domingo, 8 de abril de 2012

PARTIDOCRACIA EN LA DELEGACION CUAUHTEMOC


Definitivamente, hay cosas que no comprendo. Eso de elegir candidato presidencial y hasta de Jefe de Gobierno, es algo que a mí como ciudadano me quedo claro. Sin embargo, elegir diputados o Jefe Delegacional, definitivamente, es algo que escapa a mi comprensión y a cualquier severa crítica que pudiera hacer hacia el sistema partidocratico que gobierna en mi país.

¡No es para más¡. La ciudadanía en la capital de la República, por muy preparada académicamente que se encuentra y por mejores niveles de vida que tenga en relación con los que se viven en el resto del país, no deja de ser una sociedad, con un retraso en la vida democrática.

Se supone, que el 1ª de julio, no solamente se elegirán Presidente, Diputados y Senadores; sino también, en el caso del Distrito Federal, se elegirá a Jefe de Gobierno, Jefes Delegacionales y Diputados Locales. Sin embargo, el misterio no radica en lo que ocurrirá en esa fecha, sino el misterio se encuentra, en la forma en que los partidos políticos, elegirán a sus candidatos, para los cuales, nosotros los ciudadanos, tendremos que escogerlos. ¡Vaya Democracia¡. ¡Elegir, por quien no escogemos¡.


Limitemos nuestro ejemplo, al Jefe Delegacional en Cuauhtémoc. Así como la honrosa participación de los principales partidos políticos PRI, PAN y PRD que se pelearan el “gran pastel” de 2,112 millones de pesos que recibe la Delegación anualmente. (¡Si leyeron bien, 2,112 millones de pesos¡). Pero esa cantidad, no crean que es mucho, en un país como el nuestro, eso solamente alcanzaría para construir dos “Estelas de Luz”. (¡Nada más dos¡). Así que son muchas las necesidades de la demarcación territorial, para ese presupuesto, más aun, cuando las Delegaciones Políticas en el Distrito federal, no cuentan con la hacienda y la autonomía propia que tienen los Municipios, pero bueno, eso es otro tema.

Resulta que los partidos deben elegir a quien será uno de sus candidatos; y veamos como lo hicieron.

El PRD y los otros partidos políticos PT y MC, lo que llaman “Izquierdas Unidas”, formaron una alianza y decidieron que la selección de su candidato, sería a través de una encuesta, como lo hicieron a nivel presidencial y a nivel local en el Distrito Federal. Resulta que la encuesta fue pública y difundida y nadie nos quedo duda, que Andrés Manuel López Obrador fuera más popular que Marcelo Ebrard Casaubón, o Miguel Ángel Mancera, mas conocido que Alejandra Barrales. ¡Aquí no hay duda¡.

Pero en el caso del Distrito Federal, realmente, nadie supo quienes fueron los precandidatos; lo único que por ahí me entere, (y eso porque soy muy chismoso), era que los precandidatos más fuertes, eran Virginia Jaramillo y Alejandro Fernández y dicen, que la que gano la encuesta fue Virginia Jaramillo, pero finalmente, como en ese partido, dice que dominan las “tribus”, pues terminaron de imponer al precandidato Alejandro Fernández.

Lo malo de este sistema de designación, es que como yo ciudadano no sé, ¿Quién fue el que pago la encuesta?, y la confiabilidad de la misma; nunca supe, el día, la fecha y la hora en que se dieron a conocer los resultados; lo único que pudo cubrir la prensa, fue la inconformidad de la otra precandidata Virginia Jaramillo, de contender por el PT e inclusive, hasta por el propio PRI, si el resultado no le era favorable.

Alejandro Fernández, como ya dije en mi blog, fue Director General de Desarrollo Social en la Delegación Cuauhtémoc, en los últimos cuatro años; antes de ocupar ese lugar, fue también Director General de Participación Ciudadana por espacio de un año; y antes de ocupar ese cargo, fue Presidente del PRD en la Delegación Cuauhtémoc; que yo sepa, nunca ha sido diputado u ocupado otros cargos en la administración pública federal o local; a diferencia de su contrincante Virginia Jaramillo, que tiene mayor experiencia en la vida política y administrativa. (Ya ha sido Delegada y hasta Diputada). ¡Pero bueno¡. La misteriosa encuesta (que nadie sabe, quien la pago, ni su metodología, confiabilidad y transparencia), determinó que fuera Alejandro Fernández y no Virginia Jaramillo, quien fuera el candidato de “las Izquierdas”.

