domingo, 30 de octubre de 2011

RECOLECTANDO FIRMAS PARA EL CODIGO AMBIENTAL



RECOLECTANDO FIRMAS PARA EL CÓDIGO AMBIENTAL
 Claro que se necesita fuerza de voluntad, porque eso de estar en la noche, sentado en una mesa, viendo a la gente pasar y promoviendo el apoyo con el nombre, la firma y la clave de la credencial de elector, claro que resulta desgastante, por momentos es motivo para el desanimo de cualquier persona cuerda, o que presume estarlo; en ciertos instantes, preguntome si lo que estoy haciendo tiene sentido, si en verdad estoy en mis cabales, o si estoy a punto de enloquecer y perder por siempre el suelo y la realidad.

No todas las personas tienen la credencial de elector, en otras impera la desconfianza, pero así son las cosas, ese es el requisito legal que hay que cumplir, la iniciativa popular no debería ser de un Código Ambiental, debería haber muchas iniciativas populares, de varios temas, unos que promuevan la desaparición de los partidos políticos, el uso indebido de los recursos públicos, la propaganda política y gubernamental, la reducción de los curules y de los salarios de algunos diputados y funcionarios, inclusive escuche algún signante pedir que se legalizara la mariguana; así es esto, la iniciativa popular es una instancia de participación ciudadana, que nos debería hacer recordar a todos los que habitamos en esta ciudad, nuestros derechos colectivos, nuestra ciudadania, el status cívico y legal que tenemos los ciudadanos, no solamente para votar en elecciones, sino para proponer y protestar, por las cosas y los actos que ocurren en una República.

Quizás sea algo ingenuo, es más, una persona muy cercana a mi, de manera fría y despectiva me dijo "¿que ganaba con esto?", "¿Si me pagaban?"; entonces me quedo callado y pienso que efectivamente, podía tener razón; esta iniciativa me ha costado mucho, no solamente recursos económicos, de origen privado, sino también, poner en riesgo mi credibilidad de maestro, podría poner en riesgo quizás mi persona, mi imagen pública, inclusive mi salud, no solamente corporal, sino también emocional.  No es para más, el frío invernal podría generarme una pulmonía y el desaliento, una depresión.

¡Claro que es para desanimarse¡ .... a veces no se tiene el apoyo que se quisiera tener, pero así es esto, ejercer los derechos sociales y políticos de la cultura y la ciudadanía, exige mucho trabajo, cuesta mucho; en dos días, se me paralizaron los brazos, los dedos con los que escribo estas lineas,  gaste aproximadamente entre dos mil pesos; he recibido apoyo, claro que si, pero no el necesario, es más la corriente de incredulidad y de desaliento, que por momentos pareciera convencerme; entonces pienso que no tendría necesidad de gastar dinero y tiempo en promover algo, que más que un Código Ambiental, que establezca derechos ambientales para los que habitamos en esta ciudad, es hacer valer los derechos de la ciudadanía, educar al pueblo en vivir en democracia, en enseñar a mis alumnos, no el concepto, sino la vivencia de la democracia, la participación ciudadania, la cultura, el trabajo en equipo, la solidaridad, el trabajo, el idealismo y espíritu innovador y propositivo que requiere en estos momentos el país.

Ojala no haya esta iniciativa popular, sino que hubiera más, una y otra; y no fuera yo el único loco que lo propusiera, sino que fuera, otro y otro, y otro, y fueran cada vez más.

Ojala entendamos todos, que la ciudadania no es ser un autómata condenado a criticar por el deporte de ser criticón y no critico; la ciudadanía no es algo que pueda comprarse con una cubeta para la leche, una despensa o inclusive un rostro bonito; ojala entendiéramos que la ciudadania es hacer personas realmente pensantes y no manipulados, es unirse para resolver problemas, para proponer soluciones, para exigir transparencia y rendición de cuentas. Para cambiar lo que nos disgusta y nos impide mejorar.

Cuesta mucho trabajo, pero así es esto; alguien tiene que hacerlo ... alguien tiene que decirlo .... La política y los derechos colectivos, los derechos sociales, al medio ambiente, a la salud, al empleo, a la vivienda; los nuevos derechos humanos de tercera generación, no son derechos que existen en la doctrina de las mentes jurídicas más ilustres del país, ni en el discurso de los candidatos; deben ser derechos reales, efectivos y garantizados; deben ser derechos que pasen del romanticismo idealista utópico, a la realidad, cuantificable, comprobable.

¡Que un mundo posible es mejor¡. ...¡Claro que si¡....Lo que no es posible, es la mediocridad y el derrotismo, la resignación y la aceptación como "verdadero", de algo que no es correcto.

Hay vamos.... nuestra primera iniciativa popular lleva cerca de cuatro mil firmas y requiere de veintiséis mil más para presentarla a la Asamblea Legislativa. Pero no será la primera, ni la última. Vendrán más ... la esfera pública seguirá creciendo y otros hombres y mujeres, seguirán trabajando, para cambiar en serio, a este mundo.

¡Si es posible¡ ....y lo estamos haciendo.