ciudadana.
El Código Ambiental que se propone sintetiza el ordenamiento jurídico en una sola ley de fácil entendimiento; aporta a la doctrina jurídica ambientalista, los nuevos lineamientos mediante los cuales deberá estudiarse esta materia: Un Titulo Primero que abarque las generalidades, donde se expongan los principios ambientalistas, los distintos tipos de normas jurídicas ambientales, el desarrollo sustentable, las acciones de prevención e ilícitos ambientales, así como la responsabilidad en la misma; el Titulo segundo regulara las acciones de control, prevención y responsabilidad en la protección del ambiente: población y desarrollo humano, biodiversidad, agua, suelo, aire, flora y fauna silvestre, ruido, residuos sólidos, habitabilidad, movilidad, espacio público, entre otros; el Tercer Título, comprenderá los procedimientos ambientales: manifestación de impacto ambiental, información pública, verificación y auditoría ambiental, acción comunitaria, juicio de responsabilidad civil y procedimiento penal.
La propuesta se presentará ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal con fundamento en lo previsto por los artículos 4 fracción III, 39, 40 y 41 de la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal, se requiere para ello, las firmas de por lo menos el 0.4% de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, algo así aproximadamente el aval de 31,000 ciudadanos.
La tarea será ardua, pero las batallas jurídicas de los ciudadanos por ejercer nuestros derechos democráticos ha comenzado.
¡Apóyanos con tu firma¡… ¡Cambiemos la Ciudad del futuro¡. Constrúyemos pues, el sueño de diseñar la Ciudad Ambiental del futuro. 

PINTURA DE JOSE MARIA VELASCO
VALLE DE MEXICO EN EL SIGLO XIX (HOY CIUDAD DE MEXICO)