El caso del PAN, es otra autentica vacilada. Un “partido de ciudadanos”, quien tuvo una campaña de búsqueda de liderazgos, resulta que su candidato a la Jefatura Delegacional, es el sobrino del extinto Manuel J. Cluothier. El candidato se llama Jaime Rochin del Rincón, lo poco que se de él, es que es profesor de la Universidad Iberoamericana y fue también, titular del Ombudsman del Instituto Politécnico Nacional; pero fuera de ahí, no sé sabe más; su designación se hizo a través de un proceso electoral interno, como el que tuvieron Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero y Santiago Creel; sólo que en este proceso interno, no hubo más precandidato registrado que Jaime Rochin y por lo tanto, fue él, quien gano la nominación de su partido.

El problema no es tanto que fuera el precandidato único, sino lo indignante saber, que un partido político que es un organismo público de interés social, que recibe recursos públicos y cuya tarea es precisamente, educar a ciudadanos para incentivarlos a la vida política, solamente pudiera registrar a un solo precandidato. ¡No es indignante¡. El PRD por lo menos está lleno de tribus que parecen “hordas”, pero en el PAN, ni siquiera llegan a eso, vaya, ni a tener ciudadanos participativos. ¿Qué no pudo haber otro ciudadano, que no fuera sobrino de un distinguido panista, para contener por la Jefatura Delegacional?. ¿Qué no hay militancia en el PAN o Isabel Miranda de Wallace tenga otro sobrino a quien reomendar?. ¿Qué no es tarea de un partido político, buscar liderazgos?. ¡Nada de eso en la capital de la capital del país.

Pero mi indignación no termina ahí; en el PRI, la situación es todavía mucho peor. Mucho se especulo quien podía ser los precandidatos de dicho partido; se habló por ejemplo, que podía ser Alejandra Barrios, la líder de los comerciantes ambulantes del Centro Histórico o bien el hijo de ella; inclusive, se dice que podía ser Virginia Jaramillo, con eso que en el PRD, lo que sobran son los precandidatos; sin embargo, lo cierto es, que el PRI emitió una convocatoria para la designación de su candidato a Jefe Delegacional, mismo que sería designado en una Convención de Delegados (tal como hicieron con su candidato Enrique Peña Nieto), la fecha en que se iba efectuar esa dicho convención, sería en un lugar secreto, donde los delegados se iban a reunir, para elegir a su candidato, de un listado de precandidatos; se supone que cada precandidato debía contar con los apoyos de los líderes de los sectores campesino, obrero, popular, Movimiento Territorial y del Frente Juvenil Revolucionario y de otras otros “sectores” (que ni a tribus, ni hordas llegan). Sin embargo, un día antes de que se efectuara la convención, el Delegado Especial del PRI en DF, emitió un Acuerdo, posponiendo la convención, hasta “nuevo aviso”. ¡Vaya partido transparente¡. ¿Cuánto dinero cuesta sostener a ese organismo político, para que ni siquiera puedan llevar a cabo una convención donde puedan designar a su candidato?.



¡Esa es nuestra brillante partidocracia¡. El PRD de sus cinco precandidatos eligió a su candidato de una misteriosa encuesta que nadie sabe, ni nadie supo; del PAN su candidato se eligió de un proceso interno del que tampoco, nadie sabe, ni nadie supo; y del PRI, lamentable su situación, pues todavía no tiene candidato; el suyo será elegido en una Convención de Delegados, de la que también, nadie sabe, ni el lugar, ni la fecha, en que se hará la designación.

¡Esa es la democracia que merecemos los que vivimos en la Delegación Cuauhtémoc. ¿De una Delegación que ejerce un presupuesto anual de 2,112 millones de pesos?  Más de medio millón de habitantes y ocho más que transitan diariamente por nuestras calles. Dejemos de observar lo que pasa en el país y observemos, lo que ocurre en nuestras colonias. ¿Hasta cuándo dejaremos de ser, ciudadanos manipulados e irresponsables?. Al menos anuncio desde esta tribuna, que mi voto en blanco, está seguro, no votare por alguien que haya tenido una designación de dudosa legitimidad. ¡¡¡¡¡